Hotel Corona: los dos años sin licencia que el Ayuntamiento quiso resolver con un simple papel

La anulación firme de la licencia que permitió pasar de residencial a hotel el polémico edificio cumple dos años sin que el Ayuntamiento la haya cumplido... más que a su manera: con un simple acuse de recibo que los vecinos no dan por bueno.

Dos años han pasado desde que, de manera firme, la justicia determinó que el edificio del Corona Sol no tenía licencia para funcionar como hotel. El cambio de uso de residencial a hotelero se había producido sobre la marcha por las quejas que ya afloraban entre los vecinos, pero en noviembre de 2015 el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León daba la razón a la asociación Avemur, confirmando una sentencia de septiembre de 2014 que anulaba la licencia concedida en septiembre de 2011 por el Ayuntamiento de Salamanca para este cambio de uso.

 

La anulación definitiva de esta licencia, sin la que el establecimiento no puede operar, salió a la luz ahora hace dos años y confirmó lo que los vecinos habían estado denunciando: que el promotor del gigantesco edificio había cometido irregularidades y se había excedido en la edificación. La sentencia fue el 18 de noviembre, lo conocieron días después y adquirió firmeza total el 23 de enero. Fue un espaldarazo para los vecinos que, meses después, en diciembre de 2016, veían como el juzgado de lo Contencioso-Administrativo ha dado la razón a los vecinos y ha declarado nulas la licencia ambiental y las consiguientes de primera ocupación y actividad, que decaen al anularse la ambiental por un problema con las chimeneas. Estas dos están recurridas y todavía no son firmes, pero no dejan de ser licencias ilegales y deberían haber dejado sin excusas al alcalde para cerrar el hotel en el que el PP celebra sus cenas de Navidad.

 

 

A pesar de ello, en los dos años que han pasado desde la nulidad de la primera poco o nada ha hecho el Ayuntamiento de Salamanca. ¿Fue la sentencia acatada? En realidad, se ha limitado a emitir un documento con el que da por cumplida la sentencia. Es el que aparece junto a estas líneas y es todo lo que Fernández Mañueco ha hecho para que se cumpla la ley en este caso concreto. Y confirma que realmente el consistorio no ha hecho absolutamente nada.

 

A pesar de ello, se permitió el lujo de demorar la toma en consideración de la sentencia. El 4 de febrero el mismo juzgado de Salamanca que incialmente no vio ningún problema con esta licencia y no la anuló, recibió la sentencia y emitió una diligencia notificando que la enviaba al Ayuntamiento y le requería que la cumpliera en el plazo de 10 días. El 8 de febrero se entregó en el Ayuntamiento la orden de la juez, pero no fue hasta el 7 de abril de 2016, dos meses después, cuando el Ayuntamiento hizo un oficio notificando su recepción. Y ya está.

 

El documento realmente es un acuse de recibo de la sentencia judicial y la confirmación de que es el propio Ayuntamiento quien debe ejecutar la sentencia. Eso sí, añade que el consistorio y la promotora del hotel, Palco3, están tramitando una licencia de obras y cambio de uso de la que nada se sabe.Un movimiento más del consistorio a favor de esta empresa, para la que ha llegado a tramitar una modificación puntual del PGOU que sólo beneficiaba a la promotora, que pretendía legalizar el edificio a cambio de nada; y que se suma a la negativa del consistorio y el teniente de alcalde García Carbayo a proceder al cierre del hotel, por lo que está citado en el juzgado este enero.

 

Por supuesto, los vecinos no dan por bueno el acuse de recibo, como tampoco el resto de intentos del Ayuntamiento por zanjar la cuestión. A día de hoy, el hotel tiene anulada con firmeza una de sus licencias y el resto también son nulas, pese a los recursos judiciales de la promotora.

 

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