La desigual guerra contra los grafitis: una multa por cada cien pintadas que hay que limpiar

Un operario municipal limpia una pintada en Salamanca. Foto: F. Oliva
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Salamanca gasta 205.000 euros el último año para limpiar 2.885 pintadas, pero sólo logra multar a 30 grafiteros. Se ha duplicado personal y medios de la patrulla.

La de las pintadas parece, cada vez más, una guerra perdida en Salamanca. Y no es que el Ayuntamiento haya cejado en su empeño, pero es que la proliferación de grafitis y garabatos en todo tipo de paredes y fachadas es total, a un ritmo mucho mayor que el que se puede desarrollar para limpiarlas. Y las cifras lo dicen todo.

 

Este lunes, el consistorio ha convocadoa a los medios para hacer una demostración de limpieza de pintadas en una fachada. El lugar escogido, la calle Santa Clara, donde está el convento del mismo nombre y muy próxima a la patrimonial plaza de San Román. El lugar, bastante céntrico, es pasto de los grafitis como se puede apreciar en las fotos de esta información. Las hay en el propio convento, en una plaza céntrica, en las chapas del solar del Bretón, en una puerta del edificio de los sindicatos... varios tramos de la misma calle donde se ha hecho la demostración de limpieza están 'decorados' con pintadas. Al menos, la plaza de San Román lleva un tiempo sin ellas.

 

Según ha explicado el equipo de Gobierno, durante 2018 se lograron limpiar 2.885 pintadas de diversos lugares, 800 de ellas en el casco histórico, donde la patrulla antipintadas actúa con mayor celeridad. Por contra, el número de sanciones ha sido de 30 en todo un año. Es decir, una multa por cada cien pintadas que se eliminan. Las multas son de hasta 3.000 euros si el 'lienzo' es algún edificio BIC.

 

Así que el loable esfuerzo tiene un resultado algo descorazonador. Desde que en 2013 el exalcalde Fernández Mañueco declarar la guerra a las pintadas, se han limpiado 16.000 de ellas. Empezó con una sola patrulla y se han multiplicado medios disponibles. Tras un unicio de dudosa eficacia, el alcalde anunció el endurecimiento de las multas contra las pintadas como parte de un plan de "tolerancia cero" con los grafitis. Se aprobó en febrero de 2014 con un cambio en la ordenanza de limpieza viaria. 

 

Se estableció que las pintadas en Bienes declarados de Interés Cultural y edificios catalogados conllevarían una infracción muy grave y multa de hasta 3.000 euros, el doble que la actualidad; el resto estarían consideradas como sanciones graves con multas de hasta 1.500 euros. También se prometió un protocolo de limpieza gratuito. Y de nuevo reiteró el compromiso en la campaña para su reelección en 2015.

 

Sin embargo, las pintadas no han dejado de proliferar por los barrios, el centro, la zona histórica... no se ha librado ni la Plaza Mayor que periódicamente presenta grafitis en sus cercanías. Desde hace tiempo, esta parece una guerra perdida.