Javier Iglesias esquiva la incompatibilidad y la renovación para perpetuarse como presidente del PP

Javier Iglesias, en una rueda de prensa en la Diputación de Salamanca.

Javier Iglesias renueva la presidencia provincial de los populares, a la que llegó en diciembre de 2008, y si cumple mandato estará 15 años al frente. El puesto le permite seguir proponiéndose a todos los cargos que acumula.

Javier Iglesias será ratificado este sábado, de nuevo, como presidente del PP de Salamanca, cargo en el que va a superar la década larga y que acumula a otras muchas responsabilidades en un caso casi único de acaparación. El político de Ciudad Rodrigo lleva toda la vida sentado en cargos institucionales y de partido, de hecho, desde que entró en el PP en 1995 son pocos los períodos que no ha estado a sueldo público, incluso por partida doble y triple. De hecho, Desde que fue designado candidato de los populares a la alcaldía de Ciudad Rodrigo en aquel año ha encadenado 14 puestos de manera ininterrumpida y, en muchas ocasiones, compaginando responsabilidades y retribuciones.

 

Esto supone que, desde que accedió a su primer cargo público, han sido pocos los meses en los que no ha compatibilizado dos cargos. Ganó las elecciones municipales en Ciudad Rodrigo el 28 de mayo de 1995 y fue investido pocos días después; el 3 de marzo de 1996 se celebraron elecciones generales en las que logró su primer acta de diputado, que asumió el 27 de marzo, con una diferencia de menos de 10 meses. Y hasta la formación de los nuevos gobiernos municipales el 13 de junio de 2015 ejerció siempre dos cargos, salvo un período entre 1999 y 2000, cuando tuvo tres: alcalde, diputado y procurador en Cortes.

 

Con su ratificación este sábado va a conseguir perpetuarse en el cargo orgánico, mientras también lo hace en los puestos institucionales. Y eso a pesar de las llamadas a la renovación y de los cambios en materia de incompatibilidades. En esta última cuestión, ser a un tiempo presidente de la Diputación, presidente de organismos autónomos, senador (todos cargos pagados) y concejal en Beleña (este sin remuneración) no le ha impedido presentarse a la reelección como presidente provincial. Eso a pesar de que en el último congreso nacional el PP introdujo nuevas incompatibilidades con el espíritu de que cargos institucionales no compaginaran cargos orgánicos, y viceversa. No obstante, Iglesias ha logrado quedar al margen de estas limitaciones cuando otros cargos populares han tenido que elegir entre sus cargos públicos y presidir el partido.

 

En cuanto a la renovación, el PP provincial cambia a las dos piezas clave por debajo de su presidente. Carlos García Carbayo entra como secretario provincial para mover la manija popular y Julio López será el nuevo coordinador, responsable del aparato electoral. Sin embargo, Iglesias no se mueve, apoyado en una militancia que ha demostrado por él una pasión 'menor'. Lógico: la presidencia le permite seguir proponiéndose como candidato a todo.

 

En un partido donde las elecciones se suelen ganar por atronadora mayoría, Iglesias no podía ser menos, aunque dista mucho de haber conseguido un alto nivel de movilización. Recientemente, para apoyar a Alfonso Fernández Mañueco en su carrera por presidir el PP de Catsilla y León, 1.235 militantes de los 1.474 que tenían posibilidad de votar en Salamanca acudieron a la cita, decantándose de forma casi unánime por Mañueco, un 98,1 % con 1.212 votos. Sin embargo, Iglesias 'sólo' logró el 96,6% de los votos emitidos, 993, con un 86,04% de participación y 1.154 afiliados movilizados. Un 20% menos.

 

En todo caso, suficiente para seguir al frente del partido y un mundo por encima de los 69 votos de la pequeña localidad de Beleña que le sirvieron para conseguir el acta de concejal que le permitió ser, de nuevo, presidente de la Diputación en 2015.

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