Jordana, Leo Rodríguez y el rebote llevan a Girona a la final ante un Araski que la vendió muy cara

Coulibaly se impone al rebote en una acción del encuentro (Foto: Teresa Sánchez)
Ver album

Spar Citylift Girona se convierte en el primer finalista de la Copa de la Reina después de superar con más dificultades de las que todo el mundo preveía a un luchador y orgulloso Araski (71-78) que llevó partido hasta el límite pese a su clara inferioridad física. Jordana, con un triple en el momento justo, los tiros libres de Leo  Rodríguez y el dominio aplastante del rebote del equipo gerundés decidieron el finalista. 

Con el subidón de verse en la semifinal de la Copa de la Rena y sin ningún complejo se plantó Lacturale Araski en la pista ante el anfitrión al que se le vio cohibido en los minutos iniciales del encuentro, como si la presión y las expectativas que existen en Fontajau de que el trofeo debe quedarse en Girona pesara demasiado. Esas dos circunstancias permitieron a Araski sentirse con posibilidades y encaró con mucho descaro el inicio del encuentro liderado por Roselis Silva. 

 

El dominio de Girona al rebote era brutal -al descanso 31 por 15-, pero aun así Araski se mantenía por delante porque Girona erraba mucho en el tiro, sobre todo bajo aro y porque las vascas iban a cada balón con el convencimiento de llevárselo y con una afición que en clara minoría acallaba con su entusiasmo a la local. Así acabaron el primer cuarto por delante, 20-16.

 

Y siguió empujando el equipo vasco en el segundo parcial, pese a que Girona le metió más intensidad a su defensa e Ibeke empezó a asumir responsabilidades ofensivas. Entre ella y Colibaly sostenían a Girona que ganaba el parcial, 17-18 pero, seguía por debajo al descanso, 37-34. 

 

La duda estaba en si el equipo de Araski iba a poder resistir semejante esfuerzo físico después de jugar el viernes. Por eso seguramente girona apostó por meter un punto más de intensidad a su juego a la vuelta de vestuarios y se puso por fin al frente tras un triple de Ibeke, 37-38.

 

Y en lo físico la que mejor se desenvolvía de las que estaban en la pista era Coulibaly a la que sus compañeras empezaron a buscar en la zona una y otra vez. HIzo daño pero Araski se defendía como gato panza arriba y lograba mantener la igualdad hasta dos minutos antes del final el cuarto en que un triple de Buch abrió un despegue de Girona que le llevó a situarse con su máxima, 48-55 a un minuto del final del cuarto. 

 

El rebote, 42 por 18 al acabar el tercer cuarto, estaba siendo el factor decisivo del duelo porque Araski, ya al límite, no encontraba nada que hacer al fallar un lanzamiento mientras su rival sumaba segundas y terceras opciones para irse ya a los nueve de ventaja. Pero ni así se arrugó Araski, con una Silva multisoluciones, y un grupo valiente dejando todo para meterse de nuevo en la lucha, 64-64, a cuatro del final ante un rival que parecía no creerse tanta resistencia. 

 

La semifinal ya se iba a decidir por un detalle por un acierto en el momento oportuno y ese lo puso Noemí Jordana con un triple que puso tres arriba a las suyas y que además vino acompañado por un lanzamiento de tres precipitado de Araski y una falta que ya con un minuto por jugarse daba cinco puntos de ventaja que eran de oro.