La Diputación lo intenta otra vez con el muelle de Vega Terrón dos años después del escándalo de los impagos

La Diputación licita por un máximo de dos años un contrato para gestionar y mantener el muelle fluvial, semiabandonado desde hace tiempo. Es el último intento de sacar rendimiento a una instalación sin uso que La Salina 'vende' periódicamente como una de sus apuestas.

La Diputación de Salamanca lo va a intentar otra vez con Vega Terrón. El muelle fluvial, una historia de sonoros fracasos, recibirá una nueva inversión de cerca de 150.000 euros por los dos próximos años, la enésima apuesta de la institución provincial por un proyecto que las instituciones salmantina han vendido con insistencia durante 20 años y cuyos réditos han sido nulos hasta ahora.

 

La nueva intentona incluye la gestión, explotación y mantenimiento del muelle fluvial de Vega Terrón, primer movimiento en cerca de dos años después del escándalo de los impagos. En febrero de 2015 el PSOE denunció que VegaTER, la empresa concesionaria de la explotación del muelle, no había llegado a pagar nunca el canon fijado en el contrato en los 18 años que llevaba por entonces, a lo que sumaba una larga serie de incumplimientos contractuales: en total, el 'agujero' era de 600.000 euros. El equipo de Gobierno trató de ocultarlo y, en realidad, agrandó la polémica con una catarata de decisiones erróneas que incluyeron la caducidad del proceso para echar a la empresa concesionaria por no pagar.

 

Al final,  no se pudo romper el contrato hasta finales de 2017 por lo que la Diputación sumó otros dos años a los 18 que había estado sin pagar el canon y otras cantidades la empresa que debía explotar el muelle. Y además de un importante 'agujero', tenía un muelle semiabandonado y sin prácticamente uso que palidece ante el cercano de Barca d'Alva, lleno de barcos turísticos, actividad y vida mientras en la otra orilla solo hay contenedores llenos de basuras y una cafetería cerrada la mayoría de los días.  Veinte años de nefasta gestión lo han hecho posible y, si nadie lo remedia, la cuenta no se detiene. La Diputación, dueña del muelle, quiere darle un giro turístico.

 

Ahora se vuelve a intentar darle 'vuelo' turístico aunque no lo va a tener fácil. Para empezar, hay que abrir el centro de visitantes, cerrado hace tiempo. Así se debió prometer en la última visita ilustre, la de Mariano Rajoy, que fue el último que pudo comprobar las diferencias entre el uso que hace del río Portugal y el que se hace en el lado de Salamanca. La Diputación de Salamanca aprovechó el paso del presidente del Gobierno por el muelle de Vega Terrón, camino de la cumbre hispanolusa en Vila Real (Portugal) para 'vender' el interés de la institución provincial por el muelle fluvial. 

 

El nuevo muelle de Vega Terrón ocupa el lugar del histórico, que vivió su etapa de auge a finales del siglo XIX, cuando tuvo un importante tráfico de mercancías, aunque acabó en desuso. A pesar de ello, se planteó repetir la idea y construir un nuevo muelle con la idea de que sirviese de puerto de entrada para la llegada de mercancías. Se invirtieron unos 3 millones de euros en su construcción y se hizo realidad en 1995. El proyecto se reveló como incorrecto: cuando ya estaba hecha la inversión, se topó con que Portugal paraba cuatro meses al año las exclusas que permiten navegar por el cauce.

 

A pesar de ello, el muelle siguió en marcha porque se había adjudicado su gestión en 1997 a una empresa privada, VegaTER, que iba a explotarlo. Sin embargo, hace algo más de dos años que se descubrió que la sociedad no había pagado nunca el canon establecido por la Diputación, la dueña del muelle. El resultado, 17 años de impagos, un agujero de unos 600.000 euros. Bueno, ahora son casi 20 años porque la Diputación ha sido incapaz de resolver el contrato: se dejó pasar los plazos y ahora no podrá cobrar otros dos años de canon.

 

El peúltimo proyecto para Vega Terrón, un lugar común a la hora de prometer inversiones para la comarca, fue la creación de un centro de recepción de visitantes y oficina de turismo. Se supone que es la nueva orientación que se le quiere dar al muelle, así que podría ser una inversión acertada. A día de hoy, el muelle exhibe un centro de recepción de visitantes inaugurado en 2011 tras invertir 400.000 euros que está cerrado a cal y canto.