La CyD Leonesa pide a la Comisión Antiviolencia que sancione al presidente del Santa Marta

El club leonés ha emitido un comunicado pidiendo a la Federación de Castilla y León de Fútbol que expulse a Raúl Sánchez Borrego de sus cargos en este organismo.

La Cultural y Deportiva Leonesa se ha puesto seria después de que el padre de uno de los jugadores del Liga Nacional del club fuera agredido por el presidente del Santa Marta, Raúl Sánchez Borrego, en el partido que el pasado sábado, 11 de febrero, enfrentó a ambos equipos. Le propinó una patada en la cara a un aficionado según reflejan las denuncias y el acta arbitral.

 

De esta manera, el club ha emitido un comunicado en el que pide a la Comisión Antiviolencia que "intervenga y sancione con la rigurosidad necesaria los hechos acaecidos, tanto por la gravedad de los mismos como por la relevancia del cargo que ostenta quien los lleva a cabo", al que acusa, además de la agresión, "de insultos racistas a nuestros jugadores africanos, comentarios ofensivos a nuestro entrenador y al club en alta voz durante todo el partido e improperios y amenazas a los padres que estaban viendo a sus hijos jugar".

 

Además, pide a la Federación de Castilla y León que expulse al presidente del Santa Marta de su cargo en esta, ya que fue nombrado vocal de la Junta Directiva el pasado año y es también asambleísta de la misma. Asimismo, se exculpa a cualquier jugador del Santa Marta, que "actuaron con respeto y deportividad" y a los padres y aficionados de su club, que "en todo momento mantuvieron la calma y se comportaron con educación a pesar de las provocaciones recibidas". 

 

Finalmente, "a pesar de todo lo sucedido, animamos a los padres y familiares de nuestros niños de la Escuela Culturalista a que sigan acudiendo a los campos de fútbol a animar y acompañar a sus hijos. Les pedimos más que nunca que mantengan el respeto máximo a las decisiones del árbitro, del entrenador y de los jugadores de ambos equipos. Todos ellos tienen derecho a equivocarse y sólo deben recibir de la grada nuestro apoyo para seguir mejorando. Pero nunca, ni dirigentes ni aficionados tenemos derecho a convertir una grada en altavoz de nuestras frustraciones. Quien no pueda controlar sus emociones que no acuda a un campo de fútbol".

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