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Salamanca

La conexión de autovías en la rotonda de Buenos Aires, cerca de dos años para encontrar una solución 'imposible'

El nuevo proyecto lleva en redacción desde febrero de 2020, sobre la base de una conexión más directa de autovías, y con importantes cortapisas por la presencia de especies y entornos protegidos, además de grabados rupestres.

Publicado el 08.12.2021

El nudo de carreteras en el barrio de Buenos Aires de Salamanca, un punto negro en el que confluye tráfico de dos autovías, una antigua nacional y la carretera de Vitigudino, lleva cerca de dos años esperando una solución que no llega y que está todavía en proceso de redacción tras tener que tirar 'a la basura' un proyecto que incluía un nuevo puente de 190 metros y 40 millones de euros. Desde entonces, la solución a este punto crítico de tráfico está en espera, sobre la base de que hay que respetar grabados rupestres y otros valores de la zona y con la seguridad de que el presupuesto será muy inferior. Cuestiones que complican no sólo su diseño, sino la valía de la futura solución.



 



En una respuesta parlamentaria, el Gobierno ha confirmado que el nuevo proyecto está en fase de redacción. Como ha informado en otras ocasiones, se va a cambiar la solución y en vez del nuevo viaducto, al que se ha renunciado, se optar por dotar de ramales más directos entre la A-62 y la A-66 para darles continuidad. Eso supone que se respetara la presencia de los grabados rupestres y que se unirán las autovías, pero ahora hay que dar con una solución constructiva.



 



No al puente



Para ello, se tienen que respetar los condicionantes ambientales existentes y que son la clave en el proyecto. En 2019, tras varios años de retrasos en trámites, se llegaba a una solución para este delicado punto de tráfico. Como informó TRIBUNA, se optaba por construir un puente de 190 metros y 40 millones de euros para la remodelación del enlace entre las autovías, un nuevo trazado (3,1 km) que cruzaba sobre el río Tormes 700 metros aguas abajo del existente. Además, se remodelaba la glorieta de Buenos Aires a la que 'bajaba' todoe el tráfico para así dar continuidad a la A-66, deprimiendo el tronco y transformando la intersección giratoria en un enlace completo con glorieta elevada.



 



Sin embargo, pocos meses después, una resolución del Director General de Biodiversidad y Calidad Ambiental daba un giro al proyecto al confirmar que había que elaborar un estudio de impacto completo sobre el proyecto para construir un nuevo viaducto.



 



En el proceso de redacción del proyecto se contemplaron al menos dos alternativas, y la propuesta, supuestamente, dejaba a salvo el yacimiento al ir el trazado algo más lejos del antiguo puente y evitar el paso sobre los grabados. Sin embargo, no era así.



 



Fue el comienzo del fin porque, en febrero de 2020, se confirmaba que era necesario un estudio completo nuevo, no valía con ampliar el existente, base del proyecto del puente de 190 metros. Fue entonces cuando cerca de tres años de trabajo se fueron 'a la basura' y, con ellos, la esperanza de ver solucionado pronto el problema de tráfico que supone esta conexión, largamente esperada tras años de retrasos con todos los gobiernos.



 



Numerosos valores



Ahora el actual Ejecutivo confirma que está en redacción un nuevo proyecto por el que se espera desde hace cerca de dos años. Y que se hará conforme a la resolución de la dirección general citada, que incluye importantes cortapisas. Además de la protección de los grabados rupestres aparecidos hace unos años en La Salud, se contemplan también posibles impactos hidrológicos que apunta la CHD; la necesidad de proteger un refugio de quirópteros en el Polvorín del Marín; colonias de especies protegidas en la mina de El Cubito, que se pretendía usar como escombrera; o la existencia de una plataforma ocupada por temporadas por una pareja de alimoches. Cuestiones todas estas que complican la solución.



 



Todas estas condiciones obligan a renunciar al viaducto y a buscar una solución más sencilla, pero puede que menos eficaz. De momento, el proyecto siguen en redacción sobre la base de una solucion local con una unión más directa entre autovías. Se respetará la presencia de los grabados rupestres, pero ahora hay que dar con una solución constructiva. Por ahora, el presupuesto asignado es muy inferior, ya que no supera los 15 millones de euros, y la asignación para 2022 es de 2 millones de euros. Eso, y el hecho de que esté en fase de redacción, hacen temer por otro retraso de varios años.


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