Investigan la manera de identificar riesgos en pacientes con coronavirus y advierten: "En un mes no sale una vacuna"

La médico internista en el Complejo Asistencial de Salamanca, Amparo López, participa en un proyecto que trata de identificar factores de riesgo que pueden llevar a una persona a tener más posibilidades de infección grave en el caso de padecer Covid-19. Predecir quiénes son puede servir para gestionar mejor los recursos que se les van a tener que dedicar o adelantar tratamientos.

Amparo López López Bernús, internista en el Complejo Asistencial junto a José Oterino, jefe de Servicio

Una de las preguntas que se hacen los médicos cuando comienzan a tratar a un paciente con coronavirus es si pertenecerá a ese grupo que después de su ingreso en el hospital empeora y acaba en la UCI. Tener esa información, permitiría organizar mejor los recursos y saber con antelación cuántos enfermos van a necesitar una atención especializada, por ejemplo.

 

Aunque aún no se cuenta con información fiable sobre qué fármacos funcionan, cuando se tengan esos datos, se podrían dar tratamientos preventivos para evitar el empeoramiento de los pacientes de riesgo. Así, identificar marcadores biológicos que predicen un pronóstico grave puede ser útil también para diseñar fármacos que ataquen a la causa de esos marcadores anómalos y eviten la progresión de la enfermedad.

 

En ello y sin descanso se encuentra trabajando un grupo de 18 investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL) desde hace semanas... un nuevo proyecto que trata de identificar factores de riesgo que pueden llevar a una persona a tener más posibilidades de infección grave en el caso de padecer Covid-19.

 

El objetivo, según la médico internista en la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Complejo Asistencial de Salamanca y Coordinadora del PROA (Programa de Opitmización de Tratamiento Antibiótico, Amparo López, es "mejorar la estratificación pronóstica" a través de "la identificación temprana de factores relacionados con una respuesta deficiente del sistema inmune frente al virus SARS-CoV-2".

 

"Intentamos analizar a través de linfocitos en sangre si pacientes con coronavirus van a tener infecciones más graves que otros. De esta forma nos podríamos anticipar al tratamiento". A día de hoy, llevan más de 100 pacientes reclutados, "una vez ingresan en el hospital solicitamos su permiso y se les dice si quieren participar. Le sacamos sangre y se estudia, de hecho, parece que vamos a poder establecer algún tipo de relación entre los linfocitos de estos enfermos y su grado de enfermedad". 

 

Aprobado por el Instituto Carlos III, "el proyecto está siendo dirigido por el catedrático de la Universidad de Salamanca (USAL) e investigador del Centro de Investigación del Cáncer (CIC) Alberto Orfao y tendrá una duración máxima de 12 meses", asegura.

 

"Uno de los factores más preocupantes desde el punto de vista médico así como de gestión es conocer de forma temprana que pacientes infectados por el virus, están en riesgo de sufrir una forma grave de la enfermedad que haga incluso necesario su ingreso en la UCI o, si por el contrario, puede superar la enfermedad en su domicilio", algo de especial relevancia en una posible segunda oleada.

 

Respecto a la vacuna, Amparo cree que hay que tener en cuenta "que este tipo de desarrollos tarda años... aunque es verdad que si se dedica dinero y esfuerzo en esto a nivel mundial, probablemente, el trabajo de años se pueda realizar en meses... pero meses, hay que darles tiempo. Saldrá pero hay cosas que por muy rápido que se puedan hacer necesitan tiempo, es un virus nuevo y desconocido, vamos aprendiendo día a día de él. En un mes no sale una vacuna". 

 

Reconoce que han sido unos meses muy duros en el hospital, "ahora estamos un poco mejor, pero lo hemos pasado muy mal... ha sido un número altísimo de ingresos hospitalarios... 60-70 pacientes al día en el máximo pico que fue en marzo, estamos recuperándonos", dice animada. 

 

EL PROYECTO

El proyecto parte de la hipótesis de que la respuesta deficiente del sistema inmune podría estar relacionada con la presencia de células B clonales en su sangre periférica asociada a una inmunodeficiencia secundaria (subclínica hasta el momento de padecer una infección por un patógeno nuevo).

 

La posibilidad de identificar, a través de "un análisis sencillo de sangre periférica, aquellos pacientes con linfocitosis B monoclonal y una distribución anormal de numerosas poblaciones celulares circulantes del sistema inmune, como biomarcadores de una respuesta deficiente del sistema inmune frente al virus SARS-CoV-2", podría contribuir a mejorar la estratificación pronóstica temprana de estos pacientes, ya que serían los que "presumiblemente tendrían una evolución a formas más graves de la enfermedad".

 

Por tanto, esto permitiría plantear "nuevas estrategias de intervención precoz" y hacer una selección más eficiente de aquellos pacientes que "requerirán medidas especiales de protección -incluida la vacunación en un futuro próximo- u hospitalización con intervención terapéutica más temprana".

 

Además, el proyecto realizará una monitorización de la respuesta inmune de los pacientes cuando se produzca un cambio en su situación clínica que contribuirá a definir mejor el impacto de los tratamientos sobre el sistema inmune.

Comentarios

Juan Vicente Pérez 15/05/2020 10:37 #1
Sin duda, lo bueno de nuestro sistema sanitario son sus sanitarios. Además esta crisis demuestra la falta de recursos para la investigación. En España hay muchos investigadores que quieren trabajar, pero los recursos económicos llegan antes a los vagos que a los investigadores.

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