Javier Iglesias, el 'salvador' de los emprendedores que empujó al cierre el vivero de Ciudad Rodrigo

Javier Iglesias, en la firma del convenio entre Diputación y Cámara. Foto: De la Peña

El presidente de la Diputación obvia su bloqueo al vivero de Ciudad Rodrigo y se presenta como un adalid del empleo y el emprendimiento. Hace tres años, siendo alcalde y presidente de La Salina, se negó a pagar las ayudas comprometidas y obligó a cerrar dejando en la calle a los emprendedores.

El presidente de la Diputación de Salamanca, Javier Iglesias, ha demostrado este martes una escasa voluntad de autocrítica y una menor capacidad de memoria con respecto al funcionamiento de los viveros de empresa de la Cámara, y especialmente del caso de Ciudad Rodrigo, localidad de la que fue alcalde durante veinte años. En la rueda de prensa en la que ha dado a conocer las subvenciones que la Diputación pagará a la Cámara sufragar los viveros de empresas ha obviado su bloqueo al vivero mirobrigense y, en general, a las actividades de la Cámara cuando estaba comandada por una directiva anterior presidida por Juan Antonio Martín Mesonero.

 

De eso hace sólo poco más de dos años, cuando la Diputación llevó a cabo una estrategia de acoso y derribo a la Cámara de Comercio, y también a los viveros que gestionaba la institución cameral. Durante meses se negó a pagar las ayudas acordadas en un convenio, lo mismo que hizo el Ayuntamiento de Salamanca, con el objetivo de asfixiar a la institución. Para ello, alegó no estar de acuerdo con la justificación de los gastos que se le presentaban, pero se demostró que no había pega alguna a la que agarrarse y tuvieron que pagar, pero se había logrado el 'objetivo' de entorpecer el funcionamiento de los viveros.

 

De este modo, Javier Iglesias fue capaz incluso de empujar al cierre al vivero de la localidad de la que fue alcalde, el vivero Iris de Ciudad Rodrigo al que dio prioridad cuando no estaba enfrentado con la directiva cameral. Cuando en 2008 la Cámara estaba estudiando impulsar nuevos viveros (había interés para instalarlo en Guijuelo), el dirigente mirobrigense mostró un gran interés: cedió terrenos en un polígono para levantar el edificio sede y lo incluyó como compromiso electoral. El 28 de octubre de 2008 se firmaba el convenio a tres partes para su gestión y puesta en marcha y el edificio era inaugurado el 1 de abril de 2009. 

 

Sin embargo, a finales de 2013 la Diputación adeudaba dos anualidades de su aportación, las de 2011 y 2012, y no respondía a los requerimientos de la Cámara ni para pagar ni para renovar el convenio, que decayó el 1 de enero de 2014. Por entonces, Iglesias era alcalde de Ciudad Rodrigo y presidente de la Diputación, dos instituciones que participaban en el vivero con el que engordó su programa electoral y al que dio la espalda, como lo hizo La Salina también con el de Peñaranda.

 

Poco importó que los viveros de la capital, Ciudad Rodrigo y Peñaranda mantuvieran un alto grado de ocupación: entonces los emprendedores fueron relegados en favor de otros intereses y consignas políticas. La directiva de aquel momento en la Cámara mantuvo abiertos los viveros contra viento y marea hasta el final de su mandato y los entregó en funcionamiento por encima de las trabas de Diputación y Ayuntamiento, en Ciudad Rodrigo gracias a un acuerdo con los empresarios. En pocos meses fue desmantelado por la gestora provisional, a la que le cortaron la luz, y por la actual directiva.

 

 

LOAS A LA ACTUAL CÁMARA

 

Las tornas han cambiado con la nueva directiva, pese a que su presidente ya estaba en la que sufrió el bloqueo por parte de la Diputación. "Creemos que la Cámara hace una labor muy importante en pro del empleo y de tutelar a los autónomos", ha asegurado Iglesias tras la firma del convenio por el que aportará 15.000 euros a cada uno de los viveros de Béjar, Peñaranda y Ciudad Rodrigo. Estos dos últimos podrán abrir sus puertas gracias a la ayuda porque la actual directiva de la Cámara ha sido incapaz de darles contenido en los diez meses que lleva al frente Benjamín Crespo.

 

Iglesias ha asegurado incluso que "siempre hemos estado del lado de la Cámara" olvidando que, sin razón legal, se había negado a cumplir con los convenios firmados con una directiva que prefirió preservar su independencia en todo momento. 

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