Jandro Zubillaga: "He arriesgado y trabajado mucho para llegar aquí, por eso me voy a dejar la vida"

De Jandro Zubillaga, entrenador del equipo de LEB Plata salmantino, La Antigua-CB Tormes, se dice que es muy metódico y, a veces, hasta 'borde' en sus entrenamientos. ¿Qué hay detrás de esta nueva figura del deporte en Salamanca?

Jandro Zubillaga (Rep. Gráfico: Chema Díez)
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Solo piensa en el próximo partido y su palabra favorita del diccionario es ilusión. En su cabeza solo cabe trabajar y vive por y para lo que ha dejado todo: el baloncesto.

 

Ha pasado por todas las categorías posibles como entrenador hasta llegar aquí, a un equipo que se encuentra entre los sesenta mejores del país. ¿Cómo se asume y se afronta algo así? 
Con ilusión y con ganas de entrenar. Creo que en el baloncesto cada entrenador tiene que adaptarse a la categoría en la que está, todas tienen sus dificultades. Te adaptas a donde estás, a la categoría en la que estás y al tipo de jugadores que tienes. Con ilusión... lo afronto con ilusión.

 

Se comenta que es metódico y hasta supersticioso en los entrenamientos. Cada maestrillo tiene su librillo, ¿no?
Tengo manías tontas la verdad, pero mi manera de trabajar se basa, sobre todo, en el orden. Creo que si eres ordenado, metódico, te planificas y todo tiene un recorrido desde la ‘A’ a la ‘Z’, tienes más posibilidades de alcanzar tu objetivo. Lo único que pedimos es hacerlo todo ordenado, saber porqué hacemos las cosas, tenerlo todo registrado y a partir de ahí, mejorar. Nuestra metodología es utilizar los datos que nos da el día a día y nuestra intuición como entrenadores, que ya es algo subjetivo.

 

Dentro de un equipo, no solo tiene que haber piña y unión entre los jugadores, ¿también el cuerpo técnico tiene que formar una pequeña familia? 
Sí. Ahora nos estamos conociendo. He de decir que aguantarme a mí es muy difícil, porque soy muy exigente conmigo y con los que están a mi alrededor. Lo único que pido es trabajar un montón y dar el máximo de nuestras posibilidades cada día. Es lo que pido y, a partir de ahí, poco a poco sabremos más los unos de los otros: Cuándo decir las cosas, cuándo no, cómo hacerlo… Pero aguantarme a mí es difícil (risas), eso sí, solo trabajando, luego no. Trabajando cambio un poco, porque lo he dejado todo por entrenar, entonces…

 

Lo ha dejado todo... 
Sí, pero antes he trabajado mucho. Empecé a entrenar con 13 años y, a nivel profesional, a dedicarme solo al baloncesto, hace 3 años. Durante diez años he trabajado como comercial, viajando por Cataluña para vender productos en una empresa de obras. Trabajaba de 7 de la mañana a 17 horas, y de cinco y media a doce de la noche entrenaba. Ese último año en Cataluña era director técnico de un club, entrenaba específico en La Peña dos días, también dirigía un sénior de otro club y hasta el mes de enero era ayudante en la selección infantil catalana. No paraba, pero porque a mí el baloncesto me gusta tanto…

 

Después Fuenlabrada...
Así es, ahí decidí dejarlo todo y no por dinero. Lo dejé porque tengo ilusión. He arriesgado y trabajado mucho para llegar aquí, por eso me voy a dejar la vida. Soy muy exigente porque sé lo que me ha costado y lo que cuesta llegar aquí. Soy consciente de que esto puede ser efímero o no, pero me voy a dejar la vida porque ya lo he hecho en el resto de equipos en los que he trabajado. Lo intento hacer en todo lo que hago, porque si no lo hago al 100% de mis posibilidades, no lo hago. Lo entiendo como un compromiso, independientemente de nuestro contrato laboral, tengo un compromiso y me dejaré la vida por mi equipo, mis jugadores y el resto del cuerpo técnico. Nadie te dice que va a ser un camino de rosas, pero tendré que hacer lo máximo que pueda y luego ya veremos si el resultado es proporcional o no al trabajo hecho.

 

El esfuerzo, al final compensa.
Hasta ahora puedo decir que las experiencias que estoy viviendo como entrenador me hacen feliz. Estoy muy contento. He tenido la suerte de vivir todo el proceso desde muy abajo, en cualquier categoría que me digas, he entrenado. Ha sido un camino muy largo y en los últimos años me he rodeado de grandes entrenadores ACB, gracias a lo cual trato de dar naturalidad a todo. Me ayuda a saber de dónde vengo y lo que soy. Ahora, mi obligación es dejarme la vida con el CB Tormes.

 

La figura del entrenador, ¿está bien valorada?
Todos echamos la culpa al entrenador el primero. Cuando se ve desde fuera, no se sabe lo que hay detrás, el trabajo interno, la forma de trabajar de los jugadores… Si yo tengo que pensar si me valoran o no, ¿de qué me sirve? ¿me va a influir en la pista para bien? No, pues por lo tanto ni lo pienso. Yo lo que quiero es entrenar y todo lo que no pueda controlar queda al margen. La prensa, la grada… no lo puedo controlar. Ojalá guste y me vean como alguien que trabaja y que también se equivoca mucho, como todos. No nos pueden influir las opiniones de todos, porque si no, no se tomarían buenas decisiones. Lo respeto y lo acepto, pero no tengo que entenderlo.

 

Hablando de este año, el equipo es joven, ¿cómo se plantea la temporada de cara a los jugadores?
Con 18, 19 ó 20 años es un auténtico lujo y honor estar entre uno de los 60 mejores equipos de España. De la misma manera que yo me planteo que es un orgullo entrenar en LEB Plata, hacer lo que te gusta y dedicarte a ello, es lo máximo que puedes pedir a nivel laboral, pues para ellos tiene que ser igual: ilusionante y tienen que afrontarlo con trabajo. A largo plazo no sabemos a dónde nos va a llevar la temporada, no sé lo que va a pasar mañana. ¿Objetivo? Entrenar bien y tener ilusión por trabajar. Si tú tienes ilusión por hacer las cosas todo es mucho más fácil.

 

El papel del entrenador. 
El entrenador no influye tanto en la victoria como en la derrota. Si hubiera una pizarra mágica todo el mundo ganaría. Influimos a nivel de la gestión de grupo durante la semana, de trabajar de una manera correcta, de aclimatarnos a la Liga, saber que hacer en cada momento… Pero hay cosas que no controlas, no podemos pretender que el equipo esté de la forma en la que tú quieres que esté porque no va a ser así.

 

¿Se ve esa ilusión?
Sí, aunque todavía no estamos todos y eso hace que la ilusión disminuya a veces. Todos podemos tener un día malo y ahora más que tenemos lejos a nuestra familia. Se necesita un proceso de adaptación y además la mayoría están acostumbrados. Son gente muy valiente que lo tiene muy claro. Ahora ya no son uno de los buenos de tu categoría, sino que ahora se enfrentan por norma general, a gente que por lo menos lleva cinco años trabajando y viviendo en esto, por lo que tomará mejores decisiones gracias a dicha experiencia.

 

La ilusión se encuentra también en la ciudad de Salamanca. Hace tiempo que no tenemos baloncesto masculino de alto nivel.
Una ciudad como Salamanca, que es de tradición de baloncesto y que ahora lo vemos desde fuera, únicamente desde el punto de vista femenino y que hace 20 años estuvo en ACB con Pedro Martínez de entrenador, tiene que tener un buen baloncesto masculino. Una ciudad de baloncesto como Salamanca se merece tener el primer equipo masculino arriba ahora que se ha apostado. No te digo que vayamos a ascender en cinco años a ACB, pero el hecho de estar en LEB Plata significa muy buen nivel, estás entre los 60 mejores equipos de España.

 

¿Compatible con el baloncesto femenino? 
Completamente. En España no hay ningún pabellón de baloncesto femenino que se llene, eso significa que el baloncesto en Salamanca gusta, y si gusta el baloncesto, el masculino también. Yo estoy encantado de poder compartir la misma ciudad con el mejor equipo de España femenino y uno de los mejores de Europa.

 

Sus ideas están muy claras. Jandro es la viva imagen del baloncesto que se respira en nuestra ciudad, es el claro ejemplo de cómo trabajando las cosas parecen más fáciles, incluyo llegan.

 

Jandro Zubillaga: El entrenador lo primero que tiene que ganarse es el respeto, tienes que marcar tu espacio. Yo cuando entreno soy muy borde, pero estoy trabajando, no estoy para tonterías. Cuando entrenas, tienes que estar entrenando y concentrado en lo que haces. Fuera de ahí, de verdad que soy un tío muy simpático (risas).

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