La Cámara empieza a vender patrimonio para salvar la gestión del primer año de José María Casas

Anuncio de venta de la última parcela de la Cámara en el polígono El Montalvo II.

Tiene a la venta su último terreno en el Polígono del Montalvo II, mientras ha renunciado al coworking y el CIG y ha decidido cerrar por las tardes. La gestora recibió la Cámara con una auditoría positiva y doce meses después de entrar tiene que hacer caja por la pérdida de ingresos que le ha causado la nula actividad.

Primero fue el cierre del Tierra Coworking, para después alquilarlo al Ayuntamiento y la EOI; después, el cierre del Centro de Iniciativas Gastronómicas y el abandono del vivero de Ciudad Rodrigo; y por último, la decisión de cerrar por las tardes para ahorrar en gastos energéticos. La situación económica de la Cámara de Comercio parece 'terminal' después de un año con la gestora al frente. Y ahora, José María Casas, que preside la gestora, ha optado por la salida más fácil al atolladero en el que ha metido a la institución cameral por doce meses de inactividad y nula gestión.

 

Para ello, ha puesto en venta patrimonio de la Cámara para hacer caja y afrontar necesidades de liquidez. En concreto, y según ha podido comprobar TRIBUNA, está a la venta una de las últimas parcelas propiedad de la institución cameral en el polígono El Montalvo II; este es el anuncio. Es urbanizable, cuenta con 1.331 metros construídos y se anuncia por 184.051 euros, impuestos y gastos no incluídos. Según la web de la Cámara, la parcela forma parte de su patrimonio y está hipotecada. Es el último terreno que le queda según su relación de patrimonio. La Cámara no da cuentas públicas de esta venta como sería preceptivo.

 

Empezar a vender patrimonio es la única salida que le ha quedado a la gestora, que ha dejado de percibir numerosas subvenciones e ingresos que percibía por servicios y programas que gestionaba y que han quedado aparcados por la inacción total. El cierre del coworking en enero ha mantenido a la institución sin este ingreso durante diez meses, igual que el del CIG, además de incumplir con sus funciones de apoyar a los emprendedores. La única solución ha sido alquilar los despachos de su finiquitado espacio coworking para albergar una iniciativa similar, pero pagada por el Ayuntamiento de Salamanca: la paradoja es que los usarán una veintena de emprendedores, el mismo número de los que fueron expulsados en su día.

 

La situación de las cuentas de la Cámara es, a día de hoy, una incógnita porque el presidente de la Gestora ha incumplido con su obligación de publicar el presupuesto de 2016 y la liquidación del ejercicio 2015; tendrían que estar disponibles en el área de transparencia de su web institucional, pero no es así a pesar de que TRIBUNA lo denunció hace unos días. La gestora recibió la Cámara con una auditoría positiva del último ejercicio de su directiva y la memoria de actividades: va a ser complicado achacar a sus antecesores la decisión de dilapidar el patrimonio histórico de la Cámara.

 

La comisión gestora Tomó el mando en octubre de 2015 y desde entonces la actividad propia de la Cámara se ha reducido a la mínima expresión. La institución decidió retirarse del proceso judicial de la trama Diputación; y ha dejado que la exitosa ventanilla única perdiera su función tras aplicar un decreto por el que perdía el personal de la administración central que trabajaba en ella. Y se ha limitado a poner en marcha el proceso electoral que debe rematarse con la constitución de la asamblea y la elección de presidente.