Hasta 4,5 millones de euros por la 'broma' de sobrevolar con un dron una de las zonas restringidas de Salamanca

Los operadores de los dos drones que se colaron en el espacio aéreo restringido de Matacán se enfrentan a una investigación judicial y a una cuantiosa sanción económica.

La incursión de dos drones en el espacio aéreo del aeropuerto y base militar de Salamanca ha replicado lo ocurrido hace unos días en Madrid. Y aunque en aquel caso se suspendieron vuelos y hay un perjuicio claro, a los responsables (si es que se da con ellos) les espera idéntica sanción, de hasta 4,5 millones de euros si se trata de una persona jurídica y de 90.000 hasta 225.000 euros si es un aficionado, siempre en función de la gravedad de los hechos.

 

El vuelo de drones está totalmente regulado desde 2017 y, con la normativa en la mano, se encuentra muy restringido. El crecimiento de su uso y el delicado ámbito en el que lo hacen, el espacio aéreo, así lo recomiendan. Con todo, duarante 2019 y según Enaire las solicitudes realizadas para operar con drones llegaron a 536 y suponen un incremento del 49% respecto a 2018, primer año en que se permitió operar en espacio aéreo controlado a las aeronaves pilotadas por control remoto.

 

Las normas distinguen a operadores lúdicos o profesionales y a los aficionados o autorizados, pero en todo caso lo ocurrido el jueves por la noche en el área restringida de Matacán está fuera de toda norma. La zona de exclusión de vuelo en torno a aeródromos o helipuertos es de ocho kilómetros. Como se puede ver en el mapa inferior, en el caso de Salamanca están señalados tres helipuertos, todo el municipio de Salamanca y todo el área de Matacán como zonas donde no está permitido el vuelo. Solo por eso la multa podría ser de 90.000 euros ya que saltarse el área restringida es infracción muy grave, y puede llegar a 225.000 euros según los casos.

 

Pero es que el aeropuerto salmantino es una base aérea militar, lo que añade agravantes a la situación. Según el real decreto de 2017, "el sobrevuelo por aeronaves pilotadas por control remoto (RPA) de instalaciones afectas a la defensa nacional o a la seguridad del Estado, así como las actividades dentro de su zona de seguridad, y de centrales nucleares, sólo podrá realizarse con el permiso previo y expreso del responsable de la infraestructura". Los dos drones fueron interceptados por un caza y no se contaba con ellos, así que ese permiso no existía.

 

Las multas

 

Si los autores de la fechoría son identificados, les esperan multas de entre 60 y 4,5 millones de euros en función de dos cuestiones: la gravedad del incidente y su condición de aficionados o profesionales.

 

  • Particulares sin conocimientos aeronáuticos:
  1. 1.   Leves: entre 60 euros y 45.000 euros.
    2.   Graves (causan daños personales o incidentes): entre 45.001 euros y 90.000 euros.
    3.   Muy graves (provocan accidentes aéreos, muerte…): entre 90.001 y 225.000 euros.
  • Sanciones a empresas o personas con conocimientos aeronáuticos:
  1. 1.   Leves: entre 4.500 euros y 70.000 euros.
    2.   Graves: entre 70.001 y 250.000 euros.
    3.   Muy graves: entre 250.001 y 4,5 millones de euros.

 

 

La normas para volar un dron

 

La normativa sobre vuelo de drones distingue dos escenarios fundamentales. Por un lado, el uso lúdico de cualquier aficionado y, por otro, el vuelo por parte de usuarios autorizados. En todo caso, su uso está regulado por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA).

 

AESA recomienda tomar algunas precauciones en el uso lúdico. En primer lugar, un dron tiene limitada su altura máxima de vuelo a los 120 metros, y se recomienda tenerlo siempre a la vista y volarlo en buenas condiciones, sin lluvia ni viento. Si las condiciones de visibilidad son malas (de noche, niebla) se recomienda restringir la altura a no más de 50 metros.

 

En cuanto a las restricciones, está prohibido volar sobre espacio aéreo controlado; este es el mapa de las zonas no permitidas; sobre como aeropuertos o helipuertos, con una zona excluída para el vuelo de ocho kilómetros. Tampoco se puede volar sobre viviendas y personas con un dron de más de 250 gramos y por encima de 20 metros de altura, restricción que rige también para vuelos profesionales.

 

Para volar un dron en espacio aéreo controlado se requiere previamente un estudio aeronáutico de seguridad que analice y mitigue los posibles riesgos y una vez obtenida la autorización de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), contactar con el Departamento de Coordinación Operativa de Espacio Aéreo de Enaire para coordinar la operación.