Instituciones, edificios públicos y accesibilidad: el recurso de la 'puerta de atrás'

Los edificios de Hacienda, Correos, el propio Ayuntamiento de Salamanca, el colegio Fonseca... muchas sedes de instituciones y servicios públicos siguen poniéndoselo muy difícil a las personas con problemas de movilidad.

"Me conozco todas las cocinas y sótanos". Con este humor reacciona Maribel Campo, concejala socialista en el Ayuntamiento de Salamanca y una de las impulsoras del recién estrenado plan de accesibilidad que, como muchas de las iniciativas al respecto, ha llegado con el tiempo justo: se aprobó definitivamente este 10 de noviembre, menos de un mes antes de la fecha tope para que todos los edificios públicos estén adaptados. El plan ha entrado en fechas, pero se va a incumplir el objetivo de adherirse a la iniciativa Meta 2017, que marcaba precisamente tenerlo todo adaptado para este fecha.

 

Y es que la accesibilidad total todavía no es real en Salamanca. Así se desprende del análisis de las principales sedes de las grandes instituciones y servicios públicos en Salamanca. La conclusión principal es que, en casi todos los casos, se ha hecho la accesibilidad recurriendo a 'puertas traseras' e itinerarios alternativos: rara vez es posible hacerlo por la puerta principal. El problema en muchos casos es que se trata de adaptar edificios históricos o antiguos diseñados sin tener en cuenta estas exigencias.

 

La situación de la Diputación es que en su edificio principal es imposible llegar a algunas plantas si no somos capaces de subir escaleras y que áreas como Fomento están aisladas. En la sede del Ayuntamiento de Salamanca hay que enfrentarse a numerosos tramos de escaleras que complican mucho el acceso. Sobre el papel, está adaptado, pero el acceso es incómodo y laborioso: para subir una planta o entreplanta no basta con coger un ascensor, sino que hay que recurrir a varios elevadores. El consistorio tiene ordenanza de accesibilidad integral desde 1995, pero no ha sido suficiente para adaptar todos sus espacios.

 

Sí son accesibles el edificio del OAGER y el de servicios centrales. El consistorio ha hecho algunos esfuerzos recientes en el archivo, con una inversión para hacerlo accesible desde la calle. Pero tiene casos curiosos, como los del Espacio Joven, en el que el acceso se ha arreglado una rampa... que ocupa la calle.

 

El edificio sede de Hacienda es otro de los casos habituales en los que, nada más llegar a su entrada, muchos se tendrán que dar la vuelta: tiene unos escalones que sólo se pueden salvar con la buena voluntad de los vigilantes y, ya dentro, con una plataforma que no nos puede llevar a todas partes. La oficina central de Correos en la Gran Vía, con sus escaleras, es una pesadilla sin solución: es totalmente imposible acceder en silla de ruedas, por ejemplo: tendremos que pedir a alguien que recoja nuestros paquetes.

 

Un caso paradigmático es el del palacio Arzobispo Fonseca, escenario de numerosas charlas y actividades universitarias y que no es accesible, algo que han tenido que sufrir incluso concejales. Muy cerca, tampoco es accesible el escenario del auditorio San Blas. La sede de Tráfico es accesible y también lo será el Centro Superior tras una denuncia.

 

En el caso de la subdelegación del Gobierno sí podremos acceder de manera parcial, aunque sea por una rampa a su entrada, y dentro hay ascensores. Y la nota más alta sólo se puede dar a la nueva sede de la Junta de Castilla y León, la única a la que se puede acceder sin dificultad con rampas, ascensores y amplias zonas de paso: sólo se podría poner alguna pega al acceso a la cafetería. Eso sí, se trata del edificio más moderno de los citados, uno de los pocos construidos de partida respetando las exigencias.

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