La bicicleta, la gran olvidada del 'nuevo' plan de seguridad vial de Salamanca
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La bicicleta, la gran olvidada del 'nuevo' plan de seguridad vial de Salamanca

Un ciclista rodando irregularmente por la calle Toro.

Ni una referencia en el nuevo plan municipal a la regulación de las bicicletas pese a su creciente presencia. Sin una regulación actualizada, su uso puede entrar en conflicto con coches y peatones.

Este día 19 de abril se celebra el día mundial de la bicicleta, pero su presencia en las calles y su cada vez mayor incidencia en el tráfico algo que ha pasado totalmente desapercibida para el Ayuntamiento de Salamanca. De hecho, el recién presentado plan de seguridad vial casi ni nombra a las bicicletas a las que no reserva ninguna medida específica de seguridad en el tráfico. Algo que tendrá que ser corregido por los grupos de la oposición y los colectivos en el Consejo Municipal Sectorial de Seguridad Vial. El grupo socialista ya propuso en 2016 apostar por la bicicleta con una ordenanza global, y logró el apoyo de Ganemos y Cs.

 

Mientras llega la ocasión, las bicicletas brillan por su ausencia tanto en la actual ordenanza de tráfico como en el texto propuesto para el plan de seguridad vial. En la primera, pendiente de renovar, no ha casi ninguna referencia a las bicis como medio de locomoción, y en el proyecto de plan de seguridad vial sólo una: se pondrán delimitadores de carriles bici (200 unidades). Nada sobre la habitual extensión del carril bici o alguna medida para hacer más sitio a la bicicleta en la circulación. Demasiado poco para regular una realidad, la circulación en bicicleta, que es patente en las calles de Salamanca donde es una opción para un número creciente de personas que, muchas veces, no saben qué se puede y no se puede hacer en bicicleta.

 

Y eso que la circulación de las bicicletas puede entrar en conflicto con peatones y vehículos a motor si, como ocurre en Salamanca, no está bien regulada. Una bicicleta es un medio de transporte como cualquier otro y puede ocupar un sitio en la calzada, pero ahí debe convivir con coches, autobuses, motos... Para hacerlo posible, las propuestas son variadas y pasan desde pacificar el tráfico a motor con más límites de velocidad a la separación física de los carriles bici y los carriles convencionales. Medidas que den más seguridad a los usuarios de bicicletas.

 

En cuanto a la convivencia con los peatones en las aceras, es también complicada. Según la normativa, no se puede circular por las aceras, salvo bajado de la bici. Pero un simple paseo por la calle Toro o la calle Zamora demuestra que no se hace. En un rato es fácil ver diversas 'locuras' como ir haciendo slálom entre peatones, algo muy peligroso. No es la norma, pero ocurre.

 

El equipo de Gobierno ha calificado el casco histórico como un espacio abierto para la circulación de bicicletas de manera ordenada en covivencia con los peatones, pero el reglamento de tráfico apenas incluye algunas referencias inconexas y que no son suficientes para regular la circulación actual. Urge adaptar la normativa municipal a la realidad de las bicicletas y, de paso, hacer un esfuerzo por incorporarla a la circulación. Y el proyecto presentado parece insuficiente para conseguirlo.