La atmósfera tóxica de Salamanca: los salmantinos respiran un aire perjudicial para la salud uno de cada tres días del año
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La atmósfera tóxica de Salamanca: los salmantinos respiran un aire perjudicial para la salud uno de cada tres días del año

El nivel de ozono superó el máximo recomendado por la OMS 112 días durante el año pasado, su récord desde que se toman datos. El aire de la capital, perjudicial para la salud todo el año.

La calidad del aire de Salamanca sigue empeorando sin que, veinte años después de las primeras advertencias, se haya hecho nada para remediarlo. Ni los cada vez más habituales episodios de contaminación (el último, entre enero y febrero) ni los cambios de normativa, ni las medidas que toman ciudades próximas han servido para que se tome nota sobre la situación. Ni siquiera el hecho de que el propio Ayuntamiento de Salamanca haya acogido el debate sobre el diseño de un protocolo de actuación ha cambiado nada. Y eso que las alertas se repiten cada año.

 

Este mes de junio, como es habitual, Ecologistas en Acción ha presentado su informe sobre la calidad del aire en España. El informe se hace con los datos de las estaciones de recogida de información que hay repartidas por todo el país; en el municipio de Salamanca hay dos operativas, además de la rural de El Maíllo, cuya circunstancia es muy peculiar. Las dos estaciones citadas están en zonas verdes de la ciudad (en La Aldehuela y en la calle La Bañeza) después de que, hace años, se cambiaran sus ubicaciones para 'esconder' el problema: había una estación en la avenida de Alemania que superó todos los niveles recomendados en medición de dióxido de nitrógeno.

 

Según los datos recogidos durante 2018, el aire de Salamanca no deja de empeorar su calidad. El gran problema sigue siendo la presencia de Ozono, en niveles muy por encima de los recomendados por la OMS, pero también desbordando los límites de la normativa nacional. Según los datos de las estaciones de la capital, el aire que respiraron los salmantinos fue perjudicial para la salud durante 112 días de los 365 del año pasado. Durante 2017 se quedó en 100 días al año, así que ha empeorado.

 

Según el informe de Ecologistas en Acción, en virtud de este nivel de superaciones se puede decir que toda la población de Salamanca respira un aire perjudicial para la salud según los criterios de la OMS. Algo que el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha urgido a solucionar. El alto tribunal pidió a la Junta a finales de 2018 que aprobara "a la mayor brevedad" un plan de mejora del aire para Salamanca, y no se ha hecho.

 

Pero, además del Ozono, ha empezado a reproducirse el problema con las partículas, provocadas por el tráfico de vehículos a motor. El aire de la atmósfera salmantina superó el nivel de partículas de manera individual seis días al año y 19 días superó la media anual. Según la OMS, no es saludable respirar un aire así más de tres días al año en media diaria y más de 20 en medi anual. En 2017 se superó dos veces la media diaria y 20 la media anual, así que la calidad del aire sigue empeorando.

 

También hay alguna buena noticia. En dióxido de nitrógeno el número de superaciones ha bajado de 14 a 11, cuando la OMS marca un máximo recomendable de 40. Y en dióxido de azufre se ha pasado de tres a ningún día de superación.

 

 

El problema del Ozono

 

Las dos estaciones del municipio de Salamanca y la de El Maíllo registraron el año pasado los peores datos de ozono troposférico de Castilla y León durante 2018. De hecho, superaron ampliamente la media de 25 superaciones anuales para el trieno 2015/2018, con lo que el exceso de ozono en el aire que respiramos en Salamanca es un problema asentado.

 

Este contaminante está habitualmente ligado a las zonas periurbanas o rurales, y los niveles que presentan las dos estaciones de la capital se deben precisamente a eso, a que están en zonas verdes (La Aldehuela) y lejos de zonas con tráfico (calle La Bañeza). Eso justifica los altísimos y creciente niveles de ozono troposférico, pero si lo vinculamos a otros datos también da una idea de la calidad del aire de la ciudad.

 

 

La 'trampa' de las estaciones de datos

 

Por ejemplo, la presencia de dióxido de nitrógeno, que se ha reducido de 14 a 11 días de superación de los niveles, podría ser una buena noticia. El lluvioso 2018 también explica en parte esta mejora. Pero el dato decisivo es otro. El dióxido de nitrógeno está directamente vinculado a la combustión de los vehículos a motor, es decir, está relaccionado con el tráfico rodado. En 2003, Salamanca superó en 68 ocasiones los valores tolerados de dióxido de nitrógeno (NO2); quince años después sólo los ha superado 11 veces. ¿Cómo se explica esto si ahora hay más tráfico que hace quince años?

 

La explicación se debe, en parte, al origen de los datos. De las dos estaciones de medida con las que contaba la capital salmantina en 2003, la que arrojaba estos datos estaba en la avenida de Alemania, una arteria céntrica con mucho tráfico. En años posteriores, fue trasladada a otros lugares menos céntricos, que han revelado problemas de ozono, pero donde se han dejado de registrar datos alarmantes de contaminantes directamente vinculados al tráfico.

 

El óxido de nitrógeno se desprende de los procesos de combustión a altas temperaturas, como el que se produce en los cilindros de un coche, y que es responsable de las cifras alcanzadas en la capital charra. El contaminante generado en forma primaria es el óxido de nitrógeno (NO), parte del cual rápidamente se oxida convirtiéndose en dióxido de nitrógeno (NO2). Ambos, liberados a la atmósfera, participan activamente en un conjunto de reacciones fotoquímicas que, en presencia de hidrocarburos reactivos, generan ozono (O3). Justo el contaminante que más niveles alcanza en la atmósfera de Salamanca.