La Cámara de Crespo dispara el gasto y le debe dos nóminas a sus empleados

El presidente de la Cámara de Comercio, Benjamín Crespo.

La institución cameral empieza a pagar la gestión de su presidente en forma de impagos a sus trabajadores. Espera recuperarse con subvenciones públicas y la inyección económica del Ayuntamiento de Salamanca.

La Cámara de Comercio de Salamanca no levanta cabeza. Y lo peor es que, al parecer, ha renunciado a echarle la culpa a otros de lo que ha hecho (o no ha hecho) para llegar a esta situación. Tras limitar el horario de atención al público, enterrar la ventanilla única y reducir su plantilla permanente a la mínima expresión, ahora ha empezado a no pagar a sus empleados. Una situación que espera revertir con la ayuda de fondos públicos.

 

Así lo admite sin rubor en una nota de prensa insólita remitida este martes tras la primera reunión en meses de su asamblea. El máximo órgano había estado tiempo sin convocar por la falta de un secretario que rubricara la actuaciones y sólo ha vuelto a activarse cuando ha llegado el momento de nombrar a un nuevo secretario: el nombramiento se ha producido sin sorpresa alguna, porque será Emilio Checa, que lleva meses moviéndose para conseguirlo.

 

Al margen de este nombramiento, la Cámara admite en el sorprendente comunicado situaciones que son realmente graves. Por un lado, ha reconocido que le debe dos nóminas a parte de sus empleados. TRIBUNA ha podido confirmar que la deuda existe y que está generando un gran malestar entre los empleados de la Cámara. El motivo último es el incremento del gasto desde que Benjamín Crespo preside la Cámara, sin que haya habido ingresos que lo compensen porque la institución ha dejado escapar ingresos correspondientes a su participación en programas públicos que se abandonaron sin miramientos.

 

Desde que llegó al cargo, Crespo y su equipo han intentando desviar la responsabilidad de la situación de la Cámara, primero hacia su antecesor, Juan Antonio Martín Mesonero, hasta que la auditoría que ocultaron durante tiempo avaló los buenos resultados con que entregó la institución; y después hacia la gestora dirigida por la Junta. La solución ha sido, primero, vender patrimonio de la Cámara y reducir su actividad, y después los impagos.

 

Y, ¿cuál es la solución que plantea la Cámara? Pues bien sencilla: más dinero público. Desde la directiva cameral se confía en solucionar esta situación en los próximos meses gracias a las subvenciones públicas que espera recibir. Y con el respaldo financiero de Ayuntamiento y Diputación, que negaron este apoyo durante meses a la anterior directiva. No ha sido impedimento para que el consistorio haya reflotado las instalaciones del 'coworking' y para que La Salina haya entregado 30.000 euros por cada uno de los viveros de Ciudad Rodrigo y Peñaranda a pesar de que no tienen empresas.