Gasóleo y gasolina pasan en un año en Salamanca de ser los más baratos a estar entre los más caros

La eliminación del céntimo sanitario y la subida generalizada de 4,8 céntimos se ha trasladado directamente a los surtidores, que han pasado en Salamanca de estar entre los más económicos a la lista de los más caros.

Repostar carburantes en Salamanca ha dejado de ser un buen negocio en cuestión de doce meses. En ese tiempo, el efecto de la subida de los impuestos regionales, obligada por las sentencias en contra del 'céntimo sanitario', se han trasladado al surtidor de manera palpable.

 

Según los datos de la web Geoportal, dependiente del ministerio, el precio de los carburantes en Salamanca ha pasado de estar entre las provincias más económicas a casi el otro lado de la clasificación, entre los más caros. Eso es lo que ha ocurrido, por ejemplo, con el gasóleo que terminó 2018 como la cuarta provincia más barata, y que este 2020 lo ha empezado con precios en las estaciones de servicios que colocan a la provincia, de media, como la undécima más cara.

 

En menor medida, el fenómeno se ha repetido en el caso de la gasolina sin plomo de 95 octanos. A finales del 2018, antes de aplicar el cambio de impuesto, el precio medio de todas las estaciones de servicio era el segundo más barato de todas las provincias del país. Ahora ha bajado 16 puestos, hasta el 18, en la clasificación de las provincias más baratas para repostar. En conjunto, eso ha anulado la cierta estabilidad de precios que los carburantes están experimentando con un recargo que ha llegado íntegro a los bolsillos de los conductores.

 

Detrás de esta situación está el cambio en los impuestos regionales a los carburantes. Las comunidades tenían potestad para aplicar un gravamen a gasolina y gasóleo dentro de su tramo, y Castilla y León decidió dejarlo 'a cero' para ser competitiva con territorios de su entorno. Sin embargo, en 2018 se anuló el llamado 'céntimo sanitario'. 

 

Cuando se implantó, se dio libertad a las comunidades para aplicar este impuesto en el tramo que les corresponde. A los carburantes se les aplicaban tres impuestos: 43,1 céntimos por litro de gasolina y 30,7 en el caso del gasoil del general; 2,4 céntimos/litro extra por el especial; y entre 0 y 4,8 cts/litro a elección de cada comunidad.

 

Muchas comunidades, entre ellas Castilla y León, decidieron dejar sin efecto el tramo autonómico para ser competitivos. Otras cuatro comunidades, Cantabria, La Rioja, País Vasco y Navarra, hicieron lo propio; otras lo aplicaron al máximo (Cataluña, Galicia, Andalucía, Murcia, Castilla-La Mancha, Islas Baleares y Comunidad Valenciana); y otras fijaron una cifra propia (Asturias, Aragón, Comunidad de Madrid y Extremadura). Canarias queda al margen, ya que cuenta con un tipo impositivo propio. Eso creó tres niveles de precios, algo que no podía seguir así.

 

Un pronunciamiento de la Unión Europea impidió definitivamente mantener una fiscalidad distinta por territorios en materia de hidrocarburos, por lo que el Gobierno incorporó a los PGE de 2018 un "recargo" de 4,8 céntimos para toda España (equivalente al tope del tramo autonómico vigente hasta ahora). 

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