Incentivos y un convenio para poner un 'super' en los 100 pueblos de Salamanca que no tienen ni una tienda
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Incentivos y un convenio para poner un 'super' en los 100 pueblos de Salamanca que no tienen ni una tienda

Un comercio en un municipio de Salamanca.

La Junta se alía con tres grandes distribuidoras para estudiar cómo poner tiendas en las localidades que no tienen comercios. En Salamanca, 155.000 personas viven en zonas con déficit comercial.

La Junta de Castilla y León ha firmado un acuerdo con tres grandes empresas de distribución para analizar la situación de centenares de localidades que carecen de comercio y poder abrir establecimientos. Sería una de las medidas planteadas para paliar un reciente problema del mundo rural, que se suma a la reducción de los servicios de sanidad, educación o sociales por la dificultad de prestarlos en un territorio muy disperso y poco poblado. Y los principales beneficiados serían un centenar de pueblos de Salamanca que no tiene ni una sola tienda en la que comprar.

 

En el caso de Salamanca, un porcentaje elevado de la población no tiene una oferta comercial suficiente. En concreto, la Junta ha identificado en un estudio seis zonas de la provincia con déficit comercial; en total, viven en los municipios afectados 155.907 personas: casi la mitad de los 335.000 habitantes de la provincia. Amplias comarcas y decenas de localidades en los que hay que apañarse con un solo comercio o con ninguno para el abastecimiento diario. En total, cien municipios de Salamanca, un tercio del total, no tienen ni un solo comercio. Llaman la atención los casos de Villarmayor, que con 195 habitantes no tiene ninguna tienda, o los casi 300 de Moral de Sayago que no tienen ni un solo comercio.

 

Y, ¿dónde están esos pueblos sin tiendas? Según la Junta, se encuentran en las zonas limítrofes con Zamora de las comarcas de Vitigudino y Fuentesaúco; en el Oeste de la provincia en la zona de Lumbrales; en el centro de la provincia en Vitigudino; en la zona de Tamames a Alba de Tormes; y en la frontera entre Ávila y Salamanca, afectando a las comarcas de Guijuelo y Peñaranda. A partir de estos datos, la Junta ha identificado nichos de mercado que se reflejan en el mapa bajo estas líneas.

 

 

 

Acuerdo con tres distribuidoras

 

El texto del acuerdo compromete la cooperación entre el Gobierno autonómico y los operadores firmantes para favorecer la apertura de nuevas tiendas o el despliegue de fórmulas alternativas de suministro de alimentos y otros productos cotidianos en los pequeños municipios de Castilla y León. De esta forma, no solo se garantiza la prestación de un servicio básico, sino que también se promueve la creación de empleo y el asentamiento de población en núcleos no urbanos. 

 

Cerca de medio millón de habitantes de la Comunidad viven en pueblos con importantes carencias de comercio: 700 municipios no tienen tienda ni supermercado y muchos ciudadanos tienen que hacer kilómetros o abastecerse gracias al comercio ambulante. Un estudio de la Junta identifica 24 zonas de la Comunidad con mayor déficit de establecimientos dedicados a la venta de productos cotidianos

 

Estas 24 áreas agrupan 1.251 municipios en los que residen 459.291 habitantes. Pese a contar en su conjunto con 2.656 comercios de productos básicos, en 733 localidades no existe ningún local de este tipo y en 228 sus vecinos sólo disponen de un establecimiento para adquirir víveres.

 

El análisis efectuado por la Junta clasifica estas zonas en tres grupos según el grado de desabastecimiento detectado. En el primero se sitúan las zonas con más déficit comercial, que son siete: noroeste de Burgos (Alfoz de Quintadueñas, Villadiego); oeste de Burgos y límite con Palencia (Melgar de Fernamental, Villalbilla de Burgos); noreste de Zamora (Villalpando); los límites geográficos de las provincias de Burgos y Segovia (Cantalejo); este de Soria (Ágreda); este de Zamora y límite con Salamanca (Fuentesaúco), y centro-oeste de Zamora (Alcañices).

 

 

Subvenciones para no cerrar tiendas y abrir nuevas

 

Además, la Junta anunció subvenciones para abrir comercios en los pueblos. Para solucionar este problema, en primer lugar, se trabajará en el mantenimiento de negocios que generen un abastecimiento permanente de artículos de primera necesidad y se apoyará con subvenciones específicas, dentro de la Lanzadera Financiera, la creación de otros nuevos surgidos con este propósito. En este ámbito, el Instituto para la Competitividad Empresarial (ICE) cooperará de la mano con las cámaras de comercio en la búsqueda de emprendedores y en la prestación de los servicios necesarios para que fructifique su actividad.

 

Una segunda línea de actuación se centrará en captar y respaldar otras fórmulas de distribución comercial para que se asienten en los nichos de mercado detectados en este estudio. La Dirección General de Comercio y Consumo mantendrá una interlocución permanente con las asociaciones que representan los intereses del sector para intentar atraer proyectos de grandes cadenas; promover la implantación de franquicias o la utilización de sistemas cooperativistas, y contactar con industrias locales o autonómicas para facilitar la provisión de mercancía a las tiendas existentes o las de nueva apertura.

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