Huerta Otea deja 'descansar' la pancarta por su plaza pero reivindica un colegio y mejoras en el bus

Pancarta con la que la asociación de Huerta Otea reivindicaba una plaza.

Huerta Otea inicia sus fiestas con la esperanza de poder celebrarlas en 2019 en su nueva plaza: no tienen ninguna en el barrio.

Los vecinos de Huerta Otea inician este lunes sus fiestas, que se prolongarán hasta el día 1 de julio, y en las que aprovechan siempre para hacer las reivindicaciones necesarias para un barrio que, como otros de expansión de Salamanca como Los Alcaldes, ha sufrido el abandono en la política de equipamientos. En el caso de Huerta Otea, los vecinos llevan un año reivindicando la construcción de un equipamiento básico: una plaza del barrio, de la que carecen.

 

Según apuntan en un comunicado, las gestiones para que se construya están en marcha, aunque todavía no es una realidad. "Tras reivindicar el año pasado una plaza para el barrio el Ayuntamiento nos confirma que la plaza que se situará en el solar municipal que hay entre las calles Girolamo de Sommaia y Enrique de Sena ya está proyectada, por lo que esperamos en 2019 poder celebrar las fiestas ahí", aseguran. Por este motivo, y como gesto, este año no van a desplegar la pancarta que hicieron para exigir la construcción de la plaza.

 

"Este año guardaremos la pancarta, pero aún nos queda mucho por conseguir: mayor frecuencia de autobuses o un centro escolar. También animamos a la iniciativa privada a acercarse al barrio", aseguran.

 

Huerta Otea, con más de 2.200 habitantes censados, sigue sin tener apenas dotación pública de equipamientos.

 

 

El programa de las fiestas de Huerta Otea de 2018 que empiezan este lunes y que durarán toda la semana, hasta el 1 de julio. Será una semana de actividades para toda la familia, con teatro, cabezudos, fiesta de la espuma, cine, música, gymkanas medioambientales  o paella. 

Comentarios

Creo yo 27/06/2018 18:37 #1
No creo que, "urbanizando" una parcela, este "barrio dormitorio", en el que la mayoría de los residentes trabajan, se socializan y se divierten en otras partes de la ciudad y sólo vuelven a él para dormir, vayan a cambiar mucho las cosas. Y tampoco con una mayor frecuencia de los autobuses. Es difícil, pero sin tiendas, bares, etc., sus habitantes no le darán vida.

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