Familia numerosa, cinco hijos y en cuarentena: "No me dejan de sorprender, están aprendiendo muchísimo de esta situación"

Laura García Sanz, madre de cinco hijos, tres niñas y dos niños, pasa la cuarentena sacando el lado más positivo posible a la situación: "Tanto ellos como yo estamos aprendiendo a valorar las cosas más sencillas de nuestra rutina, ojalá puedan salir, pero no es algo que me preocupe".

Laura junto a sus hijos poniendo la mesa

Antes soñaban con ir a Disneyland París y ahora con volver al colegio. Hace poco más de un mes se quejaban cuando les tocaba madrugar y ahora solo piensan en regresar a la fila que marcaba desde el patio su entrada, junto al resto de sus compañeros, a las clases. ¿Cómo les está afectando el confinamiento a los más pequeños? ¿Qué opinan sus padres sobre la posiblidad de salir durante una hora al día? ¿Cómo es el día a día con cinco hijos en casa?

 

De 13, 11, 9 y mellizos de 2 años. La familia numerosa emerge en estos momentos como uno de los principales pilares para batir al aburrimiento en tiempos de confinamiento. "Nosotros tenemos mucha suerte, pero también entiendo a aquellas familias en las que hay un único hijo, necesitan de otros niños para jugar, estos al ser cinco lo tienen mucho más fácil", asegura.

 

La rutina, de la misma manera que antes de la cuarentena, varía entre el fin de semana y los días de diario. Pese a la inexistencia de clases, lo que permite a los más pequeños dormir hasta las 09:00, todas las mañanas cada uno debe centrarse en sus tareas y deberes y, en el caso de que acaben antes de la 13:00 podrán leer, para seguir manteniendo el hábito y la mente activa. El más mayor, ya en el instituto tiene más deberes que el resto y los más pequeños, todavía en la guardería, hacen deporte corriendo alrededor de la mesa, desarrollan su originalidad con juegos que ellos mismos crean y pintan mientras que su madre cocina.

 

Una vez finalizada la jornada escolar y hasta la hora de comer, tendrán tiempo libre. Después de comer, un capítulo de una serie y la posibilidad de una hora de pantallas, que podrán utilizar a la hora que ellos quieran. Mientras tanto es tiempo para jugar y disfrutar de la compañía entre hermanos. Eso sí, las actividades extraescolares no paran y Zoom se convierte en la plataforma para seguir las clases de baile o de música.

 

"A la hora de hacer deberes son bastante independientes, aunque cada niño es un mundo. A mí me necesitan más cuando tienen que hacer viodellamadas o videoconferencias, además de cuando tienen que descargar aplicaciones específicas. Al final, cada profesor sigue su método y nosotros nos adaptamos a ello. También me parece de gran ayuda las clases a través del canal Clan y La2, especialmente las chicas (ambas en el colegio) lo siguen a menudo cuando tienen tiempo para ello", asegura la profesora salmantina, ahora con una excedencia, mientras que su marido continúa teletrabajando.

 

Dentro del túnel siempre se ve luz al final. "Ninguno de ellos me deja de sorprender. Los dos más pequeños (mellizos de dos años) no paran en todo el día, suben y bajan las escaleras de casa hasta que se les acaba la energía y también hacen carreras alrededor de la mesa del salón. La verdad, es que lo que más notan es la actividad física, pero no se aburren. Sus tres hermanos mayores les preparan todas las tardes actividades, fiestas de disfraces e incluso les encanta enseñarles, cogen una pizzara y se ponen a explicarle los números y las letras. Es la suerte de tener hermanos y entre ellos dos por las mañana juegan mucho", cuenta entre risas.

 

Si hay algo positivo entre todo lo malo, es la originalidad que emana de los más pequeños. "Están aprendiendo muchísimo. Por ejemplo, ahora adquieren más responsabilidades en cuanto a tareas de casa y se fijan en otros pequeños detalles que antes no lo hacían. Tienen muchísima originalidad y la están desarrollando, yo me divierto mucho viéndolos jugar. Dentro de todas las cosas malas, del sufrimiento y el dolor, a los que tenemos la suerte de que no nos ha afectado, nos está ayudando a valorar las cosas más sencillas y cotidianas del día a día. Ellos a su manera, quieren volver al cole, hacer la fila, el recreo...también echan de menos a los profes...cosas que pensaban que no les iban a faltar", cuenta.

 

"Habrá que ir poco a poco por el bien común, si tenemos que estar una semana más sin salir no me preocupa ahora mismo"

 

¿Qué opinas de la posibilidad de que puedan salir a la calle durante un periodo determinado? "Resulta muy difícil responder a ello. Tenemos ganas y ellos más, pero también saben que no va a ser lo de siempre, por lo que se lo toman con más tranquilidad. Tienen ganas, pero no están desesperados como los niños que están solos. Sería algo estupendo, pero no sé hasta que punto es un riesgo. Habrá que ir poco a poco por el bien común, si tenemos que estar una semana más sin salir no me preocupa ahora mismo", reconoce.

 

Los niños nos enseñan que cada día se puede aprovechar al máximo, en casa o fuera, continúan exprimiendo cada minuto, desarrollando sus capacidades y formándose, quejándose lo menos posible y haciendo la vida más fácil a sus padres, quienes por cierto dentro de las familias numerosas, poco descansan, pero...¿quién dijo que se aburría?

 

 

Noticias relacionadas