La decisión sobre el tren Lusitania y la autovía de la frontera portuguesa tendrá que esperar

Tramo abierto de la A-62 a su paso por Fuentes de Oñoro.

La cumbre hispanolusa prevista en Guarda para los días 1 y 2 de octubre se aplaza y retrasa la toma de posición sobre algunas cuestiones importantes para Salamanca.

La decisión de Portugal y España sobre el futuro de sus conexiones ferroviarias y la autovía que afectan a Salamanca tendrá que esperar. Ambos países han decidido aplazar la cumbre hispanolusa, prevista para los días 1 y 2 de octubre en Guarda, a 37 kilómetros de la frontera lusa por la provincia, y que se ha pospuesto tras fijarse para los mismos días la reunión extraordinaria de jefes de Estado y de Gobierno en Bruselas. De este modo, la cumbre de Guarda deberá esperar a que se celebre esta otra crucial cumbre europea.

 

Cuando se celebre, la cumbre hispanolusa de Guarda contará con al menos tres temas de interés para Salamanca, y dos tienen que ver con los trenes. Ambos gobiernos tienen previsto poner sobre la mesa las conexiones ferroviarias pendientes, que afectan de manera directa a la provincia. Y en concreto quieren hablar de la suspensión de la única conexión ferroviaria de Salamanca con Portugal, el Lusitania.

 

En mayo de este año se conocía que Renfe decidía suprimir este servicio, suspendido con el estado de alarma, pero que no iba a regresar  una vez se terminaran las restricciones a los viajes, y así fue. El motivo para acabar con el único servicio de tren hotel internacional de Renfe era económico: es un servicio muy deficitario.

 

Sin embargo, tiene interés para Portugal, y también para Salamanca. El tren era operado de manera conjunta por Renfe y la compañía Comboios do Portugal, la ferroviaria estatal lusa. Al país vecino le interesa recuperarlo porque le proporciona una conexión entre Lisboa y Madrid, y podría  negociar con Renfe cambios en el reparto del coste.

 

El otro interés ferroviario es el avance de la electrificación de la línea férrea Salamanca-Fuentes de Oñoro que debe abrir un corredor de transporte de mercancías por tren entre Salamanca y Aveiro.

 

El trayecto por autovía

Por último, hay que resolver el último cuello de botella que hay en la conexión por carretera desde Irún hasta Aveiro, y que está en la frontera de Salamanca con Portugal. La frontera salmantina de Fuentes de Oñoro y la ciudad de Guarda distan solo 37 kilómetros, pero a día de hoy no se puede hacer todo el trayecto por autovía, lo que constituye uno de los pocos tapones que quedan sin resolver en esta conexión. La parte española está terminada, pero no se puede poner en servicio hasta que acabe la parte portuguesa, un tramo de 3,5 kilómetros que unirá la A-25 lusa con la A-62. 

 

El tramo consta de 5.020  metros y están abiertos 1.850 desde noviembre de 2019, faltando más de tres kilómetros que están hechos, pero que no se han puesto en servicio y hacen imposible que el trayecto se haga por completo por autovía. El problema es que no se pueden utilizar hasta que Portugal termine su lado de la obra.

 

La conexión forma parte de un itinerario integrado en la Red Transeuropea de Transporte (E-80), que une por carretera Portugal y la Europa central, compuesto en el lado de España por la autovía A-62 (que conecta Fuentes de Oñoro, Salamanca, Valladolid, Palencia y Burgos), la autopista AP-1 (que une Burgos y Miranda de Ebro) y la autovía A-1 (que une Miranda de Ebro, Vitoria y San Sebastián hasta Irún), y en el lado portugués por la autopista IP-5 con la que conectará este tramo. Pero faltan esos pocos kilómetros en la frontera lusosalmantina.