Fallece Vicente Cantatore, uno de los entrenadores más importantes de la historia del Real Valladolid
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Fallece Vicente Cantatore, uno de los entrenadores más importantes de la historia del Real Valladolid

A los 85 años de edad el chileno padecía alzheimer y residía en una residencia de ancianos en la Cistérniga.

De sorpresa para todos, el Real Valladolid ha anunciado el fallecimiento de Vicente Cantatore a los 85 años de edad. Para muchos el chileno es considerado personaje clave en la historia del club blanquivioleta porque con él se alcanzaron éxitos hasta entonces jamás soñados. Según ha explicado AS Valladolid, el que fuera técnico de Pucela en dos etapas distintas estuvo ingresado esta misma semana en el Hospital Río Hortega, debido a una caída que le produjo una fractura de cadera. Después de ser operado, y ante una aparente pronta recuperación, fue dado de alta y volvió a la residencia en la que vivía en La Cistérniga. Sin embargo, en las últimas horas, su salud se agravó hasta conocerse su muerte este mediodía.

 

Cantatore dio el salto a España en la temporada 1985-86 para dirigir al Real Valladolid.​ El 1 de septiembre de 1986, cuando comenzaba su segundo año en el equipo pucelano, decidió presentar su dimisión por un enfrentamiento con el presidente de la entidad motivado por la falta de refuerzos en la plantilla. No obstante, en abril de 1987 se anunció su regreso al Valladolid para las dos siguientes campañas.

 

En la segunda, llevó al equipo a jugar la final de la Copa del Rey contra el Real Madrid, en la que perdieron por 1-0. A pesar de ello, el Valladolid consiguió clasificarse para disputar la Recopa de Europa debido a que su rival ya había conquistado el título de Liga y obtenido, por tanto, el pase a la Copa de Europa.

 

Tras su marcha del Pucela firmó en la campaña 1989-90 con el Sevilla, con quien consiguió un sexto puesto en la Liga y la consiguiente clasificación para disputar la Copa de la UEFA. En la siguiente temporada, el equipo hispalense alcanzó los dieciseisavos de final en la competición europea, donde fueron derrotados por el FC Torpedo Moscú,​ y finalizó la Liga en octava posición.​ El 29 de mayo de 1991 decidió dar por concluida su etapa como entrenador del Sevilla.

 

En la campaña 1995-96 regresó comenzada la segunda vuelta de la Liga a la que todos consideran su casa, el Real Valladolid,​ que ocupaba el último lugar de la clasificación a cinco puntos del penúltimo, la UD. Salamanca.​ En la última jornada, el cuadro vallisoletano consiguió salvarse del descenso tras una victoria por 3-1 frente al Real Betis Balompié en el estadio José Zorrilla. En la siguiente  temporada logró clasificar al Valladolid para jugar la Copa de la UEFA por segunda vez en su historia.

 

​El 16 de septiembre de 1997 fue despedido por el vicepresidente del club  en directo mientras ambos participaban en un programa de radio de la cadena COPE por desavenencias entre ellos acerca del contrato del técnico con la entidad; el Valladolid había cosechado tres derrotas en los tres partidos de la campaña 1997-98 que había disputado hasta la fecha.​

 

Ramón Martínez, año y medio antes de aquella dimisión, había sido el artífice de su fichaje. Martínez, gerente blanquivioleta, era (y es) un amante del fútbol sudamericano, y conocía la brillante labor de Vicente Cantatore en el Cobreloa chileno, al que llevó al título en dos ocasiones (1980 y 1982) y hasta el final de la Copa Libertadores en 1981 y 1982. Cantatore, reconocido por la afición de Cobreloa como el mejor director técnico de toda la historia del club minero, fue nombrado seleccionador chileno en 1984, pero tras un partido presentó su dimisión por desavenencias con la Federación de Chile y Ramón Martínez apostó muy fuerte para traerle a España. Un destino que marcaría, sin duda para bien, el resto de su carrera deportiva y de gran parte de su vida.

 

Después de dirigir al Real Valladolid en su tercera y última etapa, Vicente Cantatore entrenó al Sporting de Lisboa, al CD Tenerife y al Sporting de Gijón. Durante su estancia en el equipo asturiano, la directiva cuestionó la labor del preparador físico, su hijo Marcelo. Vicente Cantatore sintió que ese gesto no era sino una desconfianza hacia su labor y dimitió. Ya no volvió a entrenar. Genio y figura del banquillo hasta el final.