Gema Martín: "No tengo barreras, necesito el atletismo popular para ser profesional"

Gema Martín

La atleta salmantina necesita participar en carreras populares para poder vivir del atletismo. Eso sí, no solo sabe ganar carreras en las pistas y con deportivas. ¿Conoces a Gema Martín?

Parece que el tiempo pasa por nuestras vidas, de la misma manera que un puñado de arena se deshace entre los dedos de las manos. El tiempo, que dicen que es lo más valioso que una persona posee para gastar, rige nuestras vidas de la forma más agobiante posible y parece sacar lo peor de nosotros.

 

En el atletismo, un segundo puede decidir tu futuro, decanta la balanza por uno de los lados. En el atletismo, como en cualquier otro deporte, el tiempo es oro y de verdad. Para Gema Martín, media hora perdida esperando a alguien, es media hora que no puede dedicar a hacer otra cosa. Para Gema Martin, el tiempo es atletismo y, el atletismo oro.

 

Me considero una persona con muchísima vitalidad. Cuando me levanto sé que tengo 24 horas para hacer todo lo que quiero y, a partir de ahí, me organizo en función de lo que quiero. Realmente, no priorizo mis actividades, me muevo por mis obligaciones. No me supone un trastorno hacer tantas cosas porque a lo largo de mi vida nunca he dejado de hacer atletismo. He aprendido a compaginarlo con el resto de actividades, asegura.

 

Ha estudiado educación social y, ahora mismo, está cursando el Máster de Igualdad de Género, algo muy necesario ahora mismo y, sobre todo, en el deporte. La verdad es que es apasionante. Dentro de la rama del deporte falta muchísima igualdad, no tenemos la misma visibilidad que los hombres. A veces, han llegado a quitar carreras de mujeres para poner fútbol entre categorías inferiores, y estamos hablando de competiciones nacionales e internacionales. Te quitan del medio con mucha facilidad, para los hombres la retransmisión es en directo y a nosotras nos ponen en diferido. Se sigue dando, porque esto son datos del año pasado.

 

¿Y más allá de los medios de comunicación? Nosotros de los sueldos nunca hablamos. Ni siquiera sabemos lo que cobramos entre compañeras. Es algo de lo que no hablas porque socialmente no está admitido hablar de dinero y creo que es algo que va a tener que romperse en algún momento. Es verdad que en función de tu rendimiento ganas visibilidad, dinero y patrocinio, entre otras cosas, para poder mantenerte en este mundo. Sin embargo, a veces parece que los resultados no valen tanto cuando eres mujer. La diferencia de sueldos es una cosa que siempre se ha sabido, pero por la que nunca se ha hecho nada. Es un problema sin nombre. Yo me estoy formando para tratar de vivir en la igualdad, hay mucho que cambiar.

 

Al final todo empieza en la educación, tanto la igualdad de género como entre deportes. Existe falta de cultura deportiva, esa cultura de saber de otros deportes que no son el fútbol y en que rango se mueven sus clasificaciones. El deporte todavía no se prioriza en la vida, siempre van por delante los estudios y, en mi opinión, el deporte enlaza con los estudios. La concentración, saber exigirte, hasta dónde lo tienes que hacer…todo ello te servirá tanto para el mundo académico como para el laboral. Creo que el deporte debería ir ligado a la vida y, en mi caso, espero que lo haga hasta el final porque me lo ha dado todo. He crecido con él.

 

El camino empezó con seis años. Sí. Yo en mi época de educación física me acuerdo que nos daban un balón y poco más. Empecé con mi madre a practicar atletismo con seis años en actividades extraescolares. Jugábamos a todos los deportes, aprendimos a correr jugando y eso era lo mejor. Tienes que saber que te gusta y que no, y para eso tienes que probar de todo. Además, mis dos hermanos mayores ya hacían atletismo y yo quería ser como ellos (risas).

 

¿En algún momento has dejado de estudiar? Sí. He tenido que superar momentos duros en mi vida. Sufrí acoso escolar y eso me partió la vida. Tuve que repetir curso, porque el sistema de protección del menor en cuanto a estos casos está mal planteado, bajo mi punto de vista, y la que se tuvo que ir del colegio, es decir, de la rutina, fui yo. El hecho de romper con todo lo que tenía, me desorientó. Para mí, lo ideal hubiera sido que sacaran a las personas conflictivas del centro, no sacarme a mí, porque yo realmente no estaba creando ningún conflicto. Solo estaba faltando a clase, pero como una forma de auto protección. Por todo ello, más o menos con 16 años me puse a trabajar.

 

¿Dónde estaba el atletismo en todo esto? Nunca he dejado de entrenar, aunque mi vida se viera fracturada por todos los lados, el atletismo siempre ha seguido ahí. Es más, cuando peor estaba mi vida, mejor me iba deportivamente, porque enfocaba todas mis fuerzas en que algo por los menos fuera bien y era en el deporte. De hecho, volví a estudiar y compaginaba el trabajo, con los estudios y con el atletismo.

 

Pero no puedes dejar de trabajar…Ahora mismo no estoy trabajando, pero no puedo vivir del atletismo tampoco. Puedo sobrevivir porque lo compagino con premios económicos de alguna carrera y también porque tengo el apoyo de mi familia. Mi pareja tiene un trabajo estable que es lo que me deja a mí jugar con no tener unos ingresos estableces. Pero no, esto no da para vivir. Sí que es verdad que yo tengo suerte y tengo patrocinadores que me ayudan un montón, pero no da para pagar la hipoteca, tener hijos…es decir, para solventar unos gastos económicos normales.

 

 

A falta de becas… buenos son los patrocinadores. La verdad es que tengo un grupo de personas que me rodean, de empresas privadas que por uno u otro motivo se han fijado en mí y no saben la ayuda que supone. Cada persona que se fija en ti, es una razón más para seguir, es como un soplo de aire. Parece que se te acaba el oxígeno y de repente aparece alguien que te hace respirar. Además, toda la gente que te apoya en las redes sociales sin conocerte, eso es algo increíble.

 

No dejamos de decir que el atletismo crece, que está en auge. Pero, ¿dónde está la barrera entre lo popular y lo profesional? Yo no tengo barrera, es más necesito uno para estar en el otro. Sí que es verdad que en ocasiones se me ha dicho que no corra tanto a nivel popular. Pero yo me considero atleta, no me considero ni atleta popular ni profesional. Soy atleta y disfruto corriendo, corro donde puedo, cuando quiero y si me dejan. Es verdad que he llegado a tener problemas, tanto a nivel popular con atletas que me preguntan qué hago allí, y también he tenido problemas a nivel profesional, cuando me dicen que deje de correr las carreras populares.

 

Es necesario para poder vivir de esto. Sí. Es mi forma de vivir y no se lo voy a discutir a nadie. En la vida hay que sobrevivir y hay que ser una persona eficaz y eficiente. Además, muchas carreras populares están dentro del calendario nacional, es decir, las puedes correr federado. Igual que un atleta profesional participe en una carrera popular, hace que pueda pagarse sus estudios y no tener que buscarse un trabajo a media jornada. Si todo se hace con una conciencia de porqué lo estás haciendo…Simplemente se trata de deporte, va a ganar el que antes llegue y no tengo porque ser yo. Soy una persona que no ve conflictos normalmente.

 

Pero los hay. (Risas) Los hay. No se cuida al atleta. Si hubiera más becas, no verías a atletas profesionales en carreras populares, es decir, en carreras que no estén en el calendario nacional. Claro que no, si tienes una beca de una institución pública, estarías luchando por estar en unas olimpiadas o en un campeonato internacional. Al final tienes que comer y tienes que ganarte el pan de cada día. Si yo llegará algún día al poder de alguna institución lo primero que haría sería ayudar a la gente que lo está intentando, porque son un ejemplo para la gente que viene y para la sociedad. Dedicar tu vida a un deporte tan sacrificado y al mismo tiempo, estudiar, es muy difícil. No hay apoyo. En mi caso, o me busco un trabajo a media jornada por el que voy a sacrificar mi descanso, o compagino mis entrenamientos con las carreras populares.

 

Qué pasa con Salamanca. Yo soy muy feliz aquí y no me quiero ir. Me siento muy querida y a nivel de instituciones muy apreciada, pero si existiera la iniciativa de poner en marcha una beca, muchos atletas se quedarían aquí y no se tendrían que ver obligados a irse fuera, como lo hermanos Romo, por ejemplo. El mundo al final está mal repartido, hay gente que cobra millones por dos partidos e igual repartiendo el dinero de una manera mucho más igualitaria, porque no se necesita tanto dinero para ser feliz, podríamos estar más a gusto. Tenemos que ser más conscientes de lo que el deporte aporta a la sociedad y promoverlo.

 

Álvaro aquí, tendría que ser una institución, representa la capacidad de esfuerzo y determinación en todo lo que hace. Para mí no lo hay mejor.

Que Álvaro de Arriba no tenga una beca de una institución salmantina, siendo lo que es, me da pena. Porque al final, se va a acabar marchando a un país donde realmente le tengan en consideración o a una comunidad donde den fuerza a los deportistas. Me gustaría saber en muchas ocasiones donde se invierte el dinero público. Álvaro aquí, tendría que ser una institución, representa la capacidad de esfuerzo y determinación en todo lo que hace. Para mí no lo hay mejor. He visto a Álvaro competir y el nivel de concentración que adquiere es brutal, como se mimetiza con la pista…es triste que haya situaciones así.

 

Qué falta para cambiar esto. Falta concienciación y existe mucho desconocimiento. La gente piensa que tú vas a una carrera internacional y te dan un montón de dinero, pero no te dan nada. Te vas para tu casa y tramitas tu beca en el caso de que hayas llegado a unos límites, porque a veces eres el octavo del mundo y la beca solo se la dan, por ejemplo, a las cinco primeros. Ese desconocimiento se atribuye a que cómo sales en la televisión y compites a nivel internacional estás ganando mucho dinero y no es así. Ese es el principal problema, el desconocimiento.

 

Poco a poco se va avanzando. Hay que aprovechar el subidón que está teniendo el deporte en todos los ámbitos y cada deportista individualmente darse a conocer. Yo jamás diría que no a una entrevista en la que puedo hablar de deporte o si me invitan a un colegio a hablar de atletismo tampoco. Hace mucha falta. El deporte transmite tantos valores…es lo que te hace ser ambicioso porque te da vitalidad para poder con las cosas. El deporte nunca me ha quitado nada, nunca he renunciado a nada. Me lo ha dado todo.

 

 

Gema Martín a las órdenes de Alberto Bravo tiene un objetivo a corto plazo, llegar a Atapuerca y demostrarse a sí misma que ha vuelto tras la lesión del año pasado. A largo plazo, sigue soñando con correr maratones. Lo lleva haciendo desde que tenía 14 años. Los golpes que le ha dado la vida los ha sabido transformar en virtudes y ser la persona que es a día de hoy.

 

Es bonito ganar trofeos a lo largo de la vida, como ha hecho ella y ser el ejemplo de futuras atletas que quieren llegar hasta dónde solo ella puede. Pero, es más bonito ser el ejemplo vivo de todos y cada uno de los valores que caracterizan el deporte.

Gema con un café, me demostró que no solo sabe ganar carreras en las pistas y con deportivas.

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