La chimenea de la histórica fabrica de colas vuelve a lucir perfecta tras su restauración
Tribuna mini Saltar publicidad
Tribuna800x800 file
Cyl dots mini

La chimenea de la histórica fabrica de colas vuelve a lucir perfecta tras su restauración

La chimenea ya reparada y los arreglos del edificio de la fábrica de colas. Foto: F. Oliva

La chimenea de ladrillo, una de las pocas que quedan en Salamanca, es un ejemplo de construcción industrial muy escaso. Se ha reparado y confirma que el proyecto de rehabilitación de este edificio lleno de historia afrontar su recta final.

El histórico edificio de la fábrica de colas enfila la recta final de su restauración para convertirlo en un centro de emprendimiento y actividades en el barrio al que pertenece. El pasado verano empezaron las obras para rehabilitarlo, eliminar  añadidos que no correspondían con su historia y arreglar  uno de sus elementos más característicos, una de las pocas chimeneas de ladrillo de tipo industrial que hay en Salamanca capital.

 

Cuando los nuevos propietarios firmaron el acuerdo para hacerse con el edificio, establecieron como prioridad recuperar su esencia y que se pudiera volver a usar. Para ello, se ha procedido a limpiar todo su interior, eliminar alguna construcción adosada o la tapia exterior y rehabilitarlo; tiene ya instalación eléctrica e iluminación y está a falta de ventanas y pintura. Y lo más importante es que ya se ha arreglado su bonita chimenea de ladrillo.

 

Su puesta a punto empezó en agosto pasado. La chimenea se encontraba en mal estado por el deterioro de los años y alguna intervención de dudosa ortodoxia. En su día, los impulsores del proyecto procedieron a una precisa auscultación con las últimas técnicas y las conclusiones fueron curiosas. La chimenea está estructuralmente en buen estado y tiene la peculiaridad de que esté ligeramente inclinada hacia un lado, con una desviación de 55 centímetros. Lo peor es que su coronamiento estaba roto. Se pusieron andamios para reparar su finalización y consolidar el resto y la obra ya ha terminado. Ahora, una de las dos de tipo industrial que quedan en Salamanca vuelve a lucir perfecta.

 

Hace más de un año, TRIBUNA desveló los planes de una joven empresa de ingeniería, Calabrés Tomé, para rehabilitar el edificio tras llegar a un acuerdo con los entonces propietarios. Ahora el proyecto está listo para ponerse en marcha tras el parón del estado de alarma y haber conseguido las primeras licencias municipales. 

 

La historia

El edificio de la antigua Fábrica de Colas reúne muchos pedazos de la historia de Salamanca. En pleno Camino de las Aguas, es uno de los escasos edificios industriales que quedan de finales del siglo XIX, tiene una de las pocas chimeneas de ladrillo que hay en pie en la ciudad, dio origen al actual sistema de impulsión de agua y tuvo entre sus propietarios al que fuera presidente de la República en el exilio.

 

Los orígenes del edificio se remontan al año 1874, cuando por el entonces arquitecto municipal José Secall, proyectó el edificio con objeto de que fuera la estación de elevación de agua desde el río hasta el depósito de San Mamés (actual museo del comercio), siendo el origen de actual del sistema de abastecimiento de agua de la ciudad de Salamanca, además de dar nombre a la citada avenida.

 

Ya entrado el siglo XX, el edificio sufrió una ampliación obra del arquitecto Santiago Madrigal y fue destinado a fábrica de productos químicos y farmacéuticos propiedad, entre otros, del que fuera presidente de la segunda república José Giral. Giral fue catedrático de Química en la Universidad de Salamanca entre 1905 y 1920, cuando se marchó la ciudad y vendió sus negocios, entre otros, una farmacia.