La ciencia regional y sus aplicaciones territoriales a Castilla y León (I)

El pasado lunes 24 de febrero, estuve en Málaga para hacer el discurso de mi ingreso, como Miembro de Honor, en la Academia Andaluza de Ciencia Regional. Y de mi discurso de entrada, he seleccionado una serie de partes, en la idea de que lo que fui tratando en ese mensaje, puede ser útil para un tratamiento ulterior de los mismos temas regionales en Castilla y León.

 

             

  1. LA IDEA BÁSICA DE LA ESTRUCTURA ECONÓMICA Y SUS SEIS  DIMENSIONES

 

Me parece que los lectores de Tribuna podrían contar con una idea útil de lo que es la Estructura Económica. En ese sentido, los académicos entienden que, a tales efectos, la más útil es la referencia a esa expresión en Karl Marx. Que tras muchas disquisiciones previas, formuló el concepto de manera, creo, precisa y rigurosa. Fue en 1859, y en el prólogo de su libro "Contribución a la crítica de la Economía Política".      

 

En la producción de su existencia, los hombres establecen entre sí relaciones determinadas, necesarias, independientes de su voluntad. Relaciones de producción que corresponden a un grado determinado de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales.

 

El conjunto de esas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, la base concreta sobre la cual se eleva una superestructura jurídica y política, y a la cual corresponden formas sociales de conciencia determinadas.

 

El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política e intelectual en general. No es la conciencia de los hombres lo que determina su ser; por el contrario, es su ser social lo que determina su conciencia.    

 

No será preciso, hic et nunc, hacer un comentario extenso de esas palabras, que traté de desarrollar en mi libro Fundamentos de Estructura Económica [1]. Lo que sí interesa de inmediato es que la Estructura Económica es un intento de descripción relevante, interpretación compleja y prospectiva, lo que algunas veces he llamado el método DIP. Con, por lo menos, seis dimensiones a considerar: material, temporal, tecnológica, social, espacial; y ecológica, que tratamos más adelante, al incluir dentro de ella una serie de contribuciones del nuevo académico.

 

Para el estudio y medición de la dimensión de lo material se han ideado sucesivamente una serie de métodos de análisis macroeconómico, que podemos englobar bajo la común denominación de Contabilidad Social. Esta incluye, también por lo menos, la estimación de la Riqueza Nacional, del Producto Social (PIB, etc.), las Cuentas Nacionales, la Tabla input-output, el Análisis de Flujos, el Análisis Monetario, etc.

 

La dimensión temporal puede ser conocida a partir de la elaboración de las fuentes históricas existentes. Sobre todo, mediante el empleo de series estadísticas cronológicas, específicas para cada fenómeno; o globalizadas en los correspondientes números índices, que registran la evolución de la coyuntura y la transformación de los rasgos estructurales de una realidad económica.

 

La dimensión tecnológica tiene una trascendencia formidable, pues los descubrimientos, invenciones e innovaciones, transforman de modo continuo los supuestos en que se basa el propio modo de producción. Por tanto será preciso fijarse en el nivel actual de la tecnología y en la introducción previsible de nuevos avances, que comportan cambios en los hábitos sociales y en la dimensión comparada de los distintos grupos y clases sociales. Situamos hoy ese progreso en la economía digital y la inteligencia artificial.

 

El estudio de la dimensión social es analizable no sólo a través de la determinación de la distribución personal de la riqueza y de la renta, sino fundamentalmente penetrando en la composición de clase de la sociedad, en su estratificación y en su movilidad vertical, para lo cual la Sociología es la ciencia hermana de la Economía. En el plano internacional, la dimensión social puede ser igualmente analizada mediante el examen e interpretación de las relaciones económicas entre las naciones, para cuya estimación también existen gran número de medidores y ratios.    

 

Y entramos así en la quinta dimensión, la espacial o regional, la que ahora más nos interesa, que se apoya el un entorno físico, afectado en el análisis especial por tres fenómenos paralelos.

 

El primero, el 'efecto transporte', con  los medios de comunicación, que contribuyen a integrar espacialmente la economía con unos ciertos costes. Segundo, el 'efecto escasez' o necesidad de aprovechar cada vez mejor el espacio físico —factor tierra— en relación con la diversidad de los usos alternativos, sobre todo en las áreas densamente pobladas, configurándose de ese modo el espacio como recurso valioso. El tercer fenómeno a considerar es la clara desigualdad en el crecimiento económico según las distintas regiones de una economía nacional.

 

Todo lo cual permite diferenciar los métodos de análisis espacial que han alcanzado un gran desarrollo: contabilidad social regional, análisis de localización, evolución histórica de las instituciones regionales, etc.

 

La sexta dimensión, la ecológica, ya se ha dicho algo de ella, la incluyo aquí por primera vez, al no estar en mi libro base sobre estructura económica, los Fundamentos. Una incorporación que hoy me parece verdaderamente capital, y a la que he tratado de contribuir con una serie de publicaciones que se citan en una serie de estudios míos relacionados con la Ciencia Regional, que figuran seguidamente por su orden cronológico:

 

  • Movimientos migratorios en España, 1950-1960
  • Una primera referencia a la España del Sur, Andalucía (1965)
  • Centros de gravedad de la economía española (1968)
  • Sobre la formación económica y política de España (1985)
  • Sobre la dimensión ecológica
  • El caso más concreto de Málaga (2020)

 

Seguiremos la próxima semana con el desarrollo de una serie de trabajos previos, que nos darán la luz sobre fenómenos actuales, tan vivos como la España vacía, los centros de gravedad económica, etc. Todo, según iremos viendo, conceptos también útiles para el análisis regional de Castilla y León. Y ya como siempre en adelante, el autor queda pendiente de las observaciones de los lectores de Tribuna, en el correo electrónico [email protected]

 

Anímense, y entren en conversaciones con el autor.

 


[1] Ramón Tamames, Fundamentos de Estructura Económica, Alianza Editorial, Madrid, 11 ediciones, la última en 1998.

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