Instalados el nuevo embarcadero y el mirador del Tormes al paso del río por el barrio de Tejares

El pantaán flotante y el nuevo mirador del Tormes a su paso por Tejares están ya instalados tras el arreglo de la pesquera. Transformarán el lugar totalmente tras años de abandono.

El nuevo embarcadero y el mirador del río Tormes a su paso por Tejares están ya instalados. Así se puede comprobar en las fotos que acompañan a esta información, tomadas este viernes en el tramo del río que corresponde a la pesquera de Tejares, que está recuperando la bonita imagen de un lugar privilegiado que nunca debió sufrir el largo abandono que ha tenido: más de tres años para repararla desde que se derrumbó.

 

Ahora el lugar luce de otra manera, y los dos elementos que más llaman la atención son los nuevos pantalanes y la pesquera. Los primeros están recientemente instalados, de hecho, la zona está todavía acordonada. Se ve también lo que será el acceso a los mismos. Son dos estructuras flotantes, ancladas a la orilla y similares a las presentes en otros tramos del río, como el paseo fluvial en la trasera de Mirat.

 

La pesquera de Tejares, ya reconstruída.

 

Los dos embarcaderos forman parte del proyecto de algo más de 556.000 euros para convertir el entorno de la pesquera de Tejares en una zona de ocio. Lo previsto es construir un pantalán flotante, accesible desde la calle Botijeros, que permitirá el uso deportivo y de ocio del río, y se instalará un mirador a la pesquera. Este es el proyecto completo.

 

Para que los vecinos recuperaran el uso de esta zona, era imprescindible arreglar la pesquera. En septiembre de 2015 se derrumbó parte del dique, vaciando el embalse al que dan los nuevos pantalanes. Con la falta de circulación de agua, causada también por la avería de la compuerta, la zona se convirtió en impracticable por la maleza y el agua estancada generaba malos olores. Y no se le ponía remedio: el lugar ha sufrido un enorme abandono.

 

El arreglo del dique ha estado rodeado de polémica, dudas y retrasos. La CHD ha mantenido hasta el final que lo mejor era derribar esta pesquera que tiene connotaciones históricas. El Ayuntamiento dudó durante mucho tiempo, incluso llegó a esgrimir el informe del organismo de cuenca para tirarla por completo. Al final, se decidió arreglarla, pero el proceso administrativo fue muy lento. Cada verano desde su derrumbe se ha anunciado su posible reparación, pero ha habido que esperar hasta 2018. Finalmente, el pasado verano empezaron las obras y se pudo levantar la parte derrumbada del dique y reparar algunos tramos del mismo, pero no todos: el arreglo ha dejado sin tocar 135 de sus 315 metros.

 

El 'remiendo' es perfectamente visible, aunque la lámina de agua que ahora cubre el dique lo disimula. Lo mejor es que el embalse que da al lado del molino luce ahora con una bonita masa de agua que podrá ser disfrutada gracias a los nuevos embarcaderos.