Guía de primeros auxilios para cuatro accidentes habituales en la vida cotidiana

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Los primeros auxilios son vitales para proteger nuestra vida ante un accidente o imprevisto. En casa se producen generalmente accidentes que pueden llegar a ser muy peligrosos, por lo que saber actuar frente a ellos es fundamental.

La doctora Marta Martínez del Valle, responsable del grupo de Urgencias de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) repasa cuatro situaciones que ocurren en la vida cotidiana de todas las personas para saber qué es conveniente hacer:

 

1.- En el caso de presentar una herida con sangrado activo: Hay que lavar la herida con agua y jabón, y aclararla con abundante agua. Para detener la hemorragia se debe colocar un pañuelo o una gasa limpia, y presionar directamente sobre la misma. Si persistiera la hemorragia, y la gasa o el apósito estuvieran empapados, no se deben retirar, sino que hay que poner otro encima y continuar con la presión sobre la herida hasta que deje de sangrar. Posteriormente, se mantendrá la presión con un esparadrapo o venda. Se recomienda elevar el miembro afectado si las lesiones lo permiten, para disminuir el sangrado.

 

Si hubiera algún objeto clavado, no debe extraerse, ya que podría empeorar la situación y aumentar el sangrado. Lo recomendable es que lo fije para que no se mueva y se extraiga en un centro sanitario.

 

En el caso que persista el sangrado o la herida sea profunda o muy amplia, con los bordes muy separados deberá acudir a un centro médico. También deberá acudir al médico en caso de heridas que pueden haberse infectado. Esto lo sospechará si en la zona donde se produjo la herida aparece enrojecimiento, calor, hinchazón, supuración o incluso fiebre.

 

No se recomienda hacer torniquetes salvo en casos de hemorragia masiva, como puede producirse en el caso de una amputación, que pueda poner en peligro la vida de la persona.

 

Otra serie de cosas que no se recomienda hacer en las heridas, y que se hacen con cierta frecuencia, es utilizar soluciones que tiñen la herida, como mercurocromo, o echar alcohol, ya que no sólo no desinfecta si no que además puede provocar quemaduras en los bordes de la herida.

 

2.- En las quemaduras: Lo primero que hay que realizar es retirar a la persona de la fuente de calor. En el caso de quemaduras eléctricas, antes de tocar a la persona, hay que asegurarse de que no está en contacto con la fuente eléctrica. Tras esto hay que quitar la ropa que esté encima de la quemadura, salvo que esté adherida a la piel, y enfriar la quemadura con agua corriente durante 15-20 minutos.

 

"No debemos aplicar ninguna crema, ni pasta a la superficie quemada. Tampoco debemos romper las ampollas que se hayan producido. La taparemos con un paño limpio humedecido y acudiremos al centro de salud para que valoren el grado de la misma y apliquen el tratamiento más adecuado. Se puede administrar al lesionado algún analgésico, tipo paracetamol o ibuprofeno. En el caso de las quemaduras debemos tener especial cuidado si estas afectan a la cara, manos, pies, pliegues o genitales, ya que pueden presentar complicaciones graves", advierte Martínez del Valle.

 

3.- El atragantamiento u obstrucción de la vía aérea por un cuerpo extraño es una situación potencialmente grave que puede resolverse satisfactoriamente si se realiza una actuación correcta, defiende la responsable de la SEMG. En este contexto estos casos suelen tener lugar cuando las personas están comiendo, en el caso de los niños, sobre todo de corta edad, pueden estar jugando, y presentar un acceso brusco de tos, que puede acompañarse de dificultad para hablar o respirar. Incluso si la obstrucción es grave aparece un tono azulado alrededor de los labios, dejan de respirar y pueden perder el conocimiento.

 

Si la persona es incapaz de hablar, tiene una tos débil, o es incapaz de respirar, la experta sostiene que se puede estar ante una obstrucción grave de la vía aérea. En este caso dice que habrá que incorporar a la persona y apoyar una de nuestras manos en el pecho de la víctima, inclinándola hacia delante y a continuación le daremos 5 golpes fuertes en la espalda, entre las dos escápulas, con el talón de la otra mano.

 

"Si la obstrucción no se resuelve deberemos realizar 5 compresiones abdominales. Para ello, nos situaremos detrás de la víctima, la inclinaremos hacia delante, y colocaremos el puño cerrado de nuestra mano entre el ombligo y el esternón. Agarraremos con la otra mano el puño y empujaremos 5 veces seguidas hacia arriba y hacia atrás. Deberemos alternar las compresiones en la espalda y en el abdomen hasta que se resuelva la obstrucción o la persona pierda el conocimiento", precisa.

 

En el caso que la persona deje de respirar y pierda el conocimiento, hay que apoyar a la víctima en el suelo, boca arriba, llamar al 112 e iniciar compresiones torácicas como las descritas para hacer la reanimación cardiopulmonar.

 

4.- Las convulsiones son consecuencia de una actividad neuronal anormal y pueden manifestarse de diferentes formas, con pérdidas bruscas de conciencia, rigidez, flacidez o movimientos involuntarios de un músculo o una parte del cuerpo o desconexión del entorno con mirada perdida.

 

Es frecuente que la persona presente rigidez de la mandíbula y presente la boca morada y cerrada con fuerza, ocasionando a veces mordedura en la lengua. También es frecuente que el paciente tenga incontinencia de esfínteres. Normalmente duran menos de 5 minutos y ceden espontáneamente.

 

Las causas que originan una convulsión pueden ser muy variadas, como traumatismos, fiebre, una disminución del azúcar en sangre (hipoglucemia), algunos fármacos o enfermedades neurológicas, entre otras.

 

Tras la convulsión es frecuente que la persona se quede adormilada, confusa y/o desorientada durante un breve periodo de tiempo hasta que recupera totalmente la normalidad.

 

 En el caso de ser testigos de personas que están teniendo una convulsión debemos permanecer con ellos durante todo el tiempo que dure la convulsión, la colocaremos en un lugar seguro, es recomendable recostarla sobre el suelo, si es posible la tumbaremos de lado, y pondremos su cabeza sobre algo suave y plano (una chaqueta, almohada, toalla, etc.) y evitaremos que se golpee con cualquier objeto hasta que ceda completamente.

 

No debemos sujetarlos para impedir los movimientos ni introducir nada en la boca ya que podríamos producirle lesiones en los dientes o en la mandíbula. No le de agua o alimentos hasta que la persona esté totalmente recuperada.

 

Si la convulsión dura más de 5 minutos llame al 112.