Franco tendrá que salir del mural del Salón de Plenos tras la renuncia a un último recurso

Dibujo de Franco en el Salón de Plenos del Ayuntamiento

Los servicios jurídicos del consistorio descartan recurrir la última sentencia que obliga a retirar la imagen de Franco del Salón de Plenos. 

El Ayuntamiento de Salamanca ha decidido renunciar a un último recurso y deja vía libre para que uno de los últimos símbolos franquistas de Salamanca pase a la historia. Se trata de uno de los más notables que sobrevivían a una década de Ley de la Memoria Histórica: La efigie de Franco en el mural del Salón de Plenos del Ayuntamiento.

 

La representación del dictador lleva ahí desde los años sesenta del siglo pasado, pero tiene los días contados. Según han confirmado el Equipo de Gobierno en Comisión Informativa el departamento jurídico no tiene previsto ejercer ningún tipo de recurso a la última sentencia emitida hace unas semanas. Eso significa que respetando el tenor del fallo judicial, el Consistoro tendrá que acordar con la familia del artista la eliminación del dibujo de Franco y en caso de no haber acuerdo, eliminar por completo el mural. El resultado de uno u otro modo será la desaparición de la representación del dictador del Salón de Plenos.

 

La eliminación de la efigie de franco del mural del salon de plenos forma parte de la lucha jurídica emprendida por el político de Izquierda Unida Domingo Benito y por el abogado Gorka Esparza que también estuvo vinculado al partido. Después de conseguir la histórica retirada del Medallón de Franco, ambos consiguieron la eliminación de otros símbolos como la efigie del mural o el monumento de Salesas. 

 

La eliminación de la representación de Franco en el mural lleva más de una década pendiente desde que la ejecutiva de aquel momento de IU hizo la primera reclamación. Fue rechazada por el entonces alcalde, Julián Lanzarote, y desde entonces los gobiernos municipales del PP se habían negado también a cumplir la Ley. El actual alcalde, Alnfonso Fernábndez Mañueco, evitó mientras pudo acatar los preceptos de la Ley de Memoria Histórica, y por ejemplo en el caso del Medallón estiró al máximo los plazos, ahora en el caso del mural ha terminado por rendirse a la evidencia, y finalmente tendrá que cumplir obligado por una sentencia judicial. 

 

 

Renuncia al recurso

 

Tras conocerse la última sentencia, el equipo de Gobierno del PP anunció que estudiaba un posible recursoSu argumento fundamental es que se "mutila" una obra con valor artístico, aunque no es cierto en absoluto: la sentencia plantea modificar la obra de acuerdo con la familia del autor o retirarla por completo, con lo que no habría destrucción ni mutilación alguna.

 

En todo caso, el de la mutilación es el mismo argumento que usó en su día el antecesor de Mañueco en la alcaldía, Julián Lanzarote, para rechazar la primera petición de retirada de la figura de Franco del salón de plenos. En abril de 2006 IU ya pidió que se retirara esta parte del mural, y el consistorio alegó que el mural forma parte del patrimonio artístico de la capital y que la supresión de la efigie del militar supondría desvirtuar la obra que realizó Ramón Melero a comienzos de los años sesenta y que se integró dentro de la reforma de la sala que proyectó el arquitecto Lorenzo González Iglesias, en pleno régimen del general Francisco Franco.

 

Sin embargo, la situación del mural es muy similar a lo ocurrido con el medallón de Franco de la Plaza Mayor. La retirada de este último no ha supuesto mutilar la plaza, monumento histórico protegido, porque no formaba parte de su integridad. Y aunque el equipo de Gobierno ha defendido el valor artístico del mural, en el informe que ha presentado al juzgado lo califica como elemento artístico reciente y desvinculado del monumento original, y propone eliminar las imágenes franquistas.

 

La justicia ha estimado por dos veces que tiene que eliminarse esta referencia evidente a Franco y su régimen. En la primera sentenciael juzgado dijo que se hiciera respetando el resto del lienzo, aunque los demandantes nunca han pedido que se mutile la obra ni que se dañe.  Ya entonces, en noviembre de 2017, proponían trasladar esta parte del mural (que se divide en tres lienzos) al museo de la ciudad como se ha hecho con el medallón. Ahora el TSJCyL insiste en que hay que quitarlo y propone dos alternativas: acordarlo con la familia del autor para hacer una intervención o retirar todo el mural, retirando los tres lienzos que lo forman.

 

Además, la sentencia incluye la obligación de eliminar la condición de alcalde de honor concedida al dictador en su día, a pesar de que esté muerto y de que el honor se concediera después al rey emérito Juan Carlos I; la solución es borrarlo del libro de honores. Y, por último, retirar en su totalidad el monumento de la unificación en Salesas, por considerar el TSJCyL que lo hecho por el ayuntamiento, intentar desvirtuarlo retirando los símbolos del yugo y las flechas, no es suficiente y no borra su carácter de exaltación del franquismo. Ambas cuestiones están también recurridas.