Juzgados por comprar droga en Salamanca y traficar en Valladolid: "Somos dicharacheros y abiertos..."

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Los dos acusados han coincidido en que se costeaban la droga que adquirían en Salamanca y han reiterado que las personas que les visitaban eran amigos, "desgraciadamente también toxicómanos", que iban provistos de sustancias para su autoconsumo y, en algún caso, para jugar a la Play.

La pareja formada por F.J.M.D. y E.M.B.P, acusada de traficar con heroína desde su piso en el barrio de Belén de Valladolid, ha negado dedicarse a dicha actividad ilícita, se ha declarado toxicómana y ha alegado que las personas que acudían al inmueble eran amigos que portaban sus propias drogas para consumirlas allí.

 

"Somos muy dicharacheros y abiertos", ha indicado F.J.M.D, en declaraciones recogidas por Europa Press, para justificar el trasiego de gente que registraba su vivienda sita en la calle Presentación, escenario donde la Policía Nacional estableció un dispositivo de vigilancia entre los meses de marzo y junio de 2016 que concluyó con la detención de la pareja.

 

Los acusados, minutos antes del inicio del juicio en la Audiencia de Valladolid, han rechazado un acuerdo con el fiscal que ofrecía 18 meses de cárcel al varón y nueve meses a su pareja, ésta en calidad de cómplice, en lugar de los dos años y dos meses y multas de 250 euros que ha solicitado finalmente para cada uno de ellos. "Por qué vamos a tener que pactar cuando no hemos hecho nada", ha espetado la mujer.

 

A lo largo del interrogatorio, los dos acusados se han declarado toxicómanos y han explicado que dicha adicción--el varón sostiene que consumía cuatro o cinco micras diarias y su mujer dos--la sufragaban con distintas actividades laborales, ella como camarera ocasional en un bar de Tudela de Duero y tatuadora y él haciendo "chapuces" de fontanería y albañilería, y ello a pesar de que la policía mantenga que ninguno de los dos trabajaba.

 

Así, han coincidido en que se costeaban la droga que adquirían en Salamanca y han reiterado que las personas que les visitaban eran amigos, "desgraciadamente también toxicómanos", que iban provistos de sustancias para su autoconsumo y, en algún caso, para jugar a la Play.

 

"Somos así de dicharacheros y abiertos, si en mi casa hay cerveza y un cacho de pan...", insiste F.J.M.D, quien, al igual que su pareja, ha explicado al tribunal que desde su detención ha dejado el consumo de drogas y sigue tratamiento con metadona en ACLAD.

 

PUERTA BLINDADA

 

Frente a alegado exculpatorio de la pareja, cuyo letrado ha pedido la libre absolución, los policías que intervinieron en el operativo de vigilancia consideran plenamente probada la actividad ilícita que desplegaba desde su domicilio, algo que, como así han precisado, queda de manifiesto tras los intercambios de droga registrados entre los meses de marzo y junio, algunos en plena calle.

 

Aunque en el domicilio, fruto del registro practicado, tan sólo se encontró un poco de cannabis, uno de los policías considera que los acusados tuvieron tiempo de deshacerse del resto gracias a las dificultades que el operativo se encontró a la hora de acceder al interior.

 

"Es la vez que he tardado más tiempo en acceder a una vivienda, entre tres y cuatro minutos, debido a que la puerta estaba blindada", ha lamentado el funcionario policial, que, en cualquier caso, estima que los utensilios hallados en el piso y los recortes circulares de plástico, idénticos a los ocupados con droga a la clientela después de que ésta abandonara el inmueble, son prueba evidente de su culpabilidad, a lo que ha sumado la actitud vigilante mostrada en todo momento tanto por los toxicómanos como los procesados.

 

"No eran visitas de tipo social porque las personas que acudían no estaban más de un minuto dentro y salían en actitud vigilante", ha concluido el agente.