Indemnización por accidente: Cómo salir del círculo de las aseguradoras

Fueron 392 millones de desplazamientos de largo recorrido los que se registraron en 2016, según datos de la Dirección General de Tráfico. Una cifra que da idea de la creciente movilidad en carretera, con un aumento acumulado del 10% en tres años.

Aunque España está considerado como uno de los países más seguros de la Unión Europea, porque el número de fallecidos por millón de habitantes (36) se sitúa por debajo de la media europea (52), quienes conducen extreman la precaución, porque saben los riesgos que asumen.

 

Las distracciones, el no ajustarse a la velocidad de la vía, no respetar la prioridad o el cansancio son los principales factores de accidentes mortales o graves. Aunque se pueden prevenir, lamentablemente los siniestros no siempre se pueden evitar, sobre todo por la persona que no se considera culpable. Tampoco se pueden eludir los trámites que vendrán después, en los que el trato con las compañías aseguradoras propia y del otro conductor marcarás las pautas.

 

Estas juegan con el desconocimiento generalizado de quienes son víctimas de un accidente de tráfico. Tratan de fijar una indemnización a la baja, inferior a la que corresponde al afectado, una política a la que se puede hacer frente con la ayuda profesional correspondiente.

 

La rehabilitación exprés

 

Es lo que señalan, al menos, los Abogados de Accidentes de Tráfico de FM Abogados: “Para cobrar una indemnización por accidente de tráfico justa, es necesario ser consciente del círculo en que nos quieren incluir las aseguradoras”.

 

Desde el bufete explican que la aseguradora remitirá a la víctima “a un centro concertado, donde darán una rehabilitación exprés”. El proceso continuará con la valoración de lesiones a cargo de un perito médico que también formará parte de la aseguradora contraria a la de la víctima y que, lógicamente, tasará las lesiones a la baja. Durante un proceso tan poco transparente, el accidentado quedará privado de la representación de un abogado propio.

 

Suspicacias de los asegurados

 

El desconocimiento parte de que la víctima de accidente de tráfico confía en que su aseguradora se hará cargo y defenderá sin paliativos sus intereses. Sin embargo, los convenios entre aseguradoras son muy habituales, y aunque éstas insisten en que se trata de agilizar el proceso y acortar plazos a la hora de fijar la indemnización y cobrarla, el accidentado puede no tener esa sensación.

 

Es común que este sienta malestar o desconfianza ante trámites que suelen ser poco transparentes. En muchos casos, ni siquiera se sabe que, en base a estos convenios entre aseguradoras, es la propia la que se compromete a abonar la indemnización, siempre que no exceda una cuantía determinada.

 

De hecho, es la aseguradora propia la que, tras el siniestro, puede proponer al asegurado el valor de venta de vehículo, aplicando la depreciación por uso, y en lugar de considerar la reparación del mismo y exigir la Responsabilidad Civil del otro vehículo.

 

La compañía propia también tenderá a disuadir al asegurado de que reclame por la vía judicial o extrajudicial, incluso teniendo el conductor contratado asistencia jurídica. Como señalan desde la revista Consumer, la aseguradora ofrecerá a su asegurado la indemnización propuesta por la otra compañía, una cantidad que suele coincidir con el máximo de lo que están dispuestas a pagar en base a los mencionados convenios.

 

Las aseguradoras suelen argumentar que esto nada tiene que ver con los convenios, sino con evitar que los tomadores de seguros acudan a la vía judicial por cuestiones de poca envergadura, o si las pruebas apuntan a que el culpable puede ser su tomador. De todas formas, si este no se siente cómodo con la situación, recurre a un abogado externo y gana el caso, la aseguradora debe abonar su minuta.

 

Entre otras cosas, los bufetes especializados suelen ofrecer centro de rehabilitación. Se accede así a profesionales de centros independientes, centros concertados que valorarán daños posiblemente de forma más objetiva.

 

La ley, tampoco favorable

 

Las prácticas mencionadas son comunes y generan malestar, pero a ello se unen cambios legislativos con los que abogados independientes consideran que se han respondido las demandas y presiones de las aseguradoras.

 

El 1 de enero de 2016 entró en vigor el nuevo baremo para indemnizar las víctimas de accidentes de tráfico. Estos aumentarían los costes de las aseguradoras, por lo que estas comenzaron a subir sus precios.

 

Aún es más llamativo el que se redujesen las indemnizaciones a los lesionados leves (que son la mayoría) en accidentes de tráfico, en el marco de una normativa que, además, exige más pruebas para certificar que esas lesiones existen.

 

Por otra parte, para percibir una compensación, la víctima tiene que recurrir a la jurisdicción civil, lo que actúa a modo disuasorio: si pierde, tendrá que asumir las costas del pleito propias y de la parte contraria, que pueden estar entre los 1.000 y los 2.000 euros. Y no están dispuestos a arriesgar.

 

La importancia de un buen abogado

 

Así pues, las prácticas poco o nada transparentes de las compañías aseguradoras y las trabas judiciales, invitan a muchas víctimas de accidente de tráfico a optar por abogados especialistas en la materia. Más aún cuando tienen claro que están libres de toda responsabilidad.

 

La especialización es un valor en estos casos. La experiencia y el amplio conocimiento de cada cambio legislativo o de sentencias judiciales de calado se unen a los convenios con peritos médicos y centros de rehabilitación que escapan al círculo de las aseguradoras, lo que da tranquilidad a la víctima por accidente. Es la fórmula de bufetes como el de FM Abogados Salamanca, que cuenta con diferentes delegaciones en España. Una de ellas ahora en Salamanca.

 

Entre sus recomendaciones, el bufete insiste en redactar un parte amistoso o, en su defecto, llamar a la unidad de atestados, evitando simplemente tomar los datos del otro conductor. Y es que, aseguran, el 70% de los casos de problemas a la hora de reclamar indemnización, tienen que ver con que no queda acreditado cómo ocurrió el accidente.

 

También es aconsejable acudir al servicio médico de urgencias antes de las 72 horas posteriores al accidente, someterse a rehabilitación (si se necesita) antes de que transcurran 10 días, solicitar pruebas de la lesión (por ejemplo, latigazo vertical), recurrir a un abogado desde el primer momento o guardar todos los gastos para que la compañía contraria los reembolse llegado el caso.