La delicada reforma (con derribo incluido) de un edificio singular de la Rúa Mayor que fue un conocido bar
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La delicada reforma (con derribo incluido) de un edificio singular de la Rúa Mayor que fue un conocido bar

El bar 'La Rayuela' cuando estaba abierto.

El número 19 de la Rúa Mayor se convertirá en apartamentos turísticos, pero tendrá que mantener elementos característicos del edificio y realizar catas arqueológicas por si aparecen restos.

La comisión informativa de Fomento lleva este martes a su sesión la concesión de la licencia de obra y derribo parcial de un edificio en una de las calles más singulares del centro histórico de Salamanca, La Rúa Mayor. Un asunto delicado que ha obligado mirar con detalla la ejecución de una reforma que convertirá el lugar, que fue un mítico bar, en alojamiento turístico, pero que requerirá un respeto a algunas de sus características más notables y el trámite de buscar restos arqueológicos frecuentes en esta calle.

 

En mayo pasado, la misma comisión ya concedió la licencia de obras de rehabilitación para un proyecto que viene de finales de 2019, cuando obtuvo licencia ambiental. El asunto vuelve para incorporar algunas correciones y obligaciones para los propietarios, que lo quieren convertir en apartamentos turisticos. Su reforma que pondrá fin al cierre del edificio, sin uso desde que el mítico bar 'La Rayuela' cerró sus puertas en 2014. Fue el 30 de noviembre de aquel año y con su cierre se decía adiós a tres décadas de inquietud cultural y uno de los mejores ambientes de la noche en uno de los sitios más privilegiados de Salamanca, a un paso de las catedrales, la Casa de las Conchas o la Clerecía.

 

Pero al margen de local recordado, este edificio está en una de las zonas más protegidas del casco histórico y la actuación debe respetar sus características. Según el informe municipal, el proyecto de rehabilitación contempla un derribo parcial: se va a proceder a un vaciado interior y restitución tipológica posterior.

 

El edificio, de cuatro plantas y la de acceso, tiene unos 500 metros cuadrados en total y fue construido en 1890, no tiene ningún tipo de protección patrimonial pero sí está en el catálogo de edificios de interés del Ayuntamiento de Salamanca. Según su ficha, es característico de la Rúa Mayor y hay que conservar intacta su fachada y sus elementos originales. En este sentido, la ficha no recoge que esté autorizado un vaciado y restitución tipológica del interior, que sí aceptó la comisión técnico artística.

 

Según los informes, su planta baja se encuentra en mal estado, pero se ha pedido conservar las características columnas de granito que había. También hay que conservar rejerías de patio y escaleras, la carpintería exterior será de madera y la cubierta de teja árabe. 

 

Además, la propiedad se ha comprometido a hacer catas arqueológicas de manera previa a la ejecución de la rehabilitación y condicinada esta al posible hallazgo de restos. De encontrarse restos arqueológicos, los responsables de la obra tendría que informar antes de finalizar la obra o al terminar la actuación para estudiar posible afección a patrimonio. Los restos que aparecieran se donarían al Museo Provinicial.

 

El edificio que durante años albergó el mítico bar, uno de los lugares más célebres de encuentro en el casco antiguo de Salamanca, se convertirá en una de esas actividades cada vez más numerosas en la ciudad: los apartamentos turísticos. Un cambio de uso que, por lo menos, permitirá volver a abrir el edificio que lleva cerrado los casi seis años que han pasado desde que el célebre establecimiento cerrara sus puertas.