Ir a clase con tapones contra el ruido: el infierno de la vuelta al cole en el Juan Jaén
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Ir a clase con tapones contra el ruido: el infierno de la vuelta al cole en el Juan Jaén

Los andamios de obra y las canastas comparten espacio en el patio del colegio Juan Jaén. Fotos: A. Santana

La lentitud de las obras de mejora del colegio ha obligado a empezar el curso con máquinas trabajando junto a las clases. Resultado: un ruido insoportable que está amargando a profesores y alumnos.

El comienzo del curso escolar está siendo un auténtico infierno en el colegio Juan Jaén. La culpa la tienen unas obras de mejora que sufren un importante retraso y que están amargando la vuelta al cole a profesores, alumnos y familiares hasta el punto de que los escolares están recibiendo clases con tapones para evitar los dolores de cabeza por el "ruido insoportable" de las máquinas.

 

Las obras se adjudicaron el día 3 de julio de 2019, por 1,5 millones en conjunto con otro colegio, 392.000 euros para el Juan Jaén, pero el inicio de los trabajos se programó para el 2 de septiembre, con el inicio de curso encima (se volvió a las aulas el día 10 de septiembre); en principio, la obra tenía de plazo hasta el 15 de noviembre y el centro escolar estaba avisado. Sobre el papel, los trabajos no iban a interferir en la actividad escolar porque se programarían por la tarde o en horas no lectivas. Sin embargo, la realidad no ha sido esa.

 

Como han denunciado docentes y padres, las obras coinciden con el horario escolar y el ruido está afectando a alumnos y profesores de manera negativa. El funcionamiento de las máquinas hace imposible dar clase en las aulas más cercanas al ala que se está interviniendo y muchos profesores han optado por salirse al pasillo o a las escaleras para huir del ruido. El Ayuntamiento se comunica cada semana con el centro para informar del estado y planes de las obras, con ánimo de adaptarlas lo mejor posible a la actividad docente. Esta semana se espera que la obra tome más velocidad con la llegada de materiales que se estaban esperando como las nuevas ventanas.

 

 

La situación está empezando a afectar a la normalidad del centro. Según el presidente del Ampa, César Rodrigo, "el ruido es insoportable" y para paliarlo "algunos profesores han recomendado a los alumnos ponerse tapones en clase porque se van con dolor de cabeza". "Los profesores están con un alto nivel de estrés por esta situación, que se une al comienzo del curso y el período de adaptación, con alumnos nuevos", lamenta.

 

Lo peor es que la situación se va a prolongar. "Sabíamos que la obra se iba a prolongar, solo esperamos que antes de Navidad quede resuelto", asegura Rodrigo. Las obras van despacio, según el presidente del Ampa, por falta de personal. En el colegio han visto con desesperación como las obras empezaban con solo dos operarios de la empresa concesionaria trabajando; la obra se adjudicó por 1,5 millones de euros. El ritmo previsto era de un aula reformada por cada 2-3 días: pasadas tres semanas, Rodrigo asegura que solo se ha finalizado una. El Ayuntamiento de Salamanca ha reforzado la cuadrilla con personal propio de mantenimiento para intentar acelerar la obra. El ritmo de la obra era el previsto para actuar cuando no hubiera clases, pero se ha trastocado ante la situación real. El Ampa pide que se hagan las obras por la tarde o en fin de semana para poner fin a los ruidos.

 

 

Sin camino escolar seguro

 

Además, las obras han provocado problemas de acceso al colegio. Con parte del patio ocupado por los andamios, los alumnos están accediendo en su totalidad por la calle trasera, de un único sentido, estrecha y con coches aparcados en los dos lados. Las situaciones de riesgo se repiten casi cada día. 

 

El Ampa solicitó medidas de tráfico especiales, pero se tardó en dar con la solución. La Policía Local decidió instalar una verja para evitar que se cruzara por lugares indebidos, pero los padres querían que se cortara el tráfico e insistieron hasta conseguirlo. Una patrulla vigila diariamente el lugar y corta la circulación en los minutos antes y después de la entrada y la salida.

 

El acceso a este colegio es uno de los más problemáticos de los centros escolares de Salamanca, y por eso hace tiempo que se trabaja en que tenga un camino escolar seguro, el concepto que incentiva la DGT para los accesos a los centros escolares. El colegio está elegido como proyecto piloto, e incluso se aprobó en pleno una moción, pero hoy por hoy no se ha hecho realidad. El problema es que los padres no ven con buenos ojos tenre que asumir la responsabilidad de lo que pueda ocurrir en un incidente de tráfico.