Goyo: “Me han separado del equipo y están esperando que haga la mínima para aprovechar”

SE CONTIENE. “Me tengo que morder lengua por todo lo que estoy pasando, tengo ansiedad y he perdido cinco kilos. A la gente no se le puede tratar así”
José Ángel Sanz

G oyo fue una de las bajas anunciadas por el Guijuelo en el mercado de invierno, pero su salida, con un contrato de dos años de por medio, será una de las más complicadas. En el entrenamiento de ayer, se vivió un nuevo episodio de desencuentro entre el jugador y, en este caso, el entrenador. El guardameta toma la palabra: “hice el entrenamiento con todos los compañeros y luego el míster me ha dicho que me fuera al gimnasio. Me han separado del equipo y están intentando aburrirme. Soy un tío de sangre caliente y a la mínima van a aprovechar”. Goyo insiste en que “me tengo que morder la lengua por todo lo que me está haciendo el club. Hay muchas cosas que todavía no puedo contar pero que saldrán a la luz porque a la gente no se le puede tratar así. Es normal que cada parte defienda sus intereses, pero la oferta del club para que me vaya es muy mala y no la puedo aceptar”.

El cancerbero se reunió la semana pasada con el presidente de la entidad, Jorge Hernández, y varios directivos, pero la cantidad que le ofrecía el club no se acercaba a la que él pedía para marcharse. Ayer, a última hora de la noche, las dos partes se veían de nuevo las caras en busca de un acuerdo. “Si no lo alcanzamos, será la última vez que hable con ellos y tendré que pagar a un abogado para defenderme y para denunciar”, destaca Goyo, que reclama “que las cosas se hubieran hecho bien desde el principio. A día de hoy no sé si voy a cobrar. Tengo una gran ansiedad y no puedo dormir bien por las noches, he perdido cinco kilos...”.

El jugador gaditano va más allá en su postura, ya que cree que el club no se ha interesado en su estado físico después de lesionarse. “Después de jugar en Sestao voy a un médico que me dice que no tengo nada. Esa semana entreno y juego contra el Mirandés... y me lesiono. Entonces voy al médico en Salamanca y me dice que tengo una rotura de caballo en la pierna. He tenido que pagar las cosas de mi bolsillo y nadie en el club se ha interesado por cómo estoy, ni siquiera el entrenador me ha preguntado”, apunta el portero.