La empresa familiar, el motor del empleo de Castilla y León

Empresa familiar

Más del 75% de la riqueza de la Comunidad y del 80% de los trabajadores del sector privado lo hacen en un negocio de carácter familiar.
 

La empresa familiar es, sin duda, el principal motor del empleo y la riqueza en Castilla y León y uno de los activos de la economía de la región. Sus peculiares características, su mayor flexibilidad y su arraigo a una familia y a un territorio han hecho de este tipo de empresas un modelo de negocio relevante en cada una de las nueve provincias. Una situación que se repite en todo el territorio nacional, donde una gran mayoría del empleo del sector privado se produce en empresas de carácter familiar.


Y su importancia no es una cuestión baladí. En Castilla y León el 95% de las empresas son de carácter familiar, negocios que dan empleo al 80% de los trabajadores del sector privado y generan el 75% de la riqueza de la Comunidad. “Estas cifras son muy relevantes para que se 
nos tenga en cuenta”
, ha reivindicado Eduardo Estévez, director de la Asociación Empresa Familiar de Castilla y León, entidad con una gran representatividad en la región y que aglutina a más de 150 empresas socias líderes en la comunidad de todos los sectores y que producen el 21% del PIB de Castilla y León.

 

Y es que estas empresas son negocios de todos los tamaños, ya que ser empresa familiar no está reñido con ser una gran empresa, y de todos los sectores. De hecho, este tipo de empresas son mayoría en todos los sectores productivos y en áreas como la construcción, agricultura y ganadería, servicios o el comercio suponen una mayoría aplastante y llegan a superar el 80% de las compañías en todo el territorio nacional.

 

Las empresas familiares son empresas comprometidas con el territorio en el que se asientan y el negocio

 

No obstante, y como no podía ser de otra forma, estas empresas sufren los mismos problemas que el resto y su evolución va ligada al nivel económico. Así, durante los años de la crisis algunas empresas familiares han desaparecido pero “las que han sobrevivido son más fuertes y han hecho los deberes”, ha explicado Estévez.

 

Y esto es así por su condición de familiar. Sus singularidades y lo que las diferencia del resto son sus principales fortalezas para mantenerse en un mercado globalizado y suponen las claves de su éxito. En palabras de Eduardo Estévez, “la empresa familiar piensa a largo plazo, no piensa en la especulación y tratan de aguantar en situaciones complicadas, la toma de decisiones es más ágil, ya que son personas con nombre y apellido, y no necesitan tanta burocracia para tomar medidas rápidas para adaptarse al mercado”.

 

Además, las empresas familiares son empresas comprometidas con el territorio en el que se asientan y el negocio. Son empresas que alcanzan varias generaciones en las que los trabajadores conocen quiénes son los propietarios y, según el presidente de la asociación regional, “tienen menos deuda”.

 

RETOS DE FUTURO

 

El sector de la empresa familiar tiene, de cara al futuro más inmediato, dos grandes retos para garantizar su supervivencia y la calidad del empleo que generan. Y es que su condición de familiar le supone uno de sus principales problemas: la sucesión. “Uno de nuestros retos es conseguir que las sucesiones se hagan de manera adecuada para que el negocio no se quede en una única generación”, afirma Estévez.

 

“El principal problema de sucesión se produce de la segunda a la tercera generación, ya que lo superan menos del 15% de las empresas”.
 

 

En este sentido, el director regional señala que el principal problema de la sucesión en las empresas se produce de la segunda a la tercera generación. “Ahí es donde más problemas hay, ya que lo superan menos del 15% de las empresas, aunque siempre hay excepciones y ahora tenemos algunas que están ya en la séptima generación”. Es por ello que reivindican bonificaciones en el impuesto de sucesiones. “Una empresa y una familia no deberían quedarse fuera por tener que pagar el impuesto”, sugiere Estévez.

 

En este mismo sentido se enmarca el otro de los retos del sector en Castilla y León, que no es otro que conseguir que su actividad económica se realice de forma más sencilla y, por tanto, más eficaz. “Tenemos que intentar mejorar el marco legal y reducir las trabas administrativas”, reivindica Estévez. Y esto es necesario porque “la normativa es diferente en Castilla y León que en otras comunidades y el marco legal en el que estamos nos sitúa en desventaja con otras comunidades limítrofes”. Por ello, solicitan que las administraciones “tomen medidas que nos ayuden a que las empresas tomen el tamaño adecuado, necesitamos medidas que ayuden a las empresas familiares a ser competitivas”, concluye.

 

Todo ello para conseguir que el principal motor económico de Castilla y León siga siendo capaz de enfrentarse con optimismo a un futuro incierto y siga siendo capaz de generar riqueza en el territorio en el que se asientan.
 

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