La devolución del impuesto de plusvalía, una promesa engañosa para 3.600 salmantinos

Oficina del OAGER en la plaza de la Libertad.

Dos meses después de anunciar el Ayuntamiento de Salamanca la posible devolución, no se ha resuelto ni un caso y la realidad es muy diferente a la que insinuó el equipo de Gobierno. En el OAGER asumen que lograr la exención o una devolución es prácticamente imposible.

Hace exactamente dos meses que una sentencia judicial ponía en entredicho la validez de uno de los impuestos más controvertidos de los últimos tiempos. El Tribunal Constitucional resolvía el día 17 de febrero que el impuesto de plusvalía municipal dejaba de ser válido y prohibía cobrarla si se vendía un piso a pérdidas, algo que ha ocurrido con frecuencia en los últimos años en el caso de haber comprado en la cúspide de la 'burbuja inmobiliaria'. El problema es que la fórmula actual para calcular el impuesto provoca que deba pagarse igualmente en aquellos supuestos en los que el valor de los terrenos y de las construcciones no se ha incrementado o incluso ha disminuido. ¿Por qué? Porque el punto de partida es el valor catastral que todos los ayuntamientos han ido actualizando al alza.

 

Rápidamente, el grupo municipal Ciudadanos se fue al registro para pedir que el Ayuntamiento de Salamanca devolviera cantidades cobradas indebidamente y para que se cambiar la ordenanza que regula el impuso. Y casi automáticamente, para no perder comba, el equipo de Gobierno anunciaba que el consistorio abría un sistema para que los contribuyentes pudieran reclamar la devolución del importe pagado y posibles exenciones, para los últimos cuatro años. Eso, a pesar de los nueve millones de euros que supone de ingresos para las arcas municipales. Curiosamente, PP y C's pudieron aprobar una rebaja de la plusvalía que propuso Ganemos, y lo rechazaron.

 

Sin embargo, esta 'carrera' entre los dos 'socios' de Gobierno municipal por apuntarse el tanto ha resultado totalmente infructuosa porque ni ha habido devoluciones ni es factible que las vaya a haber, al menos, no si el impuesto sigue como está. Así que Ciudadanos y PP se han peleado por una primera línea que no existe, en lugar de esperar como ha pedido la FEMP a que sea el Gobierno quien determine qué hacer y cómo redactar el nuevo impuesto. Ahora el Ayuntamiento se ha convencido de que es el Estado quien debe cambiar este impuesto, pero de momento ha generado una expectativa a 200 contribuyentes.

 

La perspectiva de una posible devolución de la plusvalía es engañosa e incierta. A día de hoy, y como ha podido saber TRIBUNA, no se ha producido ni una sola. Eso, a pesar de que el Ayuntamiento se apresuró a colgar en la web del OAGER los formularios para pedir la devolución de cantidades o la exención en el caso de tener pendiente el abono de este impuesto. Se está recogiendo peticiones, pero no se ha resuelto ni un caso, ni admitiendo ni denegando la devolución. Hasta 3.600 propietarios se podrían beneficiar de esta devolución.

 

 

IMPOSIBLE SI NO CAMBIA EL IMPUESTO

 

Pero es que, además, es prácticamente imposible que se vaya a producir ninguna devolución. La 'amnistía' que ha ofrecido este Ayuntamiento sobre este impuesto se refiere a los últimos cuatro años, lo que limita los casos a los ejercicios con menos compraventas de la historia reciente. Los interesados tienen que solicitarlo y demostrar que no ha habido incremento de valor. Y eso es, hoy por hoy, imposible de demostrar a efectos de este impuesto.

 

La clave es que el impuesto sobre el incremento de valor, la denominación de la plusvalía, se calcula sobre el valor catastral de los terrenos sobre los que se asientan los inmuebles y se le aplican unos baremos. Mientras la ordenanza fiscal no cambie, y no lo ha hecho, el impuesto se seguirá calculando sobre un valor catastral y unas tablas que se han revisado siempre al alza: siempre hay incremento de valor y hay que tributarlo. Por este motivo, y tal y como explican en las propias oficinas del OAGER en Plaza de la Libertad, no es posible que se vaya a producir la devolución de ninguna plusvalía.

 

 

NO BASTAN LAS ESCRITURAS

 

Así que el Ayuntamiento de Salamanca ha sido uno de esos que se ha lanzado a la piscina  para prometer una devolución que difícilmente llegará a buen puerto. El consistorio mantiene todavía que concederá la exención del impuesto a quienes demuestren, con las escrituras de compraventa, que han vendido su piso por menos de lo que lo compraron en su día. Sin embargo, esto no es ni mucho menos suficiente.

 

El motivo es que en el caso de inmuebles en los que existen construcciones, el valor del suelo es solo uno de los componentes que conforman su valor de mercado. El cálculo para saber si se ha producido una pérdida en el valor del inmueble no puede limitarse a comparar el precio de compra con el precio al que se ha vendido. Se requiere un informe técnico específico al inmueble transmitido (como una prueba pericial contradictoria, tal y como menciona la sentencia del Constitucional), que acredite cuál ha sido la variación del valor de mercado del suelo entre el momento de adquisición del inmueble y el de la transmisión. Si no se aporta este informe, no hay nada que hacer.