Fernando Alonso, campeón del mundo de Resistencia y triunfo en Le Mans

El piloto asturiano Fernando Alonso

Un pinchazo de su mayor rival le otorgaba el doblete al piloto español.

A falta de menos de una hora, cuando el destino de las 24 Horas de Le Mans estaba prácticamente firmado y rubricado llegó el milagro. Un pinchazo del Toyota, el coche que dominó toda la semana en La Sarthe, dejó en bandeja de plata a Fernando Alonso, Sebastien Buemi y Kazuki Nakajima el segundo triunfo consecutivo en la mítica carrera gala. Un broche de oro con el que coronar, además, el título mundial de resistencia.

 

De esta manera, Alonso conquista por segunda vez la mítica prueba francesa, en la que ya venció el año pasado, y gana en la última carrera el Mundial de Resistencia tras vencer, además de en Le Mans, en las 6 Horas de Spa (2018 y 2019) y las 1.000 Millas de Sebring (2019).

 

El español suma así su tercer Mundial, tras los dos conquistados en la Fórmula 1 en los años 2005 y 2006, y solo la debacle del mes pasado en las 500 Millas de Indianápolis, donde no logró clasificarse para la carrera, impidió que pudiese alzarse con la 'Triple Corona' -Gran Premio de Mónaco o Mundial de Fórmula 1, 24 Horas de Le Mans e Indy 500-.

 

Todo ello tras sobreponerse a una infausta noche, donde la puerta derecha del TS050 número 8 de Toyota dio excesivos problemas al equipo del asturiano; no cerraba bien, y ello hacía perder velocidad al monoplaza entonces conducido por el piloto ovetense. Superado el percance, el número 8 pudo seguir manteniendo la segunda plaza de la cita.

 

Alonso volvió a subirse al coche superadas las once de la mañana, a menos de cuatro horas para el final de la prueba. La distancia de 3:14 con el Toyota número 7, que se mantenía al frente con el japonés Kamui Kobayashi, el británico Mike Conway y el argentino José María 'Pechito' López, semejaba ya insalvable.

 

Un coche de seguridad permitió a Alonso recortar distancias con el líder en el último tramo de la carrera. Contra todo pronóstico y en la última hora, un pinchazo en un neumático de la unidad 7 hizo que el coche del asturiano pudiera ponerse en cabeza, y no lo desaprovechó para cruzar como primero la bandera a cuadros.

 

Antes, en las últimas horas del sábado, una inoportuna aparición del 'safety car' impidió al asturiano seguir reduciendo la distancia con el entonces líder de la prueba: Kamui Kobayashi. Alonso llegó a arrebatar más de 40 segundos al piloto japonés, pero el coche de seguridad hizo acto de presencia y el coche 7 salió beneficiado de una circunstancia provocada por el relevo de pilotos.

 

Alonso, a los mandos de un TS050 Hybrid, vio cómo su compañero Nakajima llegaba a situarse líder de manera coyuntural -aprovechando una parada en boxes- pero todo volvió a su sitio instantes después del cambio. De hecho, el otro coche de Toyota aumentó sus referencias con más de un minuto de ventaja tras las primeras siete horas de carrera. Todo quedaba reservado para la última hora del domingo.