Jesús Flagelado relumbra en la noche salmantina al paso de Nuestra Señora de las Lágrimas

Jesús Flagelado a su paso por la Catedral (Foto: T. Navarro)
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Las puertas de la Clerecía han cumplido con la tradición de la Semana Santa y se han abierto para iluminar una noche de Pasión.

El paso de Nuestro Padre Jesús Flagelado, de Luis Salvador Carmona (1760) y una de las tallas más señaladas de la Semana Santa de Salamanca, ha vuelto a partir este Miércoles Santo de la iglesia del Espíritu Santo (Clerecía).

 

Así, la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Flagelado y Nuestra Señora de las Lágrimas cumple un año más con la tradición y ha vuelto a lucir en su solemne y serio desfile por las calles más céntricas de la ciudad salmantina.

 

Los numerosos hermanos han salido a las 21.30 horas de la Clerecía y han iniciado su recorrido por Plaza de San Isidro, Libreros, Calderón de la Barca, Benedicto XVI, Rúa Mayor, Quintana, Poeta Iglesias, Plaza Mayor, Prior, Plaza de Monterrey, Compañía, Plaza de San Isidro, y regreso a la iglesia del Espíritu Santo.

 

En ellas, los fieles y turistas han podido ver la talla de Luis Salvador Carmona (1760), en la que el artista dejó su impronta sobre la imagen de Jesucristo, que recoge sus vestiduras tras ser flagelado, tal y como señala la tradición cristiana.

 

Asimismo, la imagen de Nuestra Señora de las Lágrimas también ha partido de la Clerecía, una obra de José Miguel Sánchez Peña (1977), que, al igual de Jesús Flagelado, ha sido recibida al comienzo de la procesión con una saeta, a las puertas de la Clerecía.

 

Ambos pasos han ido junto a las conocidas túnicas y capas negras de la hermandad, una sobriedad complementada con el capirote y el fajín de color eminencia, además de zapatos negros y guantes blancos.

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