Juan Rodríguez, dueño de la desaparecida librería Hydria, a punto del desahucio: "Solo queremos salir del atolladero"
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Juan Rodríguez, dueño de la desaparecida librería Hydria, a punto del desahucio: "Solo queremos salir del atolladero"

Juan Rodríguez, uno de los dueños de la desaparecida librería Hydria, agradece a los salmantinos su solidaridad. La recaudación a través de crowdfunding está a punto de superar los 43.000 euros. 

Librería Hydria (Foto: T. Navarro)

Carlos Rodríguez García, hijo de los propietarios de la desaparecida librería Hydria en Salamanca, lanzaba una llamada de auxilio a través de internet el pasado 30 de junio debido a la terrible situación que atraviesa su familia tras el cierre del establecimiento. La familia podría terminar desahuciada por una deuda de unos 60.000 euros, por lo que decidieron activar un crowdfunding, que está cerca de superar los 43.000 mil euros gracias a la solidaridad de los salmantinos. 

 

Ahora, es su padre, Juan Rodríguez, quien habla para agradecer "la solidaridad de la gente, es tanta que encoge el alma. No pensábamos ni en sueños tener estos resultados, nos ha desbordado un poco. Esto es producto de una persona joven, mi hijo Carlos, que aunque tampoco es muy de redes sociales decidió hacerlo, estamos muy agradecidos".

 

La situación parte del cierre de la librería. "Se quedaron una serie de compromisos económicos sin poder atender, no dio para todo el cierre y producto de ello, es la situación en la que estamos ahora", ahonda.  Uno de los acreedores, "fue demasiado lejos en el sentido de no querer llegar a un acuerdo en ningún momento, entonces, nuestra capacidad económica se vio disminuida, no pudimos hacer frente a las deudas, incluidos los bancos, y eso hizo que nuestro patrimonio personal se viera disminuido. Aunque éramos una sociedad avalábamos personalmente muchas de las cosas", lamenta.

 

No hay duda; Juan lleva dos años en paro pero es hablar de libros y le embargan la tristeza y la emoción, casi a partes iguales. Hace tres años puso punto y final a la última página de un libro que comenzó cuando era joven, su sueño era ser librero y desde entonces han pasado ya 38 años, ahora tiene 60. "Es muy difícil tener una librería hoy en día, pero ya hace doce años se veía venir la situación que se está produciendo actualmente". 

 

Con la voz entrecortada, dice que "ha sido muy evidente, las grandes plataformas, Amazon, en concreto, se ha llevado por delante a las librerías físicas. La subsistencia de las librerías es muy complicada, es un producto que se puede adquirir de manera rápida, eso sí, no con las mismas condiciones". Cree que "nos hemos vuelto muy cómodos y tenemos poca conciencia social en el sentido de apoyar lo cercano, la tienda de barrio... Le damos una tecla al ordenador y nos lo traen a casa". 

 

Pone ejemplos como el de "una persona que va a recoger un libro a una librería que ha pedido a través de Amazon, una cosa absolutamente insólita y triste, llegamos a hacer cosas muy tontas. Me lo decía el dueño de otra librería".  Es una persona optimista pero en este aspecto "lo veo difícil, creo que las personas que nos hemos dedicado a este oficio vamos a pasar a la historia". 

 

Ahora ha encontrado un nuevo empleo, "no tiene que ver con los libros y ha sido muy difícil porque ya tengo 63 años, estoy en el final de mi vida laboral. No me ha resultado fácil, cuando vas a pedir trabajo parece que te tienen que dar algo de gerente, pero cualquier cosa puede valer tras dos años en el paro, un paro que siendo autónomo ni si quiera he cobrado". 

 

Finalmente, Carlos deja claro que el dinero recaudado será íntegramente para cerrar "uno de los capítulos más difíciles de mi vida". En el momento que lleguen a la cifra que necesitan, "se parará, solo queremos salir del atolladero, esto es muy claro", ha concluido mientras y a pesar de todo, se sigue declarando como un "enamorado de los libros". 

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