La Cámara de Crespo y Checa se apunta otra subvención de 30.000 euros y cobro inmediato para pagar sueldos

Emilio Checa, de la Cámara de Comercio.

La Cámara consigue una importante partida pública para reabrir el Centro de Innovación Gastronómica, pero podrá destinar los fondos a pagar sueldos y podrá cobrar la subvención de manera inmediata.

La Cámara de Comercio ha conseguido sumar una nueva subvención, la enésima, en la que dinero público acaba utilizado para el pago de nóminas de la estructura montada por su actual presidente, Benjamín Crespo, y diseñada por el secretario general, Emilio Checa. Nóminas como la del contrato del propio directivo y el personal contratado sin la menor transparencia y que ha engrosado la plantilla de la entidad cameral en los últimos tiempos.

 

La última partida de dinero público que se va a apuntar la Cámara sale de una de las entidades del Ayuntamiento de Salamanca, la Sociedad Municipal Turismo, Comercio y Promoción Económica de Salamanca, nutrida de fondos municipales en exclusiva, que ha aprobado la subvención en los últimos días, y que de nuevo sigue el modelo de muchas otras 'ayudas' con las que la institución cameral ha engrosado sus arcas en vez de financiarse con proyectos o programas. La institución declara en sus cuentas de 2019 que va a recibir al menos 125.000 euros en subvenciones como la que ahora le llega, y hasta 367.000 en total.

 

En este caso, la subvención es de 30.000 euros anuales con la 'excusa' oficial de reabrir el Centro de Innovación Gastronómica. El encaje forzado es el de diseñar una propuesta turística basada en la promoción de la gastronomía local.

 

Al margen de la necesaria terminología para justificar el acuerdo, el convenio se basa en la aportación de dinero público municipal para poner en marcha el CIG y diseñar las propuestas turístico-gastronómicas que justifican entregar la cantidad ya citada. La clave está en los gastos que se pueden pagar con esa subvención, y la justificación de los mismos.

 

Además de los trabajos para reabrir el CIG, la subvención se puede gastar en folletos, publicidad y, como es habitual en los convenios que firma la Cámara de Crespo y Checa, para pagar sueldos de personal adscrito al proyecto. Usar subvenciones para pagar nóminas es una práctica repetida de la actual Cámara. Un capítulo que suele engrosar la justificación de la mayoría de subvenciones que recibe la institución cameral.

 

La Cámara tiene actualmente en plantilla, según su propio portal de transparencia, a diez personas, pero al margen de personal 'antiguo' (tres personas), solo publica dos procesos de selección: el del propio secretario general, hecho 'a medida' de Checa, y el de un puesto de administrativo. Del resto no hay rastro de los procesos de selección en la propia web de la Cámara.

 

Para justificar las actuaciones por las que va a cobrar subvención, basta una memoria con certificados del propio secretario general Emilio Checa que atestigue que se ha gastado el dinero en los fines previstos. Tendrá que tener cuidado, eso sí, de no aportar gastos que hayan servido para justificar otras subvenciones. Además, la Cámara podrá disponer casi de inmediato de los 30.000 euros aportados por la fundación municipal porque una cláusula permite que se le anticipen los fondos al 100% con solo pedirlo.

 

El CIG fue un proyecto pionero de la anterior directiva electa de la Cámara que sufrió no pocas trabas municipales para su apertura (y que ahora recibe dinero público de la misma procedencia para lo mismo). Y la actual dirección de la Cámara tiene incluso su gestión en los juzgados y ahora pide una subvención para ella. Además, la directiva de Crespo y Checa ha tenido cerrada la instalación y no ha ejecutado la actividad prevista dentro del proyecto con fondos europeos con el que se pagó su puesta en marcha, lo que podría haberlo costado una sanción.

 

 

Los 386.000 euros de Confaes

 

Hay que recordar que los actuales rectores de la Cámara, su presidente Benjamín Crespo y su secretario general, Emilio Checa, 'huyeron' de la patronal Confaes a bordo de Aesco, la entidad de comercio, dejando sin abonar una importante cantidad: más de 300.000 euros. Ambos ocupaban los mismos puestos en Aesco.

 

La patronal Confaes les ha reclamado judicialmente la cantidad de 386.000 euros que corresponde con los gastos que Confaes había asumido durante años en la gestión de Aesco, ya que le brindaba sede y servicios comunes a la asociación de comercio. Ambas partes tenían un acuerdo para abonar esos gastos, pero el presidente y el secretario general se marcharon sin pagar y dejaron tras de sí una cortina de humo de denuncias y querellas, todas desestimadas.