Flores, buzones de Amazon o puntos turísticos en los quioscos cerrados de Salamanca

El PSOE propone cambios en la normativa para permitir usos alternativos de los quioscos que están vacíos o cerrados por la crisis de venta de prensa y revistas.

En el último año, Salamanca ha visto como desaparecían de las calles varios de sus quioscos. La crisis de venta de prensa y revistas ha golpeado la actividad de manera contundente y muchos están cerrados, para al final acabar siendo retirados. Ha pasado en paseo de la Estación o en el parque de La Alamedilla. Por ello, el grupo socialista va a proponer cambios en la actual normativa, bastante restrictiva, para permitir otras actividades.

 

Ejemplos hay en varias ciudades, y el concejal Arturo Ferreras ha enumerado algunos. Usos como puestos de flores, para oficinas de ONG, como puntos de información turística, como espacios para exposiciones e incluso como punto de recogida de paquetería de empresas como Amazon. Las posibilidades son amplias, pero exigen saber primero cuántos quioscos hay disponibles en la ciudad, cuántos están cerrados y qué usos se les puede dar. El portavoz socialista, José Luis Mateos, ha asegurado que hace un año que han pedido estos datos, y también el número de quioscos se han cerrado, pero no los han obtenido.

 

Para ello, el grupo socialista solicita la realización de un inventario de los quioscos existentes en Salamanca y de su situación actual y se propone el desarrollo de nuevas actividades mediante acuerdos con la asociación de vendedores de prensa, comerciantes, vecinos y ONG. Es necesario cambiar la normativa municipal, ya que el uso actual de los quioscos está restringido a prensa, revistas y algunos otros productos, así que también se solicita un informe de tipo jurídico.

 

En las últimas semanas, el Ayuntamiento de Salamanca ha procedido a desmontar hasta media docena de estas estructuras en lugares muy céntricos. Han caído dos en el parque de La Alamedilla, uno en Torres Villarroel, otro en Filiberto Villalobos, uno más en el paseo de la Estación y, próximamente, se eliminará el que hay en la plaza Julián Sánchez El Charro si el consistorio llega a un acuerdo con los titulares que lo tienen cerrado.

 

Los quioscos de calle son una concesión administrativa demanial que se otorga por una duración variable y que permite a los titulares (personas, nunca sociedades) explotar estas pequeñas construcciones, cuyo diseño y medidas fue unificado hace unos años con uno común a muchos de los que están operativos. Pagan lo que era el antiguo impuesto de radicación, ahora sustituido por el impuesto de actividades económicas, en función de la calle en la que están ubicados, con unos baremos que convierten en más caros los más céntricos. No pagan IBI, pero sí tasa de basuras. Y todos los impuestos relaccionados con su actividad.

 

Según la normativa, no pueden estar cerrados más de un mes sin causa justificada, pero esa exigencia no se cumple. Pero todo tiene un límite. Los que el Ayuntamiento ha eliminado llevaban cerrados y sin actividad mucho tiempo a pesar de que están en sitios privilegiados.