Jordi Évole y sus 'stranger things'

Revuelo, y mucho, ha provocado el programa que emitió La Sexta en 'Salvados', bajo el título de 'Stranger Pigs', y que ha escocido a más de uno. En Salamanca, en concreto, hay quien atiza sin conocimiento a la prensa por cosas como ésta... ¿verdades (o no) que duelen?

Dicen que las verdades duelen, y mucho, porque no es de buen agrado que alguien se atreva a cuestionar cómo hacemos las cosas y, mucho menos, hacerlo público cuando encima es cierto. En este apartado hay que pararse, y mucho, y más en una profesión como ésta del periodismo, maltratada, acuchillada y aplastada sin piedad por (en muchas ocasiones) alguien que no tiene ni idea de qué va esto.

 

Un ejemplo más es el último reportaje del siempre polémico y atrevido Jordi Évole, muy habituado a sus 'stranger things', y que ha levantado muchas ampollas en el sector del porcino español, con la empresa El Pozo en el punto de mira. Pero, si me permiten la osadía, me gustaría centrarme en lo que mis oídos tienen que escuchar en algunas ocasiones, escupiendo sangre a borbotones.

 

En primer lugar, es obvio que las imágenes del reportaje de Jordi Évole, titulado 'Stranger Pigs', no mienten, ahí están y dejan a las claras que hay quien no hace bien su trabajo, como ocurren en muchas actividades, en este transcurrir de la vida. Cerdos con malformaciones, granjas que no cumplen los requisitos, empresas y certificadores que hacen la vista gorda y productos que, a buen seguro, no deberían estar destinados para el consumo humano.

 

En segundo lugar, es importante destacar el hecho de que quien no se presta a mostrar la realidad de su trabajo, de su explotación ganadera o de su empresa es porque algo tiene que ocultar, como ha quedado reiterado en muchas ocasiones y este programa es solo un ejemplo más. ¿Por qué El Pozo no quiso participar en el programa, pero nada más terminar el mismo sacó un comunicado denunciando todo lo que había aparecido en el mismo?

 

Y es que, quien más y quien menos, y más en este sector del ibérico donde el fraude está a la orden del día, tiene más que callar que presumir. Lo saben todos y en círculos pequeños lo reconocen, los que defraudan y los que lo permiten.

 

Pero, como aquí hay otra parte de la moneda, es tan cierto como intencionado que el reportaje de Jordi Évole tenía una dirección clara y un enemigo fijado de antemano. Obviamente, la objetividad en el periodismo no existe ni tiene por qué existir, igual que muchos ven la botella medio llena y otros la ven medio vacía. La crítica tenía una intencionalidad premeditada y quizá tendenciosa, porque estoy seguro que el porcentaje de granjas que tiene animales en esas condiciones es mínimo en España, aunque haberlas, haylas...

 

Vocales de la mesa de porcino de la Lonja de Salamanca

 

También es de sabios reconocer que los participantes en el programa tenían una opinión clara sobre este tema y todo iba a encaminado hacia los 'Stranger Pigs', puede ser que con el fin de desprestigiar a una parte del sector y a una empresa en cuestión. Sería de necios negarlo. Como sería de necios negar que la administración y las autoridades sanitarias admitiesen por sistema este tipo de fraudes que pongan en peligro la consumidor final. Es ridículo y nada creíble porque igual que hay animales que debe estar en granjas para cebarse, también los hay que disfrutan de muchas hectáreas de campo y de la vida de la naturaleza. Depende del tipo de animal y de las posibilidades de su desarrollo.

 

Una vez puestas todas las cartas sobre la mesa, una y otra versión, el bochorno llegó en la mesa de porcino de la Lonja de Salamanca, donde la guillotina hacia los periodistas volvió a salir del baúl de los recuerdos, con frases como éstas: que si "hay que volver a la universidad para estudiar otra carrera", que si "en mi granja no vuelve a entrar un periodista", que si solo valemos "para hacer sangre", que si vivimos "del mal ajeno", que si somos "una farsa"...

 

Con todo esto y sin darse cuenta (o adrede, que es aún peor), algunos ganaderos e industriales de la mesa de porcino ibérico de la Lonja de Salamanca hicieron lo que tanto criticaron del programa de Évole. Ni todos los que se dedican al sector del porcino incumplen las normativas sanitarias, ni todos los periodistas faltamos a la verdad y solo valemos para escribir mentiras ni hacer sangre. Pero eso vende y es lo fácil, demagogia mala y barata.

 

PD: Pero, si me permiten unas líneas más, es curioso que la mesa de porcino ibérico sacrifique a la prensa, cuando ellos mismos reconocen cada semana que el sector vive en el fraude, con las certificadoras y los 'papeles' de los que tanto se habla, con una Norma de Calidad que se cumple en su generalidad, pero no siempre. Por eso, si nos ponemos todos a hablar, que sea con todos los papeles encima de la mesa porque quien calla, otorga, y quedó demostrado con Jordi Évole y sus 'stranger things'... igual a más de uno no le hubiese venido mal ir a clases (de educación) algún día.

 

Vocal de la mesa de porcino que nos recomendó a los periodistas volver a la Universidad...

Noticias relacionadas