La Diputación de Salamanca pone de moda Teruel

Javier Iglesias, en una rueda de prensa en la Diputación de Salamanca.

Teruel existe, sí. Tanto, que está muy presente en las oraciones de la Diputación de Salamanca, que ha decidido pescar allí a sus dos últimas incorporaciones. Será que que no hay talento suficiente por estos pagos o que el retorno de los cerebros que se marchan corriendo de la provincia es sólo un eslógan vacío más. Sea por lo que fuere, Teruel pisa fuerte en La Salina.

 

De allí llegan dos fichajes cuando el mercado futbolístico de verano está a punto de terminar, aunque estos llevan tiempo fraguándose, como los grandes pelotazos deportivos. Desde que Manuel Borrego cayó en desgracia en la institución provincial buscaban un recambio para un área tan sensible como la de Fomento, aunque el exjefe de sección ha obrado como muchos futbolistas descartados y su club le ha tenido que buscar acomodo sin tocarle la ficha. Resuelto el 'dejen salir antes de entrar', tiempo para ojear, aunque hace ya mucho que este rumorista conocía el nombre del que iba ser el afortunado según todos los pronósticos... así que de sorpresa, nada, y menos para sus nuevos jefes, ¿no?

 

El elegido, como ya informó TRIBUNA, es Florencio Conde Luis, un ingeniero superior de caminos, funcionario de carrera del Ayuntamiento de Teruel. Según la versión oficial, debía estar muy atento a las vacantes de la Diputación porque presentó su CV justo a tiempo. El traslado de su antecesor, Borrego, a su nuevo destino es de finales de junio y el nuevo inquilino ha firmado el 24 de agosto, así que estaba realmente interesado... Nada que decir sobre su capacitación, pero su candidatura ha debido convencer mucho al equipo de Gobierno del PP que nada más ver sus credenciales decidió que era su hombre y en poco más de dos meses ha hecho el viaje de 500 kilómetros de Teruel a Salamanca... un viaje recurrente este mes de agosto.

 

El trasvase Teruel-Salamanca no se ha limitado al nuevo jefe de Fomento. Con fecha de 23 de agosto firmó su contrato Esperanza Ríos Marín, funcionaria de carrera del consistorio turolense y ejerciendo en otra administración, en su caso, la Diputación de esa provincia, donde era jefa de contratación. Firmó, un día antes que su paisano, también en comisión de servicios y por un año prorrogable por otro más (esto, muy futbolístico). En su caso, se incorpora al servicio de gestión de recursos humanos. Su CV llegó, como se han dejado deslizar diputados del equipo de Gobierno, en las mismas fechas que el del jefe de Fomento y también pareció óptimo para otro puesto que también estaba vacante... como otros muchos que se pasan así años en la Diputación. El currículum vino precedido, también, de pronósticos con su nombre y apellidos... mucho antes de que firmara. Lo dicho, Teruel existe, vamos que sí.

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