Garrido Sur cumple treinta años en 'ruinas': goteras, paredes sucias y agua oxidada para atender a los pacientes
Cyl dots mini

Garrido Sur cumple treinta años en 'ruinas': goteras, paredes sucias y agua oxidada para atender a los pacientes

Así sale el agua de los grifos del centro de salud, Garrido Sur en Salamanca
Ver album

El Centro de Salud salmantino cumple treinta años con su cara más amarga. Falta de limpieza, puertas caídas, agua oxidada y largas esperas para que los pacientes sean atendidos. 

La sanidad salmantina vuelve a estar en jaque. Los problemas le llueven por todas partes, las listas de espera son cada vez mayores y los centros de salud, cada vez más obsoletos, dejan 'al aire' la cruda realidad que pacientes y profesionales médicos tienen que vivir día a día en sus propias carnes. Tanto es así, que las denuncias cada vez son más frecuentes, sin duda, tener que adentrarse en algunos de los consultorios de esta ciudad te puede teletransportar a culaquier imagen de la serie 'Cuéntame' en el siglo pasado. 

 

Es el caso del edificio que alberga los equipos de atención de La Alamedilla y Garrido Sur. Sus profesionales están cada vez más hartos de tener que trabajar en un lugar donde los recortes hacen que tengan que atender al menos a 40 pacientes diarios en horario de 8.00 a 15.00 horas, sin tener tiempo para formarse o si quiera respirar. Sus paredes son testigo de la labor diaria de más de 100 profesionales (12 médicos de familia, trece enfermeras...), que se enfrentan a salmantinos cabreadosque llevan esperando su turno más de una hora.

 

A esto se suma la cruda realidad, puertas descolgadas, paredes sucias y tuberías que se rompen y provocan derrumbamiento de techos, tener goteras es habitual. Lo cuentan desde la Plataforma de Sanidad de Salamanca. Al parecer, el último, a punto estuvo de 'costarle la vida' a todo el aparataje que se 'guarda' en el sótano, "un ecógrafo, Rayos, aparatos de fisioterapia, material de la Unidad de Investigación y ascensores". Tanto es así, que dicha gotera acabó inundando los ascensores provocando una grave avería que tuvo durante una semana a padres con carritos y personas con movilidad reducida, a vueltas por la escalera. 

 

Pero la cosa no acaba aquí, y a toda esta problemática hay que sumarle que el agua sale óxida debido a la antiguedad de las tuberías, "las enfermeras no saben que hacer cuando tienen que hacer un lavado de oídos", lamentan desde la plataforma, quienes recuerdan que un centro con cuatro pisos (el más grande de la capital) no goza de una debida señalización para que los pacientes puedan llegar a su lugar de consulta o moverse por el mismo... "llevamos años denunciándolo". Es una de las caras más amarga de la red sanitaria de la provincia, pero no la única.