Frente al Numancia, el Salamanca tiene muchas rachas que romper

La situación del Salamanca no es producto de la casualidad. Basta con echar un vistazo a sus números para comprobar que el equipo vive su momento deportivo más complicado desde el año del descenso a Segunda División B.
D.G.

Los números cantan y los de la UDS son malos. Sobre todo, de cara a la portería rival. El actual Salamanca es el menos goleador de las últimas siete temporadas. Tan sólo ha anotado 31 goles en 29 jornadas, lo que hace que presente un promedio realizador de 1,06 tantos por partido, muy lejos de los 1,55 promediados la temporada pasada con David Amaral en el banquillo. De hecho, y salvando el año en la categoría de bronce, la pasada fue la campaña más prolífica de la UDS de cara a puerta en la última década. Los números actuales sólo los empeora en este periodo los del Salamanca de la temporada 2002/2003, que a estas alturas sólo había marcado 20 goles. Alarmante es, sobre todo, la falta de goles en casa. Los charros han marcado sólo catorce tantos en quince partidos y no ven puerta desde finales de enero, cuando se empató a uno con el Cádiz. Entre otras cuestiones, éste es uno de los motivos fundamentales para que el Salamanca lleve más de tres meses y medio sin ganar en el Helmántico.

Un bagaje pobre que ha llevado al equipo a ocupar la peor posición en la tabla desde hace más de dos años y medio. Fue a principios de la campaña 2007/2008 cuando el Salamanca, entonces dirigido por Juan Ignacio Martínez, ganaba al Castellón para subir del puesto 20 al 17.

Se suele decir que las estadísticas están para romperlas. Pues bien, el Salamanca tiene ante el Numancia el reto de ganar para acabar con un buen puñado de números negativos. Si lo hace, regresará el optimismo al entorno del club.