Fallece el joven picador Juan Luis Rivas en un accidente en Matilla

Suspensión. El hijo del varilarguero del mismo nombre, que falleció el pasado junio, acababa de llegar de Calahorra, donde el festejo en el que estaba anunciado a las órdenes de Gallo, no pudo celebrarse
E. G. / R. A.

El joven picador de toros Juan Luis Rivas, de 21 años de edad, perdió la vida ayer tras salirse el vehículo en el que viajaba de la carretera que une Robliza con Matilla de los Caños del Río, según informó el Servicio de Emergencias de Castilla y León 112.

En concreto, el accidente se registró en torno a las 20.56 horas, en el kilómetro 5 de la nacional SA-211, donde el vehículo, por causas que se desconocen, se salió de la vía en una curva. Hasta el lugar se desplazaron la Guardia Civil, una UVImóvil, una ambulancia y un equipo médico de Matilla de los Caños. Sin embargo, los facultativos no pudieron hacer nada por salvar la vida del joven picador de toros, hijo del varilarguero del mismo nombre, que falleció el pasado 22 de junio de 2009.

El salmantino había regresado a su casa desde la localidad riojana de Calahorra, tras suspenderse el festejo en el que iba a actuar a las órdenes de Eduardo Gallo. Tras cambiarse de ropa en su domicilio de Aldehuela de la Bóveda, viajó hasta Matilla para visitar a su novia, como solía hacer a menudo.

Superada la veintena, Juan Luis Rivas comenzó su carrera como picador. El joven ocupó el puesto de su padre Juan Luis en la cuadrilla del matador salmantino Eduardo Gallo, después de que apareciese sin vida el 22 de junio de 2009. Además de con el diestro salmantino, el pequeño de la dinastía de los Rivas comenzó su carrera como varilarguero a las órdenes del novillero con picadores criado taurinamente en la provincia, Román Pérez.

En la pasada Feria de Salamanca, Juan Luis actuó a las órdenes de Eduardo Gallo la tarde del 16 de septiembre, y lució un brazalete negro en homenaje a su padre.

En aquella ocasión picó al sexto toro del festejo, de nombre Notable, que llevaba el hierro de Montalvo. El matador debía recoger esta tarde el trofeo a la mejor faena del ciclo, que entrega el Ayuntamiento. Ayer estaba anunciado a las órdenes de Eduardo Gallo en la localidad riojana de Calahorra, pero el festejo tuvo que suspenderse a la hora del sorteo debido a la mala situación que presentaba el ruedo del coso. El día del entierro –el lugar y la hora se confirmarán tras la autopsia que se realizará esta mañana– se vivirán sensaciones similares a las vividas cuando el toreo charro despidió a sus padre. Entonces, matadores, ganaderos, empresarios y diversos profesionales del mundo del toro le profesaron el último homenaje.

Con ésta ya son cinco las víctimas mortales que dejan las carreteras de la provincia en lo que va de año. El primero de los accidentes se registró el día 15 de enero, en el kilómetro 2,5 de la SA-100, a la altura del cruce de Navacarros. El accidente se produjo a las 8.30 horas cuando un todoterreno, en el que viajaban nueve trabajadoras de la estación de esquí La Covatilla, adelantó a un camión de ganado, perdió el control y chocó frontolateralmente contra el vehículo pesado. Como consecuencia del impacto, una mujer de 46 años perdió la vida, mientras que las otras ocho ocupantes resultaron heridas, una de ellas, grave. También, el 30 de enero, la colisión entre dos vehículos en el kilómetro 33 de la CL-517, a la altura de Villaseco de los Gamitos, se saldó con una mujer de 57 años fallecida y cuatro heridos. Las últimas dos víctimas mortales fueron peatones que resultaron atropellados. El 13 de febrero falleció un hombre de 70 años tras ser arrollado por un vehículo en Ciudad Rodrigo y hace una semana, un pastor de 66 años falleció, al igual que varias de sus ovejas, arrolladas por un turismo en Serradilla del Llano.