Greenpeace pone a Salamanca en su mapa de las ciudades que toman medidas contra la contaminación de los coches

La organización ecologista incluye Salamanca entre las ciudades de Europa que toman medidas: lo hace por el sistema de cámaras de calles peatonales que no ha reducido el tráfico en el casco histórico, donde se producen 2,8 millones de desplazamientos cada año.

La organización Greenpeace ha incluido a Salamanca en su mapa de ciudades que avanzan hacia el fin de los vehículos a motor, en un club con un puñado de ciudades en España al que accede por una medida en concreto: la decisión de controlar con cámaras el acceso a las calles peatonales del centro. Todo cuando en estas fechas se habla de una posible decisión del nuevo gobierno municipal de Madrid para derogar Madrid Central, el sistema que ha limitado el tráfico en el centro de la capital madrileña.

 

Este mapa de la conocida organización recoge 200 medidas que han tomado ciudades de toda europa para reducir la contaminación que genera el tráfico, responsable de buena parte de las emisiones contaminantes de las grandes urbes. Las ciudades que aparecen en el mapa se dividen en tres categorías:

  • Aquellas que han implantado Peajes Urbanos y en las que los coches deben pagar una tasa para entrar a la ciudad, cuya recaudación se invierte en mejorar el transporte público. Este es el caso de Londres o Estocolmo, con peajes en vigor desde hace más de una década.

 

  • Las Zonas de Bajas Emisiones son áreas donde se limita el acceso a los vehículos que carezcan de un distintivo ambiental concreto. Son muy comunes en Alemania, con más de 70 zonas desde 2008. Recientemente Bélgica ha puesto varias en marcha y se espera que grandes ciudades francesas como Lille o Montpellier lo hagan en breve.

 

  • Por último, las Áreas de Tráfico Restringido limitan el acceso a todos los vehículos salvo ciertas excepciones, como residentes o repartos, permitiendo entornos cómodos y seguros para caminar. Están muy presentes en Italia, donde la mayoría de ciudades con casco histórico disponen de estas zonas, llamadas ‘ZTL’.

 

Esta categoría es en la que se encuadra Salamanca por la implantación de las cámaras de control de acceso a las calles del casco histórico. Este sistema se puso en funcionamiento en marzo de 2018 cuatro años después de haberse comprado el sistema y los aparatos en una adquisición y gestión polémicas. En principio, estaban pensadas para restringir el tráfico en determinadas calles del casco histórico y peatonales del centro de Salamanca, pero no han cambiado en absoluto el denso tráfico que se registra, que llega hasta la Plaza Mayor de Salamanca. Entre los objetivos expresos de la red de cámaras no estaba la reducción de la contaminación.

 

 

El motivo es que la restricción no ha podido ser más que relativa porque se ha dado un número enorme de autorizaciones, hasta 10.000, con lo que miles de vehículos podrán seguir circulando sin temor a la multa de 90 euros. Están autorizados, pero el resultado es el que tráfico sigue siendo intenso en calles destinadas a los peatones. Según el propio Ayuntamiento de Salamanca, estas calles técnicamente restringidas al tráfico acogen 2,8 millones de desplazamientos al año y, según fuentes municipales, no ha habido multas por acceder porque no era su objetivo. Y tampoco se ha reducido la intensidad del tráfico.

 

Como era previsible, las calles vigiladas por las cámaras tienen el mismo tráfico de camiones, furgonetas y vehículos de reparto en el horario de carga y descarga. Desembocan muchos en la Plaza Mayor, que es una hervidero de furgones a primera hora de la mañana (hasta 20 a la vez ayer mismo) que llegan desde los principales accesos como calle Toro o Poeta Iglesias y que salen en el mismo número por calle Prior o Corrillo. También hay el mismo tránsito de vehículos para colegios y centros educativos en las calles próximas; y la misma circulación de vecinos y propietarios o usuarios hacia garajes y domicilios.

 

Durante la última legislatura se puso sobre la mesa la necesidad de controlar más la contaminación que generan los vehículos en Salamanca, que es una ciudad con problemas en los niveles de ozono. Habrá que ver si el nuevo reglamento de circulación incluye al menos la mención de un posible desarrollo de una normativa para restringir el tráfico en caso de contaminación excesiva.

 

 

Madrid, Barcelona, Salamanca... y el 'olvido' de Valladolid

 

Además de las Zonas de Bajas Emisiones de Madrid y Barcelona, en el mapa también aparecen Valencia, Córdoba, Málaga, Granada, Palma, Girona, Vitoria-Gasteiz, Pamplona-Iruña, A Coruña, Pontevedra, Ciudad Real y Salamanca.

 

Greenpeace las considera ciudades que en mayor o menor medida han limitado el acceso a sus cascos históricos mediante cámaras y peatonalizaciones, con efectos positivos en la reducción de ruido, el uso del espacio y las ventas comerciales. Destaca la ausencia de Sevilla que, pese a tener el sistema del ‘Plan Centro’ plenamente instalado, no se ha vuelto a poner en marcha tras su suspensión en 2011. Y también un 'olvido' importante: Valladolid, que tiene implantado un sistema de restricción de acceso al centro en episodios de alta contaminación, idéntico al de Madrid o Barcelona.