La crisis de coronavirus está afectando gravemente a los ganaderos: "Si el campo no produce, la ciudad no come"
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La crisis de coronavirus está afectando gravemente a los ganaderos: "Si el campo no produce, la ciudad no come"

La Covid-19 está afectando incluso a aquellos autónomos cuya actividad se considera esencial, como la ganadería. Las pequeñas explotaciones ya estaban al límite antes de la crisis y, ahora, sus pérdidas alcanzan el 50%. 

Germán de Castro de la Iglesia, ganadero salmantino (Foto: N. Benito)

El coronavirus está tocando de lleno a casi todos los sectores de la economía. Algunos, como la hostelería o el comercio se han visto especialmente afectados, ya que el Estado de Alarma les obligó a cerrar sus negocios. Sin embargo, otras actividades que siguen en marcha tampoco tienen asegurados sus ingresos.

 

Es el caso de la agricultura y la ganadería, sectores esenciales, de los que dependen la alimentación de todos los españoles pero que, a pesar de todo, no se libran de los efectos de esta temida enfermedad que se ha llevado la vida a casi 400 personas en Salamanca. 

 

Lo cuenta Germán de Castro de la Iglesia desde su pequeña explotación en la localidad salmantina de San Domingo, ubicada a escasos kilómetros de Linares de Riofrío. Este joven ganadero que acaba de hacer sus primeras instalaciones, cuenta que su rutina "no ha variado" en estos últimos dos meses tras la irrupción del virus. "Hemos trabajado igual. Los animales tienen sus necesidades diarias y no podemos dejar de atenderlas", asegura. 

 

Germán de Castro de la Iglesia, ganadero salmantino (Foto: N. Benito) 

 

Está tratando de cumplir con todas las medidas de prevención de riesgos a la hora de desarrollar sus actividades. "Mantenemos la distancia de seguridad y tenemos especial cuidado con la utilización de maquinaria". Si bien reconoce que la mayoría de su trabajo se hace al aire libre y en grandes espacios, "por lo que hay menos riesgo de contagio". 

 

Como era de esperar, la brutal crisis no ha hecho más que agravar la, ya de por sí, difícil situación en la que se encontraba el campo. A pesar de que la Covid-19 paralizó las protestas de los pequeños agricultores y ganaderos, que se pusieron de inmediato al frente para por suministrar los hogares, su trabajo "no se ha traducido en beneficios y lo que si debería quedar claro es que si el campo no produce, la ciudad no come".

 

De Castro ha continuado con sus ocupaciones mientras millones de personas en todo el mundo hemos vivido confinadas. Las preocupaciones en su cabeza no cesan tras la caída inminente de los precios en el mercado. "Los terneros están por los suelos, no valen nada, el precio se ha reducido a la mitad y hay escasa salida al mercado", lamenta.

 

Además, también se ha mostrado "muy preocupado" porque "una gran parte de estos productos son consumidos por turistas, y en esta recolecta no vamos a contar con esos potenciales consumidores". "Vemos cómo hay quienes están aprovechándose de este estado excepcional y están tratando de especular". 

 

A pesar de ello, reconoce que todo esto "nos ha puesto en un lugar privilegiado"Los supermercados siguen abastecidos, a pesar de las compras masivas, debido a que el sector agrícola no deja de producir para cubrir la necesidad más vital. "Los ciudadanos no quieren comprar trajes o tecnología sino alimentos. Han comprendido lo que de verdad es esencial".

 

Más animado que hace unos días, Germán dice que cuenta con la ayuda de los suyos. "Me quedé con la explotación de mi padre que es quien más te puede ayudar en este mundo. Empezar de cero yo solo hubiera sido imposible". Comprar ganado, maquinaria, pagar rentas e instalaciones más los gastos del día a día "se hace cuesta arriba".