Generosa Puerta Grande para Juan del Álamo en La Glorieta

Juan del Álamo, a hombros por la Puerta Grande en La Glorieta (Foto: C. H. Díez)
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Infumable corrida de Vellosino, con la que naufragaron Morante y Manzanares. El salmantino Juan del Álamo salió por la Puerta Grande tras cortar sendos apéndices a sus toros. 

FICHA TÉCNICA 

Tres cuartos de plaza en la tercera de abono de la Feria Taurina de Salamanca. 29º de temperatura con cielo encapotado. Se han lidiado toros de Vellosino de feas y desiguales hechuras, faltos de raza y fuerza, a excepción del 3º .

Morante de la Puebla, de nazareno y oro, ovación tras aviso y división de opiniones.

Manzanares, de azul marino y oro, silencio y silencio.

Juan del Álamo, de blanco y plata, oreja tras aviso y oreja.

'Barbudo' de 542 kilos, herrado con el número 2 de la ganadería salmantina de Vellosino abrió la tarde. Anovillado, cornipaso y negro salió avanto marcando una fuerte querencia a toriles que alargó mucho el primer tercio a cargo de Morante de la Puebla. Dos verónicas y una media de cartel fueron el quite del genio que pronto se puso a torear con ese arte que le caracteriza. El zambombo atendía con pereza las órdenes de una anodina muleta del maestro. Sólo pudo dar una tanda de diez derechazos ligados y bellísimos, parecía que la tarde iba a despegar pero solo fue un espejismo. El toro se fue apagando despacio pero que permitió sacarle algún natural digno de ser dibujado. Pinchazo, media estocada y aviso descabello ovación.

 

Derechazo de Morante en La Glorieta (Fotos: C. H. Díez)

 

'Pesado' herrado con el 3 de 545 kilos de peso, negro, escaso de presentación y bizco del pitón derecho. Con el compás abierto toreó José María Manzanares a la verónica y de que manera. La plaza comenzó a levantar el letargo. Rematando con una media empujó en el caballo. Toro complicado que desarrolló muchas complicaciones. Por arriba cabeceaba y al bajarle la mano se caía. Por el pitón izquierdo no tragaba un pase lo intentó el alicantino que dejó muy buena disposición, estocada un poco caída, ovación.

 

Manzanares por el pitón derecho

 

'Tijanero', herrado con el número 17 con los tres cincos en la báscula hizo tercero, primero del lote de del salmantino, Juan del Álamo. Negro enmorrillado y alto de agujas. Caliente recibimiento del mirobrigense parándolo en los medios rematando con una media de rodillas y revolera.  Buen puyazo para después, galopar en banderillas. Brindó al público. No quiso guardarse nada Del Álamo que echó las rodillas a tierra para hacerle una faena limpia, valiente, inteligente y ordenada. El del vellosino fue un gran toro que tenía fijeza, codicia, recorrido y humillaba. Le faltó darle más tiempo... lo exprimió demasiado y aun así respondió también por el izquierdo. Naturales muy largos y templados para rematar la faena por manoletinas. Pinchazo, estocada tendida, aviso y descabello, oreja.

 

'Paticorto' de 605 kilos de peso, castaño ojo de perdiz, hondo, badanudo y muy cuajado salió abanto  y Morante no hizo por recogerlo. Le dio tres verónicas y una media tras el sainete en banderillas. Ayudados por alto y una trincherilla. Se apalancó el toro y fue a menos por el volumen y exceso de kilos que tenía el animal. Embestía despacio y humillado pero sin repetición lo intentó Morante sacando pases suelto de mucho gusto y belleza. No tuvo opción el de la Puebla de Río, el zambombo se echó antes de entrar a matar y con media y estocada terminó su paso por La Glorieta. Pitos. Toro pitado en en arrastre y división de opiniones en el saludo de morante.

 

El Quinto de la tarde, segundo del lote de Manzanares, negro, astifino, serio, enmorrillado y abanto como sus hermanos, lo recogió el alicantino en el centro del albero tras salir rebrincado al sentir el frío de la puya. Gestos de mansedumbre que en la muleta reiteró pasando con la cara a media altura, sabiendo lo que se dejaba detrás. Suelto al final de los muletazos, firme y dispuesto estuvo Manzanares que lo intento en repetidas ocasiones y mejoró a la vista del público las pocas condiciones del toro. Estoconazo fulminante, ovación.

 

Cerró la tarde un voluminoso colorado, ojo de perdiz, enmorrillado y gacho que manoseó y se quedó con ganas de saltar al callejón. Muy abanto, no hacía caso a ningún capote. Aquerenciado a tablas banderilleó el matador Juan del Álamo que fue prendido al descuidarse tras salir del par. Puso en pie la plaza el torero tras brindar la faena a los aficionados. Metió en la muleta al burel para templarlo y cuajarlo, no fue fácil en los primeros tercios, pero con verdad y firmeza consiguió que humillara. Alargó la faena y el toro fue a menos en la distancia corta. De rodillas terminó, tres descabellos y oreja regalada. Faena muy meritoria pero sin final. 

 

Juan del Álamo en La Glorieta

 

Y es que a uno de los festejos más esperados del ciclo le faltaron dos pequeños detalles: toros y espadas. El encierro de Vellosino fue una escalera de desiguales toros, bastos y sin bravura, con contadas excepciones que hicieron de la obediencia su única virtud.

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