Fortificaciones de frontera: un paseo por la cultura y la historia de épocas pasadas

La frontera entre España y Portugal cuenta con murallas, fuertes y castillos que merece la pena descubrir y conocer

La frontera entre España y Portugal no es sólo territorio del río Duero y de sus Arribes. Esta zona fronteriza es un espacio en el que las guerras y enfrentamientos pasados entre ambas regiones han dejado municipios salpicados de murallas, fortificaciones, fortalezas y fuertes medievales y que hoy configuran un espacio para ver y disfrutar.

 

Así, un paseo por la conocida como ruta de las fortificaciones de frontera permitirá al viajero sumergirse en la historia de épocas pasadas, ya que algunas de ellas fueron espacios destacados durante las guerras napoleónicas, pero también en un apasionante viaje cultural, artístico e histórico en el que descubrir un importante conjunto patrimonial rehabilitado y conservado.

 

El primer punto de la ruta es Ciudad Rodrigo, donde sus murallas de más de dos kilómetros de longitud se mantienen hoy en perfecto estado desde que se levantaran en el siglo XII. Unas murallas modificadas a lo largo de los siglos pero que han llegado hasta nuestros días para crear un conjunto de esos que merece la pena visitar. Además, Ciudad Rodrigo ofrece a los visitantes importantes monumento y rincones, así como una rica gastronomía para completar los atractivos de la localidad.

 

El viaje puede continuar por Aldea del Obispo y su Fuerte de la Concepción, un impresionante complejo militar levantado en el siglo XVIII. Se trata de un complejo defensivo con forma de custodia que fue prácticamente destruido durante la Guerra de la Independencia. Hoy en día, tras los trabajos de recuperación, es un establecimiento hostelero.

 

Otro punto de interés de esta ruta es San Felices de los Gallegos y su castillo, edificado en el siglo XIII y del que se conservan el foso, la cerca y las defensas abaluartadas, además de la Torre del Homenaje, desde donde se contemplan magníficas vistas del municipio. Este complejo, que sorprende por su adaptación a las particularidades del terreno, alberga en su interior un aula histórica.

 

Finalmente, esta ruta se completa con una visita obligada a Yecla de Yeltes y su castro, fundado en el año 500 A. C. por un poblado vetón protegido por un recinto amurallado. Ubicado en una posición estratégica, en su interior se han hallado importantes restos arqueológicos.

 

Del otro lado de la raya, en la vecina Portugal el viaje puede continuar por municipios como Almeida, una localidad que conserva su fuerte con forma estrellada de 12 puntas y 6 baluartes que, al igual que los municipios salmantinos, ha sabido conservar su esencia.