Jubilados de oro y trabajadores en precario: 265 millones de euros de desfase al año en Salamanca

Pensiones más numerosas y cada vez más altas le cuestan 795 millones de euros al año a la Seguridad Social en Salamanca, mientras los ingresos por cotizaciones no pasan de 530 millones por culpa de empleos peor pagados y un menor número de cotizantes.

La entrada simultánea en el sistema de los primeros pensionistas con pagas importantes y de trabajadores con cotizaciones cada vez más bajas amenaza con el colapso del sistema. En Salamanca, eso se traduce en un importante desfase de 265 millones de euros en 2015, según los datos de la Seguridad Social. La cuenta no sale porque cada vez hay más pensiones reconocidas, y son más cuantiosas, y porque la afiliación no termina de recuperarse y los trabajadores de alta no logran aportar lo suficiente. El negativo saldo demográfico y la relación de 1,4 trabajadores por pensionista hacen el resto.

 

Las cifras de la Seguridad Social hablan claro: Salamanca tiene el mismo problema (o mayor) que el resto de España. La cuenta entre los ingresos que se logran por las cotizaciones de los trabajadores y lo que cuesta pargar las pensiones no cuadra, ni de lejos. El motivo es que las jubilaciones y demás pensiones son cada vez más numerosas y más altas y que lo que dejan en caja los trabajadores cada vez es menos. Es el resultado de cruzar las pagas de pensionistas que han cotizado en los mejores años del empleo en el país con las cotizaciones de los trabajadores de un mercado laboral precario.

 

 

 MÁS PENSIONES Y MÁS CARAS

 

Según los datos oficiales, en 2016 las pensiones de Salamanca costaron 915 millones de euros. Es una cifra récord, nada menos que cien millones de euros más que hace cinco años. El problema es que la nómina de las pensiones va a seguir siendo más y más alta porque cada vez son más cuantiosas y se cobran durante más años.

 

En primer lugar, las pensiones son cada vez más, 3.000 más desde 2012, y que las que se pagan son cada vez más altas, 828 euros de media contando todas las clases, y más de 950 euros de media para los trabajadores jubilados. Y en segundo lugar, el balance favorece a las altas: en 2016 se empezaron a cobrar 4.333 pensiones y se dieron de baja 3.927. Pero es que, además, las altas son por 972,75 euros de media y las bajas, de 738.92. Es decir, que las pensiones que la Seguridad Social se ahorra son más baratas que las nuevas que paga. El desfase en el coste entre las altas y las bajas es de 1,3 millones de euros por menos de 400 pensiones.

 

 

MENOS TRABAJADORES DE ALTA Y COTIZACIONES CONGELADAS

 

Así que las pensiones nos cuestan cada vez más caras, pero los ingresos de la Seguridad Social son cada vez menores. La vía ordinaria son las cotizaciones de los trabajadores. A día de hoy, para 79.487 pensionistas hay 113.812 trabajadores cotizando: 1,4 trabajadores por cada pensionista. Y son menos que hace sólo cinco años, en 2011, cuando se superaban los 115.000 cotizantes.

 

Pero es que, además, lo que dejan en caja esos trabajadores cada vez suma menos. Según los datos del INSS, en 2015 (último dato disponible) los ingresos del sistema en Salamanca fueron de 530.885.461,03 euros, de los que la mayoría (526 millones) corresponden a las cotizaciones. Por contra, el gasto que la Seguridad Social dedicó ese año a pensiones en Salamanca fue de más de 795 millones de euros, sólo en prestaciones contributivas (las vinculadas a la jubilación): son 265 millones de desfase.

 

La situación no va a mejorar porque las cotizaciones están estancadas en torno a los 530 millones desde 2013 porque el mecado laboral se ha precarizado y se mueve en sueldos bajos: cuanto más baja es la nónima, menores son las cotizacoines. Mientras las obligaciones de la Seguridad Social en la provincia han sido subiendo desde entonces desde los menos de 900 millones a los más de 945, 800 millones de ellos para pagar pensiones contributivas.